Crónica del Córdoba-Málaga CF La última luz del día (1-1)

  • El Málaga rescata un punto en el 93' después de una actuación mediocre ante el Córdoba

  • Ocho partidos consecutivos sin perder pero la brecha con el líder Osasuna es ahora mayor

Los jugadores del Málaga celebrando el gol de N'Diaye.

Los jugadores del Málaga celebrando el gol de N'Diaye. / LaLiga (Córdoba)

Con la última luz del día llegó el empate del Málaga en El Arcángel. Un gol que sabe a poco a pesar de que el conjunto blanquiazul lleve ocho encuentros consecutivos sin perder. No son los resultados. No es la fórmula. Es que hay jugadores que no están, que restan más que suman. Y lo peor es que los que podrían (deberían) apretar y discutir el hueco en el once, no andan muy allá.

Insiste Muñiz en recordar que la Segunda División es muy igualada y que la tabla no significa nada a la hora de afrontar los partidos. Desde luego, jornada tras jornada el Málaga se empeña en darle la razón al entrenador. Los blanquiazules hicieron una primera parte ante el Córdoba absolutamente desesperante.

Es cierto que el plan original se pervirtió por la desafortunada lesión de Adrián González a los ocho minutos. Entró Erik Morán, un jugador con una capacidad asombrosa para ver la primera amarilla con excesiva rapidez. Eso provocó la liberación de N’Diaye pero también aisló a un Jack Harper que volvía al once pero al que la banda le apretó demasiado.

El Málaga había tenido dos tercios de la posesión a la media hora, pero resultó inofensivo. Se insistió en buscar a Iván Alejo, que se fue a la caseta encarándose con un contrario y con un porcentaje pírrico de acierto en los centros. Se probó fortuna hasta en tres ocasiones con los saques de banda de Luis Hernández, sin contar un buen puñado de córners casi siempre mal ejecutados en su origen.

De hecho fue el Córdoba quien más cerca anduvo del gol. Los blanquiverdes consiguieron uno pero en claro fuera de juego. También reclamaron un penalti de Luis Hernández sobre Carrillo. Vicandi y sus asistentes no lo vieron a pesar de que pareció bastante claro.

No le tembló el pulso a Muñiz para sentar el propio Morán tras el descanso para introducir a Ontiveros. Quizás ese debió ser el cambio por Adrián directamente. Aun así, la presencia de Ontiveros tampoco provocó un maremoto. El Málaga no sólo no sumó sino que además se vio por detrás en el marcador. De las Cuevas marcó de manera magistral tras una recuperación cordobesista.

Con tres delanteros desde el minuto 65, el Málaga no fue más ofensivo. Más bien al contrario. Se rondó el empate sí, por alguna acción a balón parado. A Blanco Leschuk le sacaron una casi bajo palos en una jugada en la que el portero rival le arrolló tras el remate. El mismo Carlos Abad sacó otro gol cantado de N’Diaye, cuyo rechace llegó a Seleznov. El ucraniano, a un metro de la portería y sin oposición, la mandó directamente fuera. El empate llegó cuando nadie lo esperaba.

Por épico, el empate supo bien de manera inmediata. Con algo de perspectiva, supone que Osasuna, líder, te saca dos puntos más. Y es el próximo en plantarse en La Rosaleda, que necesita un estímulo ya.

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