Málaga CF: Es la hora, es el momento

El Málaga se aproxima a las eliminatorias por el ascenso con mayor confianza tras las últimas victorias y soplando para conseguirlo

Haber caído en ese lado del cuadro es un salto

El horario de la vuelta

Búscate en las gradas del Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid Castilla-Málaga CF
La afición del Málaga CF en Madrid.

Tras 38 jornadas de preparación, lejos de la posibilidad del ascenso directo desde que entró 2024, lo ocurrido hasta ahora pasa a dormir el sueño de los justos. El Málaga CF tiene un mes por delante para abordar su regreso al fútbol profesional y ahí se enfoca toda la energía. Si tal o cual fichaje fue bueno o no, si Pellicer es de esta manera o de otra ahora tiene poco sentido debatirlo. Sí más tarde para extraer conclusiones globales sobre cómo se ha movido este proyecto que se diseñó con una idea el verano anterior con Loren Juarros y Kike Pérez al mando. Si ha merecido la pena o no. Pero ahora es subir o subir.

En el estío anterior se mandaron mensajes sobre detener la caída, sin exponer abiertamente el ascenso como necesidad número uno, sino la construcción de un proyecto. Pero la realidad no se puede esconder, el Málaga sólo debe estar de paso en el pozo de la Primera RFEF tras un accidente (con muchas papeletas compradas por la mala labor de mucha gente). Ha caído en un lado del cuadro que se vislumbre accesible, esa última victoria en Madrid con el tropiezo del Ibiza ha dado luz. El filial del Celta y, si se gana, el vencedor del duelo entre el Nàstic y el Ceuta. La proverbial igualdad de la categoría también se extiende a los play off. Pellicer es un técnico al que le gustan las eliminatorias y los partidos directos. Conquistó así la Copa de Campeones juvenil dirigiendo al Málaga CF, también tuvo actuaciones bastante dignas, sólo apeado por equipos de Primera, en las dos Copas del Rey cuando cogió al equipo desde comienzos de la temporada. Es un técnico muy detallista y minucioso y eso puede valer oro en una eliminatoria directa.

Partir con la ventaja en la primera eliminatoria de que el empate vale para avanzar en 120 minutos es una base importante. Rematar la eliminatoria en casa debería ser una ventaja en condiciones normales, pero el equipo ha rendido de manera muy parecida (37 puntos en La Rosaleda, 33 lejos) en la temporada regular, no ha sido su casa el fortín que debería en condiciones normales un estadio siempre con más de 20.000 espectadores. Puede haber sido también un aprendizaje valioso. En estos finales de temporada acaba triunfando y consiguiendo el objetivo los equipos en mejor momento. El Málaga ha atravesado algunos instantes delicados entre marzo y abril, con pocas victorias (menos derrotas, cierto es), pero en la aproximación está en un buen punto de la carrera. Las dos victorias ante Antequera y Real Madrid Castilla, es cierto que ante rivales con la temporada hecha y sin jugarse nada más allá de la honra, han aumentado el aire a favor en un momento en el que el entorno y el ambiente no era la atmósfera ideal. Hay que darle su mérito, no obstante. Existen muchos temas pendientes, desde la administración judicial de nunca acabar que estrangula la posibilidad de inversión y crecimiento, algunos buitres revoloteando y unos propietarios (Al-Thani y BlueBay) que no ofrecen garantías de nada. Pero viene un periodo de tregua, como antiguamente eran los Juegos Olímpicos en las guerras, con este mes de junio que, 25 años después del primer ascenso del Málaga CF a Primera, puede pasar a la historia del club.

El equipo ha descansado, este martes celebra un Media Day en el que hablarán varios jugadores con peso en La Rosaleda y después irá a una concentración exprés, acortada por el hecho de que el partido se juegue en sábado, entre Marbella y Estepona, con sólo una noche fuera. A partir de ahí, reclusión y concentración para hablar sobre el césped, que es lo que puede salvar una temporada y aliviar la delicada situación del club. Está en manos de Pellicer y sus jugadores. Es la hora, es el momento.

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