"Mi hijo me decía que quería ser normal", el relato de la madre del menor discapacitado del que difundieron fotos íntimas en Villanueva del Trabuco

La familia asegura que las burlas hacia el adolescente, con un 65% de discapacidad y TEA, eran constantes: "Lo llamaban gordo, mandarina, e imitaban sus movimientos"

Educación sancionó a los presuntos acosadores de un menor discapacitado en Villanueva del Trabuco

Entrada a Villanueva del Trabuco / Javier Flores

“Venía a casa diciendo que quería ser normal, que él lo es”. Esa frase, repetida por su hijo, de 14 años, fue la primera señal de alarma para una madre que ha decidido contar públicamente lo ocurrido en el instituto donde estudia el menor, con trastorno del espectro autista (TEA) y una discapacidad reconocida del 65%. La Guardia Civil investiga ahora la presunta difusión a través de Whatsapp de fotografías íntimas del adolescente que habrían sido tomadas en el baño del centro educativo.

El relato de María del Mar Velasco, la progenitora, dibuja un escenario de sufrimiento silencioso, difícil de detectar debido a la vulnerabilidad del menor. "Mi hijo me preguntaba si era bueno, que no quería estar gordo, que quería tener la tripa plana como sus compañero", recuerda.

El adolescente cambió su comportamiento semanas antes de las vacaciones de Navidad. La familia pensó en un principio que esos comentarios estaban relacionados con su condición. “Hablamos de un niño con TEA. Yo no me podía imaginar esto. Creía que todo era la adolescencia”, se lamenta.

El caso se destapó antes de las vacaciones de Navidad. El menor, que tiene una hermana melliza, empezó además a mostrar episodios de agresividad brusca. La preocupación creció cuando la hija le contó que el psicólogo que impartía charlas en el centro había preguntado si notaban a su hermano “diferente” en su entorno familiar o si le ocurría algo en el instituto. “Como madre pensé: algo está pasando y nadie me lo está diciendo”, apostilla María del Mar.

El niño, sin embargo, no le transmitió que tuviera problemas con sus compañeros. “Cuando le preguntábamos siempre decía que todo iba bien”, narra. Ante esa situación, la madre escribió a la tutora para que contactaran con ella antes de que acabara el trimestre. Días después, se enteró de que un alumno había sido expulsado y otros dos amonestados, extremo que le confirmaría más tarde el centro, aunque sin aportarle detalles. “Pregunté qué había pasado y me dijeron: ‘Cosas de adolescencia y de niños, esto ya está solucionado".

Al reanudarse las clases en enero, otras madres comenzaron a contarle lo que sus hijos sabían. Fue entonces cuando conoció la dimensión de lo ocurrido. Según su relato, las burlas eran constantes: "Lo llamaban gordo, mandarina. Se reían de él. Imitaban sus movimientos”, apunta. También lo "provocaban" para alterarlo durante los recreos, "llevándole la contraria" de forma constante.

El pasado día 7 acudió al instituto con un escrito para pedir la activación del protocolo contra el acoso escolar. Los supuestos episodios de acoso continuaron. Su hija le advirtió de que uno de los menores sancionados seguía molestando a su hermano, lanzándole en el recreo "bolitas de papel". El caso dio un giro aún más grave cuando el centro le comunicó a María del Mar por teléfono que, durante la investigación, habían encontrado en los móviles de algunos alumnos imágenes íntimas de su hijo que habían sido tomadas en el baño. “Pregunté qué clase de fotos eran y me dijeron que eran íntimas, que no me las podían dar y que era muy grave”, sostiene. El instituto le advirtió que debía darse parte a la Guardia Civil.

La madre, hospitalizada tras haber sufrido un ictus, pidió permiso a los médicos y acudió de madrugada a presentar una denunciar. En su declaración alertó de que habían difundido imágenes de su hijo en un grupo de Whatsapp con otros menores y que luego hicieron ‘stickers’ con esas fotos.

Al menos uno de los menores implicados estaría expulsado, según la información de la que dispone la familia. “Es lo último que sé”, dice la progenitora. Su hijo, por el momento, sigue acudiendo al instituto. “Él es ajeno a todo. Es un niño con TEA, solo entiende que quiere estar con sus compañeros y ser feliz”, apunta.

La mujer insiste en que no busca enfrentamiento con el instituto y que tampoco le reprocha nada al profesorado: "No voy contra el instituto ni contra el profesorado. Siempre hemos ido de la mano. Lo único que reclamo es proteger a mi hijo”, sentencia, al tiempo que advierte de que los responsables no han sabido "gestionar" el asunto como corresponde.

Su denuncia va más allá de esta investigación. Apostilla que si bien "una burla hiere y a todos nos pueden poner un mote", es una realidad que "no todos los niños entienden igual". "Los menores con discapacidad son mucho más vulnerables", asevera María del Mar. Y concluye con una reivindicación clara: " Lucho por la protección de mi hijo. Pretendo mucha más protección para niños altamente vulnerables, porque no pueden expresarse".

La madre advierte de que no tiene intención de cambiar a su hijo de centro, pero confía en que se tomen medidas más contundentes contra los alumnos responsables de los hechos.

Educación asegura que aplicó sanciones disciplinarias

La Delegación de Educación de la Junta de Andalucía en Málaga aseguró ayer a este periódico que aplicó una "sanción disciplinaria" a varios alumnos por acosar, presuntamente, al menor. La dirección del centro educativo precisó que había adoptado también "medidas de convivencia y de protección" para el afectado y que, en un principio, se consideró que los hechos eran un "episodio aislado". Estas actuaciones, según el organismo, fueron "debidamente comunicadas" a la familia del adolescente. El protocolo específico de acoso escolar está abierto.

Al regresar de Navidad, el instituto detectó "nuevas conductas contra el alumno". Según la información recabada por el Servicio de Inspección Educativa, el 8 de enero se activó el protocolo específico de acoso escolar, que contempla, entre otras actuaciones, la celebración de reuniones con las familias de los estudiantes implicados "con el fin de recabar y aportar información". Como resultado de este proceso, el centro educativo tomó las "medidas cautelares correspondientes" a fin de asegurar la "integridad" del adolescente.

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