ÚLTIMA HORA Muere Jesús Quintero, 'El Loco de la Colina'

Málaga

El pago en efectivo cae y sólo lo usa una tercera parte de los ciudadanos

Ilustración de las nuevas formas de pago.

Ilustración de las nuevas formas de pago. / Rosell

La pandemia del Covid-19 nos ha cambiado en todos los aspectos, también en el modo en que pagamos por consumir. El pago en efectivo se ha convertido en una práctica minoritaria que ha quedado para los más mayores y los más jóvenes, mientras el resto de la población se ha entregado al pago con tarjeta. Así pues, el efectivo se sitúa en el segundo lugar en las preferencias tras la tarjeta de débito. Así lo certifica la última encuesta nacional ciudadana realizada por el Banco de España, correspondiente a 2020.    

Según estos datos, poco más de una tercera parte (35,9%) de la población sigue usando el dinero efectivo, mientras el 54,1% se decanta por la tarjeta de débito como su medio de pago preferido. Estos datos son extrapolables a Málaga. El hábito del pago con efectivo ha caído especialmente desde el período de confinamiento por el Covid-19, en gran parte por el estímulo a favor de otros medios de pago ejercidos por casi la mitad de los comercios, así como por las medidas higiénicas derivadas de la alerta sanitaria, como lo manifiesta el 61,2% de la población.

El uso del efectivo es algo superior en los municipios de menos de 100.000 habitantes (un 37,5%).Los cambios no son pasajeros. De manera muy significativa un 69,1% de los ciudadanos y un 61,3% de los establecimientos que han modificado sus hábitos apuntan a que los mantendrán en el futuro próximo. Los motivos indicados por el público para manifestar su preferencia son la comodidad y la rapidez, en una proporción parecida, tanto para el uso del efectivo como para el de la tarjeta.

En el pequeño comercio también domina el pago con tarjeta, pese a los costes (comisiones) que tiene para el empresario. El 26,4% del pequeño comercio considera el pago en efectivo su medio preferido (un 36,2% en 2019), mientras que las tarjetas de débito son el medio preferido para el 64,8% de los establecimientos. Para el comercio y hostelería, el menor coste es el principal motivo del uso del efectivo. 

Otra consecuencia del auge del pago con tarjeta es que llevamos cada vez menos dinero en la cartera. El 88,5% de los ciudadanos lleva a lo sumo cinco billetes en su cartera (el 70,6% declara que no lleva más de 50 euros en total), mientras que un 72,7% de la población no porta más de cinco monedas (que normalmente no suponen más de 5 euros).

Las operaciones de compras con tarjeta se han multiplicado por seis en las últimas dos décadas. Según las estadísticas del Banco de España, en estos 20 años las operaciones de compras en terminales de punto de venta han evolucionado desde importes de 46,8 millones de euros del año 2002 a los 194,24 millones de euros de 2021. En número de operaciones, éstas se han multiplicado desde las 991.564 operaciones del año 2002 a los 6,1 millones, según el Departamento de Sistemas de Pago División de Vigilancia y Supervisión de Pagos.

Las tarjetas constituyen uno de los instrumentos de pago que han adquirido mayor relevancia en los últimos años. Con más de 800 millones de unidades en circulación en toda Europa y un volumen anual de transacciones superior a los 60.000 millones de euros, las tarjetas de pago constituyen hoy en día uno de los más importantes instrumentos de abono al por menor de la Unión Europea (UE).

Con el propósito de obtener un mejor conocimiento acerca de la situación en nuestro país, el Banco de España lleva años realizando un seguimiento regular del uso del efectivo, para conocer las preferencias de uso, así como la percepción de los distintos agentes y ciudadanos sobre el efectivo en España. El organismo lleva a cabo una encuesta nacional entre los ciudadanos, la hostelería, el pequeño comercio, las grandes superficies y las cadenas de distribución de implantación nacional.

Este descenso en la preferencia por el efectivo es sostenido desde el año 2014. Entonces, casi un 80% de los encuestados lo elegían como su primera opción. No obstante, aún se mantiene como el medio más usado en las franjas de población de menor y de mayor edad. En 2020 ha descendido notablemente el umbral a partir del cual se prefiere usar la tarjeta al efectivo, pasando las respuestas indicadas por los encuestados de una media de 106 a una de 52 euros.

En las cadenas de establecimientos comerciales y de hostelería, así como en las grandes superficies, las facilidades son totales para el uso de los distintos instrumentos de pago, por lo que el importe de las ventas cobradas en efectivo ronda un 30%, cifra inferior a la media declarada por la población.En los comercios Prácticamente todos los comercios aceptan el efectivo y lo utilizan diariamente (99,3%), mientras que el 93% acepta tarjetas de débito y el 82% de crédito; los negocios que permiten el pago con móvil (asociado a tarjeta) se elevan hasta un 50%.

El 84% de los comercios ya no imponen ninguna restricción para pagar con tarjeta y sólo el 16% mantiene un pago mínimo establecido en promedio de 11 euros. Hasta el 40% de las personas entrevistadas prevén utilizar o aumentar el uso de medios de pago ligados a las nuevas tecnologías, frente a un 24% que declaraba esta intención en 2019.sobre las monedasEn relación a las monedas, todos los colectivos creen útil su existencia, fundamentalmente para mantener los precios ajustados. Un notable 52,5% de los ciudadanos discriminan o no aceptan en absoluto las monedas de 1 y 2 céntimos. Sin embargo, todavía hay un 65,9% que se opone a un posible redondeo, aduciendo sobre todo un impacto en la subida de los precios. Un 51,9% de los comerciantes y hosteleros ya practican el redondeo para evitar su uso. Por su parte, los responsables de las grandes superficies entrevistados opinan que la oferta de medios de pago debe satisfacer las necesidades de cada cliente y no se muestran muy favorables al redondeo de precios

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios