Urbanismo

Los 12,4 millones que pide la propiedad espanta la venta de Cortijo Jurado

  • El edificio, en el que se proyectó un hotel, sigue sin comprador años después de ponerse en el mercado 

  • El dueño ha desechado ofertas de hasta 8 millones 

El edificio de Cortijo Jurado El edificio de Cortijo Jurado

El edificio de Cortijo Jurado / Javier Albiñana

Cortijo Jurado no está encantado, ni alberga fantasmas. Que se sepa. Pero lo pareciera. Sobre este caserón, que data se mediados del siglo XIX, pesa una especie de maldición de la que no acaba de desprenderse. Su figura se asoma sobre una loma, a la vista de todos los que recorren la autovía del Guadalhorce, en las cercanías de Campanillas. Y lo hace sin que el tiempo pase, como en una imagen congelada de ladrillo y cemento, de un esqueleto de hormigón cuyo final no se ve próximo. 

Al menos con el fin que se pensó hace ahora cerca de 16 años, cuando alguien imagino que sus paredes podrían albergar un hotel de lujo. Desde aquel momento, cuando se pusieron las bases para hacer posible el deseo de transformarlo en establecimiento hotelero, pasan los años sin que se adivine el destino. Los avatares judiciales en el que se ha visto envuelta esta construcción son numerosos, llegando a ser objeto incluso de dos convocatorias de subasta, que finalmente nunca se consumó.

El actual propietario, el juez Juan de Dios Anguita, busca desde hace años un comprador sin alcanzar, de momento, su ansiado objetivo. El precio que demanda a cambio es elevado, 12.480.000 euros, aunque sensiblemente inferior al valor que exigía hace ahora casi cuatro años, cuando el portal inmobiliario Idealista anunció la puesta en venta del inmueble por 16 millones.

A pesar de esta destaca rebaja la realidad es que sigue sin aparecer un comprador dispuesto a asumir una operación que le obligaría a realizar otro fuerte desembolso en completar los trabajos que están a medio realizar. Una fuente próxima a la operación de venta es claro al señalar el problema. "No se formaliza nada porque ya le dije a la propiedad que el precio que está puesto es muy elevado, pero dice que no lo baja", explica este intermediario, que admite la existencia de ofertas "de hasta 8 millones y las ha rechazado". "Creo que por 10 millones lo podría vender", aclara.

El anuncio actual, que puede consultarse, por ejemplo en el portal Milanuncios, se limita a describir las características de la parcela. "Se vende o alquila Cortijo con licencia para Hotel de lujo en Málaga. Consta de 45.000 m²", dice literalmente, precisando que en proyecto se han previsto 25.109,12 metros cuadrados "computables a efectos de eficabilidad".

El origen del proyecto hotelero se remonta a mayo de 2003, cuando el Consejo de Administración de Urbanismo concedió licencia de obras a la entonces propietaria de la hacienda, Grupo Mirador. La promotora suscribió un convenio con el Ayuntamiento que permitió cambiar la calificación de la parcela y el desarrollo de un establecimiento hotelero de cuatro estrellas. 

Pasados dos años desde este permiso, el consejero delegado del Grupo Mirador, José Ramón Faura, acompañado de representantes de la cadena Vincci, colocó la primera piedra de la obra de reconversión de este antiguo palacete del siglo XIX localizado en las cercanías de Campanillas. 

"Es el ejemplo más monumental conservado de la arquitectura rural de llanura que utiliza lenguaje culto para su formalización"

El objetivo era levantar un hotel con 200 habitaciones y que el mismo abriese sus puertas a lo largo de 2007. Las deudas acumuladas por la firma inmobiliaria derivó en la pérdida del inmueble. Siete años después, ante las exigencias emitidas desde Urbanismo, el actual dueño impulsó tareas de recuperación en la hacienda. La intervención, no obstante, se demoró mucho en el tiempo, ya que las primeras órdenes municipales eran muy anteriores.

El edificio forma parte del catálogo de edificios protegidos del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), que le otorga un grado de protección arquitectónica II, lo que permite actuaciones de renovación parcial Conforme a la información contenida en dicho documento, se destaca que se trata de una edificación "de autor desconocido" y estilo ecléctico y neogótico en la capital. "Es el ejemplo más monumental conservado de la arquitectura rural de llanura que utiliza lenguaje culto para su formalización", se indica en el catálogo. En el mismo se incide en que la construcción perteneció inicialmente a "una rama menor" de la familia Heredia, que "en 1925 lo vendió". 

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