Resultado y crónica del Málaga CF - Real Oviedo Señales preocupantes (1-1)

  • El Málaga salva un punto ante el Oviedo, superior durante el grueso del partido 

  • El equipo no sabe manejar los marcadores a favor

  • El VAR perjudicó de nuevo a los de Pellicer

Dani Barrio detiene un balón aéreo. Dani Barrio detiene un balón aéreo.

Dani Barrio detiene un balón aéreo. / Marilú Báez

El Málaga emite síntomas preocupantes. Llega al final de la primera vuelta con un mullido colchón sobre los puestos de descenso, objetivo impepinable. Por ese lado para Pellicer y sus pupilos, los 28 puntos son más de lo que se podía vaticinar cuando arrancó el curso. Pero sólo se han conseguidos tres puntos de los últimos 15 posibles, el último con un empate por el que hay que dar gracias ante el Oviedo, superior durante el grueso del partido. De nuevo, el Málaga no supo defender un marcador favorable (ha pasado en tres de los últimos cinco encuentros) y acabó pidiendo la hora, sobre todo tras la justa expulsión de Escassi en el tramo final. Pero ya antes la situación estrangulaba. Dani Barrio hizo dos paradas capitales para dejar el punto en casa.

Hay que precisar que, de nuevo, el árbitro VAR no benefició al Málaga. Se decretó un penalti que parecía claro por manos de Lucas Ahijado en una jugada en la que se habilitaba una ocasión clara. Pero tenía la mano apoyada en el suelo y, en ese criterio oscilante e indescifrable de las manos, el colegiado decidió, tras contemplar las imágenes, que no era procedente la pena máxima. Son ya 31 jornadas sin ir a los 11 metros. Era ya en el tramo final, con el Oviedo dominando pese al 1-1. Pero hubiera sido una opción inmejorable de atacar la victoria, que se resiste en casa desde octubre, ante otro equipo asturiano, el Sporting.

No obstante, el partido empezaba bien para los intereses del Málaga. Después de que Blanco Leschuk no marcara un cabezazo propicio, que fue anulado en primera instancia pero el VAR lo hubiera dado porque estaba habilitado, el Málaga se fabricaba un gol espectacular. Entre Cristian y Yanis sacaron un córner en superioridad desde el lado derecho del ataque que dejaba perfilado al canterano de Lezama, que sacaba un zurdazo enorme desde la frontal que entraba ajustado al palo largo de la meta defendida por Femenías. Había salido con bríos el Málaga, más chispeante y efectivo, con Chavarría percutiendo y mejor puesto.

Hasta el minuto 20 tuvo el control del partido el Málaga, pero el Oviedo poco a poco empezó a controlar el ritmo del partido, creando opciones nítidas. Se anulaba un gol por un fuera de juego claro en el origen de la jugada de Nahuel, pero había aproximaciones constantes carbayonas. Ninguna intervención milagrosa de Dani Barrio, pero sí un constante rondar por su área que, no obstante, no produjo ningún efecto en el marcador antes del descanso, al que el Málaga llegaba con ventaja (1-0).

La tendencia siguió tras el paso por los vestuarios. El Málaga no gestiona bien cuando se adelantada en el marcado, no aplica el cloroformo a los partidos que los equipos punteros de Segunda saben fabricar. Y rápidamente el Oviedo igualó la contienda, en una buena jugada colectiva culminada por el bullicioso Nahuel. Dani Barrio tocó la bola, pero no impidió que entrara en la portería. Con 40 minutos por delante, había igualdad en el marcador.

Joaquín Muñoz, hasta entonces intermitente, empezó a requerir la bola, a producir un córner aquí, una falta allá. A ofrecer una vía punzante de peligro. Yanis lanzaba una falta que no se iba lejos de la meta de Femenías pero el Málaga estaba a merced del Oviedo. El equipo asturiano llegaba con más nitidez. Un par de fueras de juego que no eran aliviaban malas defensas malaguistas. Nieto fallaba un gol claro ante Dani Barrio golpeando de manera defectuosa cuando estaba ante él y llegaba el momento de los entrenadores, de mover el banquillo y acertar con los cambios. Quitaba Pellicer a Caye Quintana para meter a Jairo y meter a Joaquín Muñoz por el centro.

En el galimatías de las manos, una nítida y clara de Lucas Ahijado, que cortaba un pase de gol, fue decretada penalti, pero desde la sala VOR se avisó al colegiado. Se aplicó el criterio de que si el jugador tiene la mano apoyada en el suelo no es pena máxima. Un criterio voluble y cambiante, que esta vez no sonrió al Málaga. Poco después, merecida expulsión de Escassi, que cortó un peligroso ataque de Obeng y vio la segunda amarilla. Fastidio doble porque se queda con cuatro amarillas. El atacante ghanés estuvo a punto del 1-2 acto seguido, pero Dani Barrio estuvo raudo para salvarlo. Y, pese a que el Oviedo buscó los tres puntos, el Málaga aguantó y se llevó uno. Menos que nada, pero toca reflexionar y mejorar. Queda mucha faena.

Ficha técnica

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