Educación

El “paseíllo” de don José

  • Alumnos de Maristas rinden un emotivo homenaje a un profesor que se jubila tras 45 años de docencia

José Francisco Naranjo Bandera en el colegio de los Maristas. José Francisco Naranjo Bandera en el colegio de los Maristas.

José Francisco Naranjo Bandera en el colegio de los Maristas. / Javier Albiñana

Sintaxis. Ese era el tema que ayer pensaba explicar Don José a sus alumnos de primero de ESO de los Maristas. Pero era su último día de trabajo después de 45 años de docencia y los alumnos del curso dedicaron la clase a la despedida. José Francisco Naranjo Bandera les replicó cantándoles Todo pasa y todo queda. Pero cuando abrió la puerta del aula para bajar de la tercera planta camino de su jubilación siguió el homenaje: todo el colegio estaba volcado en torno al patio aplaudiéndole. Unos 500 alumnos le daban así su cariñoso adiós. Fueron más de cinco minutos de aplausos interrumpidos hasta que llegó a la planta baja.

“Me han hecho dar un paseíllo, como un torero. La despedida ha sido emocionante. La jubilación es natural, pero ver las tres plantas llenas de niños que me aplaudían y me saludaban me ha hecho mucha ilusión. No se me olvidará nunca. Es un grato recuerdo, no me imaginaba que me organizarían algo así”, decía ayer todavía conmovido. El emotivo homenaje incluyó abrazos, aplausos y besos. Don José fue bajando desde la tercera planta y chocando la mano a muchos de sus alumnos. Las imágenes, subidas a Facebook, reflejan el afecto del alumnado y de los otros trabajadores del centro.

El profesor daba Francés y Literatura. Llevaba 39 años como docente de los Maristas y era el decano de los docentes del colegio. “La mayoría de los alumnos que estaban aplaudiendo en ese patio han sido alumnos míos y muchos son hijos de ex alumnos”, explicó con orgullo.

Don José ha dado clase en todos los niveles, desde primero de ESO hasta segundo de Bachillerato. Inició su carrera docente en el colegio Los Olivos. Hace 39 años comenzó en los Maristas.

El profesor todavía habla en presente cuando habla de sus clases: “Yo suelo apretar porque le digo a los niños que en la vida nadie les va a regalar nada; que hay que esforzarse por salir adelante. En el Bachillerato tenía fama de duro”. Pero dice que exigía porque luego venía la Selectividad y tenían que estar preparados.Admite que en general le ha tocado un alumnado muy bueno. “Exceptuando algunos a los que he tenido que regañar y darle caña, no golpes, pero que luego han venido a saludarme”, relata. Tras una trayectoria tan amplia, el docente es crítico con una enseñanza secundaria “más blanda” que la de hace años. “Antes entre los 15 y los 18 años los chavales habían leído casi una veintena de libros. Ahora son seis o siete. Es casi un tercio de la lectura de antes”, opina.

“El trabajo docente es duro, pero satisfactorio”, sostiene. El profesor dio Literatura durante 23 años para preparar a los alumnos de cara a la Selectividad. Dice que era una gran responsabilidad porque el colegio era un referente.

Don José se define como malagueño de nacimiento y guareño de sentimiento. Ese corazón partido tiene sus razones. Con ocho años se fue a vivir a Guaro. Luego volvió a los 13 para estudiar en San Agustín. En el pueblo se enamoró y se casó, aunque luego volvió a Málaga para trabajar.

Cuenta que ahora que está jubilado seguirá viviendo a caballo entre ambos sitios y desgranaba alguno de sus próximos planes: “Me voy a dedicar a visitar archivos, a investigar en la historia de Guaro. Pienso hacer una biografía de guareños ilustres. Y también a dedicarle tiempo a la familia, a ayudar en casa, a pasear, a leer, a escribir, a montar en bici, a jugar al dominó...” Tras haber formado a más de 6.000 alumnos a lo largo de su carrera docente, ahora que está jubilado piensa relajarse, pero no detenerse: “Voy a procurar no estar echándole gusanitos a las palomas, no pienso pararme en la vida”.

El vídeo de Facebook tuvo numerosos ‘me gusta’ y comentarios. Uno resumía el agradecimiento de todos: “Muchas gracias por tu gran labor con tantísimos alumnos de nuestro colegio. Gracias por haber trabajado por hacer realidad el sueño de Champagnat. Gracias por hacer buenos cristianos y honrados ciudadanos”.Don José replicó a tanta demostración de afecto con unas breves palabras: “Muchísimas gracias a todos y a todas por las muestras de cariño que he recibido hoy [por ayer] con motivo de mi jubilación. El cariño es mutuo. Os quiero a todos fraternalmente, como siempre os digo en mis correos. Quiero a mis alumnos. Hoy estaban ahí todos/as, alumnos a los que yo les he impartido clases desde el curso 2012, los mayores están ahora en 2.º de Bachiller y mis niños queridos en 1.º de ESO, a los que recordaré siempre como mis últimos alumnos. Un abrazo”.

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