Mariela Checa, decana del Colegio de Psicología: "La salud mental tiene que ser un derecho y no un privilegio"

Analiza los retos para los profesionales y la salud mental de los ciudadanos tras ser reelegida en el cargo

Mariela Checa revalida su mandato como decana del Colegio de Psicología de Andalucía Oriental

Mariela Checa, decana del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental / Javier Albiñana

Mariela Checa, jiennense de nacimiento, desde que pudo eligió la psicología como su profesión y la recibió como su "vocación". Su formación como licenciada en Psicología, y especializada en varios ámbitos (sanitaria, intervención familiar, perito judicial), se ha sumado a una amplia experiencia. Ya sea como directora del Experto Universitario en Coordinación de Parentalidad de la Universidad de Málaga y del Proyecto Piloto en Copar (Junta de Andalucía–UMA), tanto por su segundo mandato en el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (COPAO). Un punto de referencia desde el que señala avances, pero también retos. Ya sea tanto para los que ostentan el oficio y necesitan "mejoras" en sus condiciones laborales; como para los propios ciudadanos, que demandan este servicio, con poca oferta en la institución pública, según destaca: "La salud mental tiene que ser un derecho y no un privilegio".

Pregunta. Acaba de renovar en el cargo y, bueno, decía que habían adelantado mucho trabajo en estos últimos años, pero que queda mucho por hacer. ¿Qué retos plantea para este nuevo mandato?

Respuesta.Hemos hecho muchas cosas, hemos abierto el colegio, le hemos dado un giro, es mucho más visible. Pero la psicología se está volviendo una profesión de necesidad, con mucha demanda, y creo que todavía tenemos que trabajar sobre esa percepción que pueden tener algunas personas sobre ir al psicólogo. Sí las nuevas generaciones parece que lo entienden un poquito mejor o que es más fácil que pidan a ayuda, pero sigue habiendo un poquito de reticencia. Tenemos que impulsar más nuestra profesión para hacerla más visible y que sea muchísimo más accesible a la sociedad y a la demanda que está habiendo de problemas emocionales y psicológicos.

P.En este contexto, ¿con qué medidas principales plantean abordar estos retos?

R. Queremos reforzar las relaciones con las instituciones y con las entidades para trabajar más cerca de esas necesidades que saben que tienen la población. También queremos trabajar sobre las condiciones laborales de los psicólogos, porque afecta a nuestro sector. Hay un tanto por ciento de trabajo autónomo bastante elevado, en la salud pública solamente están los psicólogos clínicos actualmente y hay un número muy pequeñito. La idea es seguir trabajando y reforzando, pero la cantidad de cambios que nos hemos encontrado en la Consejería de Salud no ayudaban a afianzar el trabajo. Ahora podemos tener más opciones e incluir en este ámbito público más profesionales de la psicología.

P.¿Encuentran voluntad por parte de la institución pública?

R.El tema institución pública es muy lento. Hay una voluntad de buscar una salida, una herramienta que pueda ayudar. Sobre el 60% de las demandas en atención primaria tienen que ver con problemas emocionales o psicológicos, eso provoca que la primera cita para ir al psicólogo esté tardando aproximadamente en torno a 70 días y la de seguimiento en torno a cuatro meses. Son tiempos muy amplios para la necesidad que requiere una intervención terapéutica.

P.Nos hablaba de los autónomos también, ¿cómo es la situación para ellos?

R.La medida que parecía que el Gobierno quería instaurar a los autónomos afectaba a gran parte de nuestros colegiados. Estamos muy alertas y pendientes de cómo va a quedar. Los autónomos tienen grandes dificultades incluso para tener una baja y queremos ver desde el colegio cómo podemos ofrecer ayuda.

P.En cuanto a las condiciones laborales de los psicólogos, ¿quiere destacar alguna otra medida que pueda favorecer su mejora?

R.Estamos en conversaciones con diferentes gestoras para ver seguros y qué oferta podemos ofrecerle a nuestros colegiados, porque una de nuestras funciones y nuestro objetivo es facilitarle y poner a disposición de los colegiados recursos que les ayuden en su trabajo y en su día a día. Y luego pensamos en trabajar en muchísimas áreas con las instituciones, especialmente en el ámbito de suicidio y en el ámbito de emergencia. Con este reciente accidente (Adamuz) se ha vuelto a poner en valor el trabajo del Gipec (grupo de intervención de emergencia y catástrofe). Así como la importancia de esa atención psicológica en una emergencia en los primeros momentos. Vamos a darle un repaso al convenio que tenemos con el 112 con respecto a este tipo de atenciones.

P.¿Cómo destacaría la trascendencia de un equipo de psicología en contextos de tragedia como la de Adamuz?

R.Es fundamental. Durante las primeras horas ese acompañamiento psicológico marca la diferencia respecto a tener posteriormente mayores problemas, tanto a los supervivientes como a los propios familiares. Incluso Renfe y Adif han activado de forma privada los grupos de emergencia.

P. ¿Qué herramientas se les puede dar a estos supervivientes, a los familiares y a los seres queridos?

R. En el primer momento en que se encuentran en esa situación están en shock. Lo que hacemos a nivel psicólogo emergencista es sostener emocionalmente, intentando que no especulen sobre qué ha pasado y qué no, en se queden con las noticias en el momento. Ese sostén es fundamental de hecho, los mismos familiares así luego lo valoran. Así como, después se mantenga ese acompañamiento, cuando ya sabes que tu familiar ha podido fallecer o hayas constatado dónde está.

P.Entiendo que la reacción psicológica debe ser muy fuerte.

R.Es imposible. Nadie está preparado para afrontar una situación de esa envergadura, y dependiendo además dónde te pueda encontrar, porque es muy diferente cómo lo ha vivido el pasajero de un vagón que lo haya vivido de forma indirecta que los que lo han vivido en primera línea.

P.¿Cuáles son los principales problemas o trastornos de salud mental que se presentan en la sociedad?

R.Los trastornos más comunes son la ansiedad y los de estado de ánimo. No me gusta hablar de depresión porque muchas veces se banaliza ese término. Los del estado de ánimo son muy variables, van desde un estado puntual de tristeza hasta un estado más crónico o bien un duelo, dependiendo de situaciones cotidianas como problemas económicos, una separación, etcétera. Por otra parte, el tema del suicidio nos está preocupando mucho por la incidencia que está habiendo especialmente en la gente joven. No es que no nos preocupe el perfil convencional del suicida, sino que es verdad que este aumento en la población infantojuvenil nos ha alarmado.

P.¿Cómo se pueden abordar desde la psicología casos de suicidio joven?

R.Hemos dado un paso grande, hace apenas cinco años no se hablaba de suicidio ni siquiera en los medios de comunicación. Ahí hemos avanzado. Lo que pasa que es que como los españoles somos muy dicotómicos, pasamos del blanco al negro muy rápidamente, hemos pasado de no hablar nada de suicidio a hablar mucho y a veces no del todo bien. Sobre todo cuando no se utilizan las formas más adecuadas de transmitir ese tipo de noticia para que no sea una alarma, sino para que pueda ser una ayuda. Por esto estamos intentando trabajar en la prevención, es la base, a través de la educación para prevenir este comportamiento, especialmente, en edades más tempranas. Creo que la sociedad ahora está más preparada o abierta a hablar de ese tipo de tema. Va a hacer que aquella persona que tenga ideación suicida o que se le pase por la cabeza pueda tener más a mano algún recurso que le pueda ayudar.

P.¿Cómo influyen las redes sociales?

R.Hay muchísimas causas, pero desde luego las redes sociales están jugando un factor muy importante. Influye más aún si nos vamos a casos concretos de acoso, ciberacoso, etcétera. Se dispara cuando ese entorno se amplía 24 horas. No solo afecta a la ideación suicida, sino también en otro tipo de patología, el problema de autoestima, de seguridad, los trastornos de alimentación, que han aumentado muchísimo precisamente por esa imagen perfecta.

P.Respecto a lo que mencionaba anteriormente ¿cómo cree que ha mejorado la percepción hacia los psicólogos y cómo se puede avanzar en esta línea?

R.En general, las nuevas generaciones nos están enseñando, están más dispuestos, más abiertos y más preparados para pedir ayuda. Lo vemos en redes sociales y de forma cotidiana, también para hablar de que tienen problemas emocionales o psicológicos. Asimismo, ha ayudado a normalizar que gente famosa hable de que va al psicólogo y lo haga de forma muy natural. La pandemia también ha ayudado a poner en valor la salud mental y el cuidado de la misma. Todavía falta impacto en el sector de la población de 30-40 años, les está costando más trabajo y son más reticentes a buscar esa ayuda. Pero de forma general ha habido una apertura general a la profesión. Luego tenemos el arma de doble filo, el intrusismo. Por ejemplo, con la inteligencia artificial y el mal uso que se le puede dar, el usarla como falsos terapeutas, en las consultas, estamos viendo las consecuencias más negativas.

P.¿De qué otros perfiles detectan intrusismo?

R.Se detecta de otras profesiones más cercanas y de personas que no son profesionales de nada, sino que se venden en redes sociales como los gurús de algo con herramientas que no tienen ninguna base científica. La psicología es una ciencia que estudia el comportamiento humano. Mucha gente se permite el lujo de hablar de este tipo de cosas sin ningún tipo de soporte científico y esto puede provocar muchos problemas. Imagínate que ponemos a operar a alguien que no es médico.

P.Respecto al futuro de los profesionales de la psicología, ¿cómo lo ve en una sociedad tan impactada por ritmos rápidos y productividad y respecto a sus condiciones laborales?

R.Somos la profesión de moda, la psicología actualmente está en su mejor momento. Somos más conocidos, más visibles, más demandados. Pero efectivamente hay un aspecto muy importante y es que la salud mental tiene que ser un derecho y no un privilegio. Todavía queda mucho para que desde la salud pública podamos tener una red de profesionales de la psicología para dar una atención de calidad y efectiva a la población. Actualmente, los psicólogos están todos muy demandados, pero todavía tenemos que estar mucho más presentes. Así como estar dentro de muchos ámbitos, en los colegios; en recursos humanos dentro de las empresas; en el ámbito deportivo. Vamos a luchar porque la figura del psicólogo esté donde realmente se necesita.

P.Por último, a título personal, ¿qué supone para usted, tanto en el ámbito profesional como personal, seguir en este puesto y afrontar los retos que hemos tratado?

R.Para mí es una responsabilidad enorme porque en las dos ocasiones, en 2021 y ahora, me han elegido mis compañeros, casi 7.000 en toda Andalucía oriental, para representarlos, defenderlos y trabajar por y para la profesión. Espero haber estado a la altura, entiendo que sí, voy a seguir trabajando muy duro hacerlo. Y a nivel personal, pues al haber conseguido algunos de hitos en nuestra profesión, me produce mucha satisfacción. Elegí mi profesión por vocación absoluta. Es una profesión de servicio, atención y ayuda a los demás, a los más vulnerables y a los que no necesitan y para mí eso prima. Creo que es muy importante que entendamos que el colegio es una institución formal, seria y oficial y saber dónde estamos para que también nuestra profesión sea respetada.

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