Una oncóloga "entrenada para dar malas noticias", atrapada en Sharjah por la guerra: “No saber cuándo nos evacuarán es duro”

La médica, que viajó de Málaga a Maldivas para desconectar unos días, quedó varada al volver

Reconoce su preocupación "por lo que pueda suceder si la situación se recrudece"

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La doctora Escarlata López, una de las españolas atrapadas muy cerca de Dubái
La doctora Escarlata López, una de las españolas atrapadas muy cerca de Dubái

Nadie podía pensar que Dubái, la joya del Golfo Pérsico, fuese golpeada por el horror de los asaltos tras la oleada de ataques bélicos por parte de Irán en respuesta a las embestidas de Estados Unidos e Israel. Entre los turistas hay numerosos españoles que continúan varados, entre ellas la doctora Escarlata López, oncóloga radioterápica. Acostumbrada a comunicar diagnósticos difíciles y a ofrecer siempre "una vía de solución" a sus pacientes, reconoce que, esta vez, se ha visto superada por la "incertidumbre, la sensación de aislamiento y la falta de información fidedigna". “Como médico estoy entrenada para dar malas noticias. Sé que en esta situación es muy complejo… No saber cómo, cuándo seremos evacuados y si el conflicto se recrudecerá resulta emocionalmente muy duro”, expresa a Málaga Hoy desde el hotel donde permanece a la espera de una ventana de seguridad que le permita poner rumbo a España.

A la facultativa, directora médica de GenesisCare Andalucía, no le falta experiencia para resolver situaciones de crisis. En 2020 había formado parte del comité de dirección de su empresa para gestionar la pandemia, sin precedentes, por la Covid-19. Ahora se enfrenta a un caso que califica “de altísima peligrosidad vital” desde el otro lado: atrapada en el emirato de Sharjah, junto a Dubái, sin saber cuándo ni ella ni las otras seis personas con las que comparte esta odisea podrán regresar. "Como médico estoy muy preocupada por lo que pueda suceder a la población y a mi misma si la situación se recrudece", manifiesta en declaraciones a este periódico.

Su experiencia dio comienzo el pasado lunes 23 de febrero con un viaje vacacional a Maldivas, planificado, cuenta, con meses de antelación. En el aeropuerto de Málaga se reunió con los siete miembros del grupo: amigos, un matrimonio con su hija de ocho años y la guía de la agencia. “Estábamos muy ilusionados. El viaje ha sido una experiencia preciosa. No podíamos presagiar el problema que se avecinaba”, relata.

Cinco días después, durante la escala en el aeropuerto de Sharjah para tomar el vuelo de conexión a Milán y después a la Costa del Sol, la situación cambió drásticamente. “El personal de seguridad para solicitarnos que ordenadamente abandonáramos el aeropuerto…Cientos de personas salíamos por los controles con visados de estancia para Emiratos Árabes”, recuerda.

"Necesitamos regresar a casa cuanto antes de forma segura”

Siguieron horas de espera para obtener visados temporales, conseguir un bono de alojamiento entre la multitud y poder subir los siete juntos a un autobús. “Fue un momento muy tenso”. Tras otra hora sin conocer el destino, los trasladaron a un hotel en Sharjah. “Nos ubicaron en dos habitaciones. Dos personas dormimos en el suelo hasta poder tener camas supletorias”. Aun así, subraya: “La hospitalidad de este país es extraordinaria… pero necesitamos regresar a casa cuanto antes de forma segura”.

Explosiones y humo desde la ventana

La gravedad del conflicto se hizo patente el 1 de marzo. “Se escucharon tres explosiones, se sintió su vibración y veíamos humo desde la ventana entre los edificios. Acabo de escuchar otra ahora mismo…”, describe la doctora. En la calle se respira “calma tensa”.

Durante las primeras horas logró contactar con su familia gracias a la wifi del aeropuerto. También llamaron a la embajada española y facilitaron sus datos, tal como les indicaron. “Se nos pidió seguir las redes sociales de la embajada para no saturar el teléfono, pero tras aportar nuestros datos ya no hemos tenido más noticias”. Sin internet estable, la comunicación es limitada: “No podemos hacer ni recibir llamadas”.

Pese a la situación, la oncóloga ha podido reorganizar su actividad asistencial en España. “He reagendado citas y contactado con mis compañeros para que me sustituyan, de tal modo que los pacientes no queden desatendidos. Esta grave situación redunda inevitablemente en todos”, se lamenta.

Ahora continúa alojada en el Hotel Millenium Copthorne de Sharjah, en régimen de pensión completa, junto a personas de distintas nacionalidades. “No hay huéspedes locales porque se marcharon a sus hogares dejando incluso objetos personales”, afirma. Allí se les ha informado de que algunos vuelos han salido hacia Asia, pero “los españoles seguimos bloqueados”. Los escasos trayectos disponibles parten hacia India y países del Este por rutas consideradas más seguras.

Pese a todo, por ahora, no contempla rutas alternativas. “Confiamos en nuestro gobierno y cuerpos del Ejército para hacerlo de forma segura, pacífica y rápida. Y espero agradecérselo pronto a todos los involucrados”. Mientras tanto, aguarda una salida que ponga fin a días marcados por el ruido de las explosiones y la zozobra. Después, será el momento de tratar de "superar la situación traumática valorando las cosas sencillas de la vida y agradeciendo la bondad de las personas que nos han amparado en esta situación”.

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