Rafael, el vecino de Adamuz que corrió en pijama al lugar del accidente para ayudar: "Llevamos mantas, agua y focos"
El joven se afanó en localizar "a quienes podían moverse" y sacarlos de la zona para evitarles el frío y el colapso
Accidente de tren Málaga-Madrid, en directo
Rafael tiene 29 años y vive en Adamuz (Córdoba). La noche del domingo "nunca en la vida" la olvidará. Cuando supo del accidente ferroviario, que por el momento se ha saldado con casi 40 muertos, no se cambió de ropa. Salió de casa en pijama. "Me fui tal cual a ayudar en todo lo que pude”, asegura. Eran alrededor de las ocho de la tarde cuando comenzaron a circular los mensajes. Por grupos de WhatsApp se comentaba con preocupación el choque de dos trenes. Sin pensarlo dos veces, se organizó con dos amigos. Fueron, dice, de los primeros en llegar, aunque la mayoría de las víctimas ya habían sido rescatadas de los vagones. “Estuvimos sacando a gente”, cuenta. Al llegar, el caos era total. Vieron "un desorden muy grande". "Eso no se lo esperaba nadie. Todo el mundo gritando, llamando a emergencias”, relata.
El siniestro había sucedido en una zona de sierra, de difícil acceso. “Ahí no se puede entrar por ninguna parte”, recuerda. Aun así, cada vez acudían más vecinos. Entre todos llevaron lo que tenían a mano: “Llevábamos mantas, agua, focos. Todo lo que pudimos”. Su labor fue básica pero urgente: localizar a quienes podían moverse y sacarlos del lugar para evitar el frío y el colapso. “Lo que hicimos fue decirles que los que estaban bien se salieran y los llevábamos a la caseta municipal”. Allí los resguardaban mientras los servicios sanitarios trabajaban con los heridos más graves.
En la escena ya había policías y guardias civiles. También se improvisaron medios. Gonzalo Sánchez, vecino de Adamuz (Córdoba), fue otro de los primeros civiles en llegar al lugar del grave accidente. Tras conocer la noticia, no dudó en coger las llaves de su coche y dirigirse de inmediato a la zona del siniestro. “Vas allí, ves lo que hay, un carril muy poco ancho, y dices: aquí no entra ningún vehículo más que el mío”, relata.
La complejidad del acceso no fue un impedimento para este vecino, que logró llegar cuando aún los servicios de emergencia no habían podido desplegarse por completo. “Cuando te enteras de algo así, sales corriendo para echar una mano”, añade.
Las imágenes, insiste Rafael, le acompañarán siempre. “Una mujer muriendo dando gritos. Una niña de unos 20 años con su madre en el suelo. La madre la tenía cogida y ella se estaba quedando dormida, se estaba quedando sin suero. Había mucha gente”, cuenta.
Rafael y sus amigos permanecieron en la zona hasta bien entrada la noche. Cuando ya no podían ayudar más, se retiraron a la caseta municipal. La carretera, estrecha, se saturó. “Si pasaban muchos coches no dejábamos a los sanitarios. Allí ya no podíamos hacer nada”, recalca.
"¿Cómo ha podido pasar esto?”
Desde entonces, no ha dormido. “He estado toda la noche despierto, pensando: ¿cómo ha podido pasar esto?”. Este lunes, sin apenas descanso, se dirigía a casa antes de entrar a trabajar en una empresa de chapa y acero en Villafranca.
A pesar del horror, se queda con un recuerdo. “Mi pueblo se volcó. Como locos todos, llevando mantas. Eso me lo llevo: ver el pueblo así”. Y resume su experiencia con una frase que pesa como una losa: “Primera vez y espero que la última vez”.
Al menos 39 personas han perecido en el descarrilamiento, que ocurrió este domingo a las 19:45 horas a la altura de Adamuz (Córdoba). Un tren de alta velocidad de Iryo que cubría el trayecto Málaga–Madrid chocó con un Alvia que circulaba por la vía contigua desde Atocha hacia Huelva. El impacto, a unos 200 kilómetros por hora, provocó el descarrilamiento de ambos convoyes y el corte de la circulación en la línea sur.
Hay más de 150 heridos, con cinco muy graves, 24 graves y 123 de diversa consideración, trasladados principalmente al Hospital Reina Sofía de Córdoba y al de Andújar (Jaén). Entre los fallecidos se encuentra el maquinista del Alvia. En el tren de Iryo viajaban 317 pasajeros. Parte de uno de los trenes cayó por un talud de cuatro metros.
Temas relacionados
No hay comentarios