Una nueva denuncia eleva a tres los supuestos casos de bullying en un instituto de Villanueva del Trabuco
Una familia acude también a la Guardia Civil tras salir a la luz el presunto acoso escolar a dos adolescentes
“No denuncié antes porque me veía sola, acudí tres veces al centro”, afirma la madre
Otra alumna del instituto de Villanueva del Trabuco denuncia que también sufrió acoso y le ha provocado anorexia
Tres denuncias, tres familias, un mismo instituto y una sensación compartida, la de no haber sido escuchadas a tiempo. “No denuncié antes porque me veía sola”. La reflexión, que resume años de silencio y desgaste, la pronuncia una madre de una menor de 14 años que también ha acudido a la Guardia Civil por un presunto bullying en el mismo centro educativo, en Villanueva del Trabuco, donde ya se investiga el caso de otros dos menores.
Los hechos, en palabras de esta progenitora, se remontan al primer año de Educación Secundaria Obligatoria. “Desde que entró en el instituto siempre ha sido el mismo grupito. El año pasado le ponían pegamento en la silla”, relata. La menor –reza la denuncia– llegaba a sentarse sin saber que habían manipulado su asiento. Le lanzaban objetos en clase y en el recreo.
Pero el acoso que supuestamente padeció no se limitaba sólo a lo físico: “La despreciaban por su olor”. En el escrito presentado ante la Guardia Civil narra que cada vez que los autores pasaban junto a ella le decían que olía mal, gesticulaban y se apartaban para humillarla delante del resto de compañeros.
También advierte de insultos. La adolescente fue llamada “guarra” y “cerda”, tanto de forma directa como a través de mensajes en grupos de Whatsapp compartidos con otros menores. “En los grupos aprovechaban cualquier excusa para insultarla”, remacha la progenitora. Apunta que el acoso se repite fuera del aula.
Uno de los episodios más graves, siempre según el testimonio de la familia, sucedió en las escaleras del instituto. “Empujaron a otro niño para que cayera encima de mi hija y poder reírse”. Los presuntos agresores, cree, pretendían ridiculizarla.
La adolescente pasa los recreos sola, sentada en un banco. “No se puede obligar a un crío a tener amistades, pero que la dejen en paz. Va al instituto a la fuerza. Antes era estudiosa y este año ha repetido curso”, asevera.
El deterioro emocional y académico ha provocado, indica, que la menor falte a clase con excusas para evitar coincidir con sus acosadores. “No sólo ha perdido el interés por los estudios, sino que también ha dejado de relacionarse con sus compañeros. No tiene amistades;nadie la quiere en su grupo”, lamenta la madre.
Este jueves acudió a denunciar una vez vio que habían salido a la luz otros casos similares en el mismo centro. Lo ha hecho, según su versión, después de recurrir en varias ocasiones al instituto: “Hablé tres veces con ellos. Me pedían que diera nombres. La segunda vez me dijeron que habían abierto el protocolo, pero a la semana me confirmaron que no podían abrirlo si no tenía fotos o vídeos. ¿Cómo iba a tenerlos si mi hija no puede llevar móvil al colegio?”. Afirma que el protocolo nunca llegó a activarse.
En un intento desesperado por documentar lo que ocurría, le pidió a su hija que llevara el teléfono a clase. “A la tercera vez le dije: si pasa algo me mandas un mensaje”.
La denuncia ha sido presentada tras conocer que habían salido a la luz otros casos en el mismo centro. La anterior, ya en manos de la Fiscalía de Menores, corresponde a los padres de una adolescente de 13 años que habría sufrido acoso durante cuatro años a través de Whatsapp. La menor permanece hospitalizada por un trastorno de la conducta alimentaria que, supuestamente, le habrían causado.
La primera familia que se personó en la cuartel de la Guardia Civil fue la de un menor de 14 años con trastorno del espectro autista (TEA) y una discapacidad del 65%. La Guardia Civil investiga la presunta difusión de fotografías íntimas del adolescente que habrían sido tomadas en el baño del instituto y con las que, después, habrían hecho stickers.
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