Málaga

Casi el 7% de la población de Málaga reside en zonas de exclusión social

  • Un estudio de la Junta identifica 14 áreas desfavorecidas en la provincia

  • Seis son barrios de la capital, el resto están Vélez-Málaga, Ronda, Torremolinos, Marbella y Álora

Escombros junto a un muro decorado en Los Asperones. Escombros junto a un muro decorado en Los Asperones.

Escombros junto a un muro decorado en Los Asperones. / Javier Albiñana

Málaga es uno de los territorios andaluces donde existe un mayor número de zonas en situación grave de exclusión social o en las que existen factores de gran riesgo de que se produzca. Son un total de 14 áreas desfavorecidas, cifra solo superada por Cádiz, con 18, e igualada con Sevilla. Así, según el estudio sobre el que se basa la Estrategia Regional Andaluza para la Cohesión e Inclusión Social de la Junta de Andalucía, casi el 7% de la población de la provincia de Málaga reside en alguna de esas zonas, donde, en total habría 106.215 personas en riesgo de exclusión social.

En términos relativos, este porcentaje está por debajo de la media andaluza –que alcanza el 11%–, siendo la más baja de la región. No obstante, los datos reflejan una importante concentración de estas personas en zonas altamente pobladas. Esto quiere decir que solo uno de los municipios en los que parte de su población vive en riesgo de exclusión social tiene menos de 20.000 habitantes.

De las 14 zonas desfavorecidas identificadas en Málaga, seis corresponden a la capital. Coinciden con las barriadas de La Corta, Los Asperones, Cruz Verde-Lagunillas, Trinidad-Perchel, Palma-Palmilla y Nuevo San Andrés-El Torcal. El resto de áreas en exclusión se reparten entre cinco municipios: Vélez-Málaga, con cuatro zonas localizadas en La Gloria, Cuesta del Visillo, Pueblo Nuevo de la Axarquía y Casas de la Vía; Marbella, con Las Albarizas; Ronda con la zona denominada Dehesa El Fuerte; Torremolinos, donde está el área de Torremolinos Norte, y la localidad de Álora. El 11,62% de quienes viven en alguno de estos barrios está en exclusión.

Una calle en la barriada de La Corta, en la capital malagueña. Una calle en la barriada de La Corta, en la capital malagueña.

Una calle en la barriada de La Corta, en la capital malagueña. / M. H.

En Andalucía, el mapa de zonas desfavorecidas es extenso, afectando a un importante número de zonas del ámbito urbano y rural. En total, se dibujan 99 de estas áreas en riesgo de exclusión, localizadas en 65 municipios, es decir, el 8,4% del total de pueblos de la región. A Cádiz corresponden 18; a Málaga, 14, y otras 14 a Sevilla. Les siguen Granada (13), Jaén (12), Almería (11), Huelva (9) y Córdoba (8). Entre todas ellas, aglutinan una población de 914.103 personas en riesgo de exclusión social, lo que supone el 11% de los andaluces. Si bien, adoptando una visión más general el mismo estudio subraya la existencia de alrededor de un millón y medio de andaluces (el 17% de la población de la Comunidad) en situación de vulnerabilidad.

El propio estudio recuerda que la tasa de riesgo de pobreza en Andalucía –del 35,4% según las últimas estadísticas del INE– está entre las más altas de España, superando la media nacional en más de 13 puntos porcentuales. También según datos del Instituto Nacional de Estadística (2016), con carencia material severa estaría el 7,1% de la población, viviendo en hogares de baja intensidad en el trabajo, el 23,5%.

Para la elección de estas zonas, se tuvieron en cuenta distintos indicadores sociales como la tasa de paro, la población inmigrante, el nivel de educación, la existencia de problemas de seguridad y convivencia, la dimensión y concentración del parque público de vivienda y la prestación de servicios públicos educativos y sanitarios, entre otros. En su mayoría, se trata de entornos urbanos con elevada concentración de población en situación vulnerable y afectados por la existencia de barreras físicas, además de por las tendencias segregacionistas de la sociedad contemporánea que generan procesos de exclusión social.

El informe de la Junta subraya que esta situación se ha visto agravada, entre otras cosas, como consecuencia “de la larga década de crisis económica padecida” y también, “de la estrategia de salida aplicada, basada en la austeridad del gasto público y en la devaluación de los costes laborales como palanca de la competitividad empresarial”. Todo ello ha supuesto, por un lado, el empobrecimiento de parte de la ciudadanía, a raíz de la importante pérdida del poder adquisitivo; y por otro, un deterioro de la cobertura de determinados servicios públicos de carácter social.

Por otro lado, el estudio también deja claro que el incremento de la pobreza y de la desigualdad tienen como resultado el surgimiento de zonas desfavorecidas. Y advierte de que una vez sumergida la situación de exclusión en una zona “se acentúan los fenómenos de ruptura de las relaciones con el exterior”, y se ven dañadas las relaciones sociales, “con pérdida de confianza, deterioro de las redes sociales y, en ocasiones, con afectaciones graves a las condiciones de convivencia”.

Una de las conclusiones arrojadas por el estudio reconoce que las actuaciones y los esfuerzos en políticas sociales, educación, salud y otras, aplicados en estas barriadas y zonas con necesidades de transformación social no han obtenido resultados “suficientemente satisfactorios”. “Han contribuido a paliar la grave situación, pero su capacidad de intervención no se corresponde con la magnitud y dificultad de la problemática a la que se enfrenta”, apunta el documento.

Zona Cruz Verde-Lagunillas, en Málaga. Zona Cruz Verde-Lagunillas, en Málaga.

Zona Cruz Verde-Lagunillas, en Málaga. / Jesús Mérida

En este sentido, se reconoce la labor de las personas que trabajan con estas personas en riesgo de exclusión y que “sufren el desánimo y la impotencia derivada de una situación estructural que es difícilmente reversible mediante la motivación y el sobreesfuerzo personal”.

Poner fin a la pobreza es la principal razón de ser de la Estrategia Regional Andaluza para la Cohesión e Inclusión Social, que también se marca el reto de “lograr que las ciudades y asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. Son solo dos de los 17 objetivos recogidos en este proyecto, acompañados de 169 metas para ser aplicadas en el horizonte 2030. De esta forma, esta Estrategia aprobada a finales de agosto de 2018 por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales permitirá implementar medidas que ayuden a mejorar la calidad de vida de esos 106.215 malagueños que residen en las zonas identificadas.

Para ello, en dichas áreas que se llevarán a cabo acciones estructuradas en torno a cuatro ejes: desarrollo económico y comunitario sostenible, políticas públicas para el bienestar y la cohesión social, mejora del hábitat y la convivencia y trabajo en red e innovación en la intervención social comunitaria. En total, la Junta de Andalucía tiene previsto invertir 169,5 millones de euros.

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