Caso Julen El pocero se ratifica ante la jueza: "Yo lo tapé todo muy bien"

  • El empresario que realizó la prospección por la que cayó Julen declara que la cerró con una piedra y que después vio que se había hecho una zanja

El pocero, entrando en la Ciudad de la Justicia El pocero, entrando en la Ciudad de la Justicia

El pocero, entrando en la Ciudad de la Justicia / Javier Albiñana

Antonio Sánchez, el pocero que excavó el orificio en el que murió el pequeño Julen, el niño de 2 años y medio que permaneció atrapado 13 días, ha acudido esta mañana a la Ciudad de la Justicia para prestar declaración como testigo ante la jueza que instruye el caso. A su llegada, en torno a las 10:00, ha dicho a los medios que "no tiene otra historia" al ser preguntado sobre si se ratificará en la versión que ya proporcionó a la Guardia Civil, que investiga los hechos. 

Tras abandonar la Ciudad de la Justicia, explicó a los periodistas acompañado de su abogado, Javier Rodríguez, que que él "lo hizo todo muy bien y fue perfecto", pero precisó que posteriormente, una vez que visitó la zona tras producirse el accidente, se percató de que en la parcela se había realizado una zanja que modificó su trabajo. 

El letrado explicó que para llevar a cabo cualquier sondeo, se coloca una broca de hierro que permita evitar que la tierra que sale vuelva a caer dentro del pozo. Una vez que el pocero comprobó que no había agua, retiró la boquilla y, de esta forma, se crea un derrumbamiento que deja sobre el orificio un pequeño cráter. Fue encima donde colocó la piedra, a la espera de que una máquina retirara los 6.000 kilos de tierra que había alrededor del pozo puesto que él no tenía medios.

El pocero ha mantenido desde el principio que él dejó cerrada la prospección y que hizo correctamente su trabajo. De hecho, aseguraba no "entender" lo que "había pasado". “Dejé allí 6.000 kilos de tierra que lo han tirado por el lateral. Está todo al revés. Yo no lo hice así”, ha insistido en entrevistas recientes en diversos medios de comunicación. Según su testimonio lleva haciendo pozos desde que tenía 20 años. “El de Totalán yo lo tapé y la tierra la han puesto a seis metros”, ha apostillado, al tiempo que ha defendido que el dueño de los terrenos, por el momento único investigado por homicidio imprudente, le "engañó" al manifestarle que el permiso que tenía “era de otro pozo”, no para el que cayó.

La semana pasada se conoció que el juzgado del caso daba carpetazo a las teorías que defendían los abogados del propietario de la finca, quienes apuntaban a una piqueta utilizada durante las labores de rescate podría haberle causado la muerte al menor. Fuentes judiciales aseguraron que si el niño hubiera fallecido por los golpes que recibió en la cabeza de los rescatadores "tendría que haber restos de sangre y no los hay". 

Además explicaron que, aunque es cierto que falleció por un traumatismo craneoencefálico severo, la herida que le hubiera producido la piqueta es de características muy específicas, de tipo inciso contusa, y que en la autopsia preliminar no se especifica.

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