Málaga CF-Cultural Leonesa: Trampa tras tocar tierra (21:00)

El Málaga se agarra a La Rosaleda tras el primer golpe de la era Funes, con el reto de volver a sumar y demostrar capacidad de reacción ante el muro que suele construir el Cuco, en un partido que exigirá paciencia

El partido, en 1.800 palabras

La plantilla, al concluir un partido reciente en La Rosaleda.
La plantilla, al concluir un partido reciente en La Rosaleda. / Carlos Guerrero

Semana para detenerse, mirarse y volver a arrancar. El Málaga digirió la derrota de Anduva con autocrítica y calma, optando por hacer tabla rasa y asumir el tropiezo como parte natural del proceso. El equipo venía de un paseo por las nubes desde la llegada de Funes al banquillo y el golpe ha servido también para volver a tocar tierra, para regresar al mundo real de una categoría tan cambiante como traicionera. No hubo espacio para la flagelación ni para escudarse en el arbitraje, otro capítulo más perpretado por el enemigo Moreno Aragón, sino para masticar lo ocurrido y seguir. El revés no ha movido ni un milímetro la convicción en la idea, con un vestuario decidido a seguir empujando una filosofía que ya forma parte del ADN reciente del equipo.

Y el camino sigue. Viene la Cultural Leonesa a La Rosaleda (21:00 horas). El calendario puede parecer más amable, pero en esta categoría eso suele ser una trampa óptica. El Málaga ya no es una sorpresa. La idea (o plan) de Funes ya ha cuajado, los rivales lo tienen estudiado y ahora toca dar una vuelta más de tuerca, encontrar matices y afinar en tres cuartos, donde muchas veces se atascan este tipo de partidos y donde están ahora mismo muchos de los focos. También ha cambiado el tono. Dentro del vestuario y del club se ha elevado la exigencia y mirar hacia arriba ya no provoca incomodidad. La palabra Primera ha dejado de ser tabú y se pronuncia con naturalidad, como parte del crecimiento del equipo. Loren Juarros fue claro esta semana, en una comparecencia marcada por la incertidumbre sobre su futuro, al explicar que un ascenso sería la mejor manera de sostener el proyecto y de dejar el camino bien allanado, ya esté él para verlo o le toque a otro recoger el testigo. Todo ello en un Málaga que dentro de su habitual anormalidad atraviesa uno de los periodos más tranquilos que se recuerdan en años.

La Cultural del Cuco Ziganda. Uno piensa automáticamente en partido trampa, en un encuentro rocoso, de los que se hacen largos, casi como un dolor de muelas si no consigues abrirlo pronto. Es un bloque sólido, competitivo y más suelto lejos de casa, donde ha sumado buena parte de sus puntos (16 de sus 25), y que además ya sabe lo que es hacer daño al Málaga. León puso la puntilla a la etapa de Sergio Pellicer y cuánto ha cambiado todo desde entonces. Conviene no olvidarlo, también para saber de dónde se viene. La Cultural, además, ha estado trabajando estos días en Marbella, buscando rutina y buenas condiciones, aunque el tiempo tampoco ha dado demasiadas treguas en la Costa del Sol. Una semana rara también en ese sentido, con más nubes de lo habitual, de las de verdad. Aunque todo apunta que Marta ya habrá pasado de largo a la hora del partido.

Funes recupera a Murillo y a Dotor, dos piezas importantes en el esqueleto del equipo, y no se esperan demasiadas variaciones. El reto pasa también por la madurez competitiva de un grupo joven que debe huir de cualquier autocomplacencia y entender Anduva como lo que fue, un aviso dentro del proceso. El Málaga entra ahora en un tramo de calendario con rivales como la propia Cultural o la Real Sociedad B, partidos en los que le tocará llevar la iniciativa, asumir el papel de favorito y demostrar que también sabe jugar cuando el otro espera y el que tiene que inventar es uno mismo. Ya en el mundo real, le toca a La Rosaleda.

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