Villafranco del Guadalhorce Medio siglo del último ‘pueblo del caudillo’

  • Villafranco del Guadalhorce celebra 50 años, en mitad del debate sobre el posible cambio de nombre

Entrada a la población de Villafranco del Guadalhorce, pedanía del municipio de Alhaurín el Grande. Entrada a la población de Villafranco del Guadalhorce, pedanía del municipio de Alhaurín el Grande.

Entrada a la población de Villafranco del Guadalhorce, pedanía del municipio de Alhaurín el Grande. / M. H.

En los años sesenta se crearon en España los llamados pueblos de colonización agraria, una propuesta del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (Iryda), con la que el Ministerio de Agricultura de la dictadura pretendía la reconversión del secano en grandes explotaciones de regadío, cultivo que se suponía más productivo. De ahí, en 1968 nació en la provincia de Málaga la población de Villafranco del Guadalhorce, una pedanía de Alhaurín el Grande que aún conserva en su nombre la mención al dictador Franco y que cumple medio siglo. Los 50 años se celebrarán el fin de semana del 9 al 11 de noviembre, en mitad del debate sobre si se afronta o no el cambio de denominación.

En 2015, un despacho de abogados de Madrid emprendió acciones legales encaminadas a “redefinir democráticamente” los municipios que aún mantienen referencias al dictador en sus topónimos, entre ellos, Villafranco del Guadalhorce, para cumplir así con la Ley de la Memoria Histórica. Con el paso de los años, otros como Bembézar del Caudillo (Córdoba) y Queipo de Llano (Sevilla) fueron redefinidos, pero no así la pedanía malagueña donde la alcaldesa de Alhaurín el Grande, Antonia Ledesma, subraya que no hay voces que reclamen el cambio.

Aún así, el pleno municipal de julio aprobó la creación de una Comisión de Memoria Histórica en la que se estudiará este asunto. La idea, según explicó Ledesma, es “ver los pasos que legalmente hay que dar”. “Dependerá de lo que se considere vulnerar la Ley sobre lo que dice de enaltecimiento del dictador”, porque según la regidora “el nombre de Villafranco no está enalteciendo nada ni hay ninguna actividad que lo haga”.

En cualquier caso, Ledesma asegura que serán los vecinos quienes decidan. “Si nos dicen que se puede cambiar o dejarlo así, ellos decidirán; y si se llega a la conclusión de que se debe cambiar para cumplir la ley, también serán los vecinos quienes decidan uno nuevo a través de una consulta”, precisó, añadiendo que el Consistorio no tiene “ningún inconveniente en cambiarlo”.

Plaza del pueblo. Plaza del pueblo.

Plaza del pueblo. / M. H.

Eso sí, la alcaldesa insiste en que “la polémica” se ha creado fuera de Villafranco. “Aquí hay muchos apellidos Franco, es algo con lo que siempre han vivido y hasta estos últimos tiempo nunca se ha visto vinculación política con el nombre”, repite.

En eso coinciden quienes viven en el pueblo. Así, Bonifacio González, presidente de la asociación de vecinos de Villafranco del Guadalhorce, afirma que mantener o no el topónimo no es algo que preocupe. “Si se cambiara tampoco creo que fuera ningún problema, no habría resistencia como se ha visto en otros sitios”, dice. “Personalmente, a mi me da igual, no me voy a sentir más cómodo porque el pueblo se llame de otra forma, porque aquí nunca se ha visto como una vinculación con la dictadura”, agregó.

González, que ya nació en el pueblo, recuerda la historia de Villafranco. “A los colonos se les entregó un lote de tierra para cultivar, con una vivienda, más unos almacenes para grano y ganado”, explica. Aunque con el paso del tiempo, en Villafranco del Guadalhorce, como en otras tantas localidades agrícolas, este sector dejó de tener el peso de antaño. “En los 80 la mayoría de la gente se empezó a dedicar a otras actividades, como la hostelería y la construcción”, asegura, añadiendo que aunque todavía se mantiene la agricultura, “ninguna familia del pueblo vive del campo”.

Vista de Villafranco del Guadalhorce. Vista de Villafranco del Guadalhorce.

Vista de Villafranco del Guadalhorce. / M. H.

Esto es lo que se celebrará en esta población los próximos 9, 10 y 11 de noviembre –la fiesta estaba prevista para el penúltimo fin de semana de octubre, pero se suspendió por las alertas de lluvias en toda la provincia–. El programa de actos para conmemorar el medio siglo de la llegada de los primeros colonos a la población se inaugura con una gymkana de juegos para los niños.

Además, la celebración incluye una exposición fotográfica titulada 50 años de Villafranco del Guadalhorce, seguida de la presentación en el centro de mayores de la ponencia Villafranco, 50 años de un pueblo, a cargo de Bonifacio González, así como la presentación del libro Los primer@s colon@s, de Rocío Benítez.

El sábado 10 tendrá lugar una carrera familiar con polvos holi y el domingo, tras una misa conmemorativa, se celebrará un acto de entrega de reconocimientos, actividades infantiles y la degustación de una paella, amenizada con la actuación del grupo Alejados.

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