Pedro Duque, sobre el futuro de los viajes espaciales: "Estamos muy lejos de poder enviar a turistas, la profesión todavía tiene que existir"
El primer astronauta en viajar al espacio en representación de España ha valorado el trabajo espacial como "la experiencia más increíble"
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Los paseos espaciales comerciales son viajes privados de diez minutos realizados por personas que no pertenecen a ninguna agencia espacial, en comparación con las caminatas de ocho horas emprendidas por astronautas para hacer reparaciones. Menos de 300 astronautas han viajado a la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés). Pedro Duque y Michael López-Alegría fueron los dos primeros astronautas españoles en ir al espacio y han participado este jueves en el congreso Small Satellites & Services Internacional Forum (SSSIF) en Málaga para debatir sobre el futuro de los viajes en el espacio. El ex ministro de Ciencias e Innovación ha bromeado en tono optimista sobre las expectativas de las expediciones espaciales: "La gente va a llegar a tener hijos en el espacio".
Duque fue al espacio representando a España en 1998 a bordo del Transbordador Discovery y ahora es presidente de Hispasat, principal operadora de satélites para la cobertura de banda ancha y retransmisión de la señal de televisión. López-Alegría, con nacionalidad estadounidense y española, lo hizo en 1995 para Estados Unidos, en su primera misión espacial, STS-73, a bordo del transbordador Columbia. Esta misión se centró en experimentos de microgravedad. En la actualidad, es jefe astronauta de Axiom Space, empresa especializada en misiones espaciales comerciales.
El privilegio de un público tan reducido que puede permitirse ir al espacio ha sido el principal dilema de los paseos comerciales. “Ir al espacio durante cuatro minutos, lo cual para nosotros es como no ir, ya es extremadamente caro si además quieres pagar tu propio viaje”, según Pedro Duque. No obstante, cree que todavía se está "muy lejos del momento en que se pueda enviar a personas, digamos pasajeros, por sí mismos", así que "la profesión todavía tiene que existir". Michael López-Alegría ha explicado que “es una tarea muy ineficiente” porque “se tarda toda una semana en preparar el interior, los trajes y todo el equipo”.
A pesar de las dificultades, el trabajo espacial comercial es “la experiencia más increíble que puedas imaginar”, ha asegurado Duque. El astronauta ha expresado la dificultad de muchas escuelas espaciales para realizar expediciones, pero “una caminata espacial multiplica eso por un número muy grande”. La formación, en general, tiene una duración de un año para aprender a ser autosuficiente, "incluso tienes que recibir entrenamiento sobre cómo ir al baño en una estación espacial" porque "las cosas son muy diferentes a la Tierra", según la experiencia de Duque.
Un aspecto fundamental para ir al espacio es la sinergia entre la tripulación y los equipos de control de tierra. López-Alegría ha destacado que para ser astronauta “hay que tener aptitudes técnicas, pero lo más importante es que podamos trabajar en equipo”. En un cohete no se puede socorrer inmediatamente a los navegantes si algo falla, “es mucho más difícil que en un avión o barco”, ha indicado Duque, por lo que el requisito indispensable para determinar quién puede ir al espacio es la autonomía.
La estabilidad del estado de salud de los tripulantes es una de las principales cautelas de cada lanzamiento, sobre todo si los viajes espaciales se hacen más accesibles a personas ajenas a la profesión. La situación se complica “si estás de camino a Marte y tienes un problema médico, porque no puedes dar media vuelta”, ha precisado Michael López-Alegría. No obstante, si la expedición se realiza en la órbita baja, la más cercana a la Tierra, “se puede traer a alguien a casa con bastante rapidez”. Los astronautas, por su parte, están formados al nivel de un Técnico de Emergencias Médicas. La seguridad se garantiza en el trabajo en equipo porque “para cada persona que ven en la sala de control de la misión, hay toda una sala detrás que les apoya, escuchando con auriculares, analizando datos y diciéndoles su opinión sobre la situación”, según Duque.
Michael López-Alegría ha recordado que la EEI, que "lleva en órbita más de 25 años y es tan grande como un campo de fútbol", se está "desgastando" y las agencias asociadas han decidido desorbitarla en 2030, así que es necesario "un reemplazo". "La solución -ha señalado- está en una estación comercial", y Axiom Space es uno de los competidores que intenta hacerse con el programa de Destinos Comerciales en Órbita Terrestre Baja (LEO) que la NASA adjudicará previsiblemente a finales de este año. La compañía ha ejecutado cuatro misiones privadas (Ax-A4) -López Alegría lideró en 2024 la Ax-3-, en las que ha contado con doce clientes de once países, y la quinta tendrá lugar como muy pronto en 2027.
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