Resultado y crónica del Málaga CF - Mallorca La sonrisa torcida (0-1)

  • El Málaga cuajó otro gran encuentro contra el Mallorca, que se llevó los tres puntos con un gol de Leo Suárez en el 87’

  • Penalti claro a Ontiveros en el minuto 8 que el colegiado no señaló

Blanco Leschuk, ante Manolo Reina en el Málaga CF-Mallorca.

Blanco Leschuk, ante Manolo Reina en el Málaga CF-Mallorca. / LaLiga (Málaga)

El fútbol es una película extraña en la que muchas veces acaba ganando el malo, el villano. Y eso nos aterra y nos mosquea. No importan los méritos ni la honradez en el juego, es todo puro resultado, sin matices, sin acotaciones a pie de página que aclaren que la vida es injusta y que tu sonrisa no tiene permiso para torcerse. Se le va el Mallorca a tres puntos y nadie en La Rosaleda se explica cómo. Se le va la quimera del ascenso directo justo el día que más demostró quererlo.

El Málaga se fue aplaudido al descanso y eso merece una pausa y alguna reflexión. No venció, pero a pesar del 0-0 convenció. Fue un conjunto intenso y que mandó de verdad. Coleccionó un buen puñado de disparos a puerta, un penalti clarísimo escamoteado y una variedad curiosa en las maneras. La lástima, esa, que el gol no llegó.

Parecía un encuentro de Primera División. Un campo prácticamente lleno y que se dejaban notar empezando por el pulmón de Fondo Sur 1904. Y acciones no tan propias de la categoría. Llevó Ontiveros la voz cantante. Engustado aún tras su exhibición en Alcorcón, el marbellí fue una pesadilla para la defensa del Mallorca. En la primera media hora todo lo que sucedió llevaba su firma y su descaro (incluido el penalti que le hicieron a los ocho minutos. A veces abusó, pero es lo que tiene este tipo de futbolista. Hay que dejarle ser él de vez en cuando.

No terminó de saber qué estaba pasando el Mallorca, cuya mejor ocasión en la primera mitad llegó casi por accidente. En el Málaga no, había plan y ganas de ejecutarlo. Sin embargo, en la categoría de las igualdades, perdonar suele suponer pérdida de puntos. Al final, es unos de los grandes hándicaps de este Málaga, le falta una mayor pegada.

Vicente Moreno veía el encuentro desde lo más alto de la tribuna. Su gesto delataba lo que venía siendo el partido. Bajó raudo al vestuario para corregir lo mucho que su equipo no estaba sabiendo abordar. Y el Mallorca lo que hizo fue blindarse, como contento con el botín momentáneo, que le permitía vivir a la espera del fallo.

Eso consiguió que en la segunda mitad disminuyesen las oportunidades reales del Málaga, que seguía dominando y llegando, pero sin atentar contra la estabilidad de Manolo Reina, canterano blanquiazul. También hubo vigilancia extra para Ontiveros, que a pesar de ello conseguía de vez en cuando dar algo de electricidad al choque.

Víctor tiró de Iván Alejo para los últimos 20 minutos. Pero el Málaga más que revulsivos necesitaba gol. El trabajo y el guion seguían siendo casi calcados, con una superioridad casi aplastante sobre el rival, que no paraba de achicar agua. Y de repente llegó la sonrisa torcida de Segunda División.

Una acción mal defendida por el conjunto blanquiazul en bloque, un contrario que se queda con tu cartera sin tener que robártela. El gol de Leo Suárez. En LaLiga 1|2|3 el mérito es ganar aunque los méritos sean de otros.

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