Málaga C.F.

10 años de la puesta de largo del jeque Al-Thani en el Málaga CF

  • Fue sobre el césped de La Rosaleda junto a Ghubn, Fernando Sanz y el abogado Amantegui

  • Una década de la montaña rusa a la que el catarí decidió subir al Málaga Club de Fútbol

De izquierda a derecha, Abdullah Ghubn, Abdullah Al-Thani y Fernando Sanz. De izquierda a derecha, Abdullah Ghubn, Abdullah Al-Thani y Fernando Sanz.

De izquierda a derecha, Abdullah Ghubn, Abdullah Al-Thani y Fernando Sanz. / Migue Fernández

Si hace unos días se cumplían 10 años de la firma que traspasaba las acciones del Málaga Club de Fútbol de Fernando Sanz a Abdullah Al-Thani, ayer hacía una década de la puesta de largo del mandatario catarí al frente de la entidad en un despliegue a la altura sobre el césped de La Rosaleda. Las imágenes de aquel día recuerdan en esencia a lo que meses más tarde serían presentanciones como las de Cazorla o Joaquín.

Fue aquel 25 de junio de 2010 la presentación oficial de la venta del Málaga al empresario catarí. Sobre el tapete de La Rosaleda comparecieron todos los agentes claves en aquella compra-venta: Fernando Sanz, Al-Thani, Abdullah Ghubn y Javier Amantegui –abogado que representó al jeque en las fructíferas negociaciones con Sanz y tradujo las palabras de Ghubn–. El cuarteto acaparó fotos y fue una imagen recurrente en la ciudad durante los primeros coletazos del nuevo propietario del club.

“Destacado hombre de negocios y perteneciente a la familia real de Catar. Dirige uno de los principales y más diversificados conglomerados empresariales del emirato”, anunciaba los medios oficiales del club por aquel entonces a la hora de presentar a Al-Thani, que tardaría algo más de un mes en ser propietario a todos los efectos, tras celebrarse la Junta Extraordinaria de Accionistas el 27 de julio.

“La intención del club es ir poco a poco. Se van a intentar traer mejores futbolistas para que el Málaga no pase apuros”, decía en una de sus intervenciones un Fernando Sanz que dejaría de estar ligado al club pese a que aquella tarde se dijera lo contrario. Sería Ghubn el que poco a poco tomaría el control con su particular gestión e intervenciones públicas.

“El jeque cree que un club deportivo es una empresa y la gestionará con la misma seriedad que el resto de sus negocios, siendo el responsable máximo de todas las decisiones. Se tomarán decisiones calmadas y pausadas en función de las necesidades del club”, fueron algunas de las frases que lanzó Ghubn aquel día que, con perspectiva y diez años más tarde, ganan peso por el devenir del Málaga y la infinidad de capítulos que han construido esta década con Al-Thani al frente de la entidad.

Tras su llegada, el club creció y se expandió a golpe de talonario. Los Cazorla, Isco o Joaquín permitieron tocar la Champions. Tras aquel sueño llegaría el paulatino desplome hasta los infiernos de Segunda División. La montaña rusa a la que subió el Málaga el catarí aún da sus últimos coletazos 10 años después, quizá toma ya las últimas curvas de un viaje al que, sin lugar a dudas, no le faltó de nada.

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