Málaga

Así operan los 'taxistas pirata' en el aeropuerto de Málaga

Vista de la zona donde esperan los taxis "legales"  a que les toque su turno en el aeropuerto de Málaga

Vista de la zona donde esperan los taxis "legales" a que les toque su turno en el aeropuerto de Málaga / M. J. DÍAZ ALCALÁ (MÁLAGA)

Lo hacen en grupos organizados y no se esconden. Mañana, tarde y noche esperan pacientes la llegada de los turistas en el aeropuerto de Málaga. Observan a sus víctimas, las más despistadas, y les ofrecen sus servicios. No se conforman con cualquier destino, los de larga distancia son sus preferidos. Son "taxis pirata", particulares que ejercen como tal pero de manera ilegal. Pese a que esta problemática no es nueva, el sector del taxi asegura estar "cansado" y "frustrado". Apuntan que las medidas policiales siguen siendo insuficientes y piden atajar de raíz la situación. 

Actúan todo el día. Pero, sobre todo, lo hacen por la noche. Aprovechan los autobuses abarrotados que originan colas kilométricas y la escasa variedad de medios de transporte a altas horas para cumplir su objetivo.

El modus operandi es siempre el mismo. Mientras unos vigilan, otros acechan a sus víctimas -que suelen ser extranjeros desubicados, con presencia física y sin servicio de transporte previamente contratado-. Les dicen que son "como Uber, pero más barato". Así y evitando en la medida de lo posible que sus víctimas se crucen con la zona de taxis, los dirigen hacia el interior del parking, donde se encuentran sus vehículos. Otras veces, un compañero se encuentra con el coche en las inmediaciones del complejo y, tras la llamada de su compinche, se acerca al lugar y monta a sus clientes.

Málaga capital o Torremolinos no les interesan, aseguran los taxistas que trabajan en la zona. Cuando un turista les nombra estos destinos, inmediatamente les indican la parada de taxis. Sin embargo, cuando escuchan Marbella u otros lugares que suponen una trayectoria mayor y les supone una ganancia en consonancia sus ojos hacen chiribitas e, inmediatamente, comienzan a engatusar al cliente.

El precio del viaje depende del punto exacto al que se dirija el turista dentro del municipio, pero la tarifa estándar a este municipio suele oscilar los 80 euros. Si bien, los conductores de estos vehículos no aplican una tarifa oficial, negociando directamente el pago por el viaje, provocando con ello una intrusión y una competencia desleal con el sector legalizado. Muchas veces, dicen a sus víctimas que los taxis les cobrarán hasta 100 euros por el mismo trayecto. Esta es una de las técnicas que emplean para no dejarlos ir. Sin embargo, un taxista asegura a este periódico que la cifra estaría entre los 70 y 75 euros. "Cobran lo que les dé la gana, por la noche te pueden pedir una fortuna; mientras que nuestros precios están regulados por la Junta de Andalucía", añade.

Durante los tres últimos años anteriores a la pandemia, aproximadamente 175 transportes piratas o ilegales fueron denunciados. Tras dos años de año actividad reducida como consecuencia de la pandemia originada por la Covid-19 y con la llegada de la temporada estival, las prácticas de los taxis pirata son cada vez más frecuentes y consolidadas. "Se han hecho fuertes y han montado su propio clan", manifiesta Pablo Silvestre, taxista en la zona desde hace catorce años.

"Yo llevo casi quince años ejerciendo como taxista y desde entonces estoy luchando contra esto. Es una situación que va a más porque antes veías a uno o dos sueltos, ahora ves grupos organizados de hasta diez personas", denuncia también Yolanda Berruezo. 

Por ello, la taxista denuncia más presencia policial y seguridad en las zonas de cruce del aeropuerto. Unas peticiones a las que se suma José Ángel Valle. Este transportista pide una patrulla permanente en el aeropuerto para atajar el problema. Y es que algunos compañeros cuentan que en 2008 había una caseta en la que se encontraban agentes de la Policía Local "desde que llegaba el primer vuelo hasta el último".

Desde 2015, con la entrada en vigor de la Ley de Ordenación de los Transportes Urbanos y Metropolitanos de Viajeros en Andalucía, la Policía inmoviliza los vehículos que transportan viajeros sin título habilitante para ello, quedando en depósito, junto a la documentación retenida, hasta el pago de la sanción.

En concreto, se trata de 1.380,01 euros por infracción muy grave, si bien cuenta con un descuento del 30% por pronto pago en el transcurso de los 30 días siguientes, quedándose en 966 euros en tal caso.

Estos transportes ilegales carecen de la cobertura de seguro de responsabilidad ilimitada a la que se obliga a aquellos vehículos VT (taxis) o VTC (alquiler con conductor), lo que implica un riesgo que en muchos de casos ni tan siquiera conoce el usuario.

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