Marianne Nilsen Nygaard: la musa de Antonio Flores

Fotógrafa y pintora noruega, enamorada del flamenco, participó en el documental realizado sobre la vida del artista

Rodó un videoclip de Madonna y fue anfitriona de George Benson en Marbella

Marianne Nilsen y Antonio Flores. / Marianne Nilsen Nygaard

Había estado un año en España. De vuelta a casa, en Noruega, salió Lola Flores en un programa de la tele, creo que era Navidad, me sentí muy afín a lo español, con morriña por España, y me dije: "yo pertenezco a eso". Lo cuenta Marianne Nilsen Nygaard, fotógrafa y pintora, enamorada del flamenco, que ha participado en el documental Flores para Antonio, estrenado hace poco más de un mes y que semanas atrás consiguió el Premio Forqué.

Han venido con Alba, la hija de Antonio, a casa a grabar. En el documental salen muchas fotos mías, les he dado todas las que tenía. Antonio me enseñó los palos del flamenco. Para que los entendiera, cantaba una canción de Jimi Hendrix y lo hacía con los distintos estilos del cante. Me introdujo en el mundo de los mejores flamencos, donde tuve la gran suerte de ser aceptada, cuando no soy ni paya. No tengo nada de flamenco, más que mi feeling, lo que siento.

A Marbella llegué con mis padres en 1969. Era una época gloriosa en un lugar maravilloso, un sitio muy especial. A España la veía muy auténtica, con una gente que tenía menos comido el coco. Vine con Franco. Había una dictadura, pero la gente aquí no se creía lo que venía de arriba, mientras que en Noruega se tragaba todo lo que decía la tele. ¡Unos chivatos!, si te veían fumar un porro lo denunciaban porque creían que hacerlo estaba bien. En España no había eso. Aquí la gente estaba en contra de Franco, del establishment; ahora es peor y no se dan cuenta.

Venía de Noruega con mi hija, de diez años. Antonio Flores estaba en el aeropuerto de Madrid con su madre, me guiñó el ojo y yo sonreí. Mi hija me dio un codazo y me dijo: "¡Qué haces!". Ya en el avión se sentó delante y se giraba hacia atrás. Al día siguiente, en Marbella, fui con Alejandro Vallejo Nájera a la playa. Él había vuelto de India para participar en un programa de La Clave [de José Luis Balbín] y se quedó en casa.

Con Paco de Lucía y Bryan Adams. / Marianne Nilsen Nygaard

En el chiringuito de Cortijo Blanco había música y comida. En un momento, Alejandro me anunció: "Te voy a presentar a Antonio Flores", y este dice: “Si nosotros nos conocimos ayer”. Me pareció tan fuerte, nunca lo había visto por Marbella. Nos hicimos muy amigos. Antonio me presentaba como su musa. Muchísimas letras las ha parido en mi casa de La Virginia. Cuando él tocaba, yo lo grababa para que no se olvidara. Aunque he perdido muchas grabaciones de cuando estaba componiendo. Su madre estaba tranquila cuando él estaba en casa. Una vez le cambiamos la letra de una canción para Rosario y salió: Estoy aquí. Poco antes de morir su madre, compuso para mí El Rock de La Virginia, que no se grabó.

Con dos niños, me tenía que buscar la vida, surgió lo de hacer cástines y de fotografiar a la gente de la zona, a la que luego podía presentar a los directores de películas. De ahí a la fotografía. A mi hija la veía muy bonita y quería inmortalizar esos momentos. Compraba las películas, para revelarlas tenía un cuarto oscuro. Con Antonio pasamos noches enteras revelando, él hacía muy buenas fotos, era muy creativo.

Hice el castin para el videoclip de Bryan Adams rodado en Marbella. Reuní a gente muy divertida, las presentaba al director, y éste las elegía. Recuerdo a María, una señora que hacía la limpieza en La Virginia, junto a modelos, bailaores de flamenco y guitarristas. Un modelo chino hizo de pareja de María, salían acodados en la barra, todo era surrealista. Había dos caravanas, y todos estaban en la de Paco de Lucía. Ahí se montó lo más grande. Nadie le hizo caso a Bryan Adams, que se asomaba y miraba por la ventana de la caravana, pero Paco no lo dejaba entrar. Estaba muy mosqueado, porque Adams no había metido en el disco lo mejor que él había compuesto.

Antonio Flores en La Virginia. / Marianne Nilsen Nygaard

Para la serie americana Chromium Blue, que dirigió Zalman King y protagonizaba Erica Prior, también hice el castin. Mercedes Lotero, la mujer del modisto Elio Berhanyer, era mucho más que un personaje, una mujer chiquitita, con un arte que no tiene parangón, trabajó en muchos videoclips y salió en esta serie, con unos gitanos, en un coche lleno de gallinas. Zalman quería que ella fuera la madre del protagonista, que fumara porros, pero de aquí solo cogían a los secundarios, los extras; los protagonistas eran de EEUU. Si hasta la protagonista de la serie, Prior, que es inglesa, querían que fuera americana. El equipo venía a casa a comer pasta y beber buen vino, les contaba cosas y a veces cambiaban el guión. No descubrimos gente famosa, pero algunos conocieron a hombres o mujeres que le cambiaron la vida. En la serie hemos dado trabajo a mucha gente; algunos ganaron mucho dinero haciendo anuncios, como uno de Fanta.

Pepe Luis y Amara Carmona, una actriz gitana, cantaron y pusieron música a la serie. Trevor Morais, el productor y batería de la cantante Björk tenía un estudio en El Madroñal (Benahavís). Me hacía ilusión dar salida a los músicos. A Björk la conocí allí, quería hacer una canción con Raimundo Amador, pero ella no hablaba español ni él inglés. Björk tenía una orquesta de mujeres violinistas, hicimos una fiesta en casa con Trevor, a la que vinieron todas las violinistas.

Para Madonna hice el videoclip de la canción Take a bow, que se grabó en Ronda con el torero Emilio Muñoz, y también le organicé una fiesta.

En una ocasión hicimos una fiesta con George Benson, éste había conocido a Tomatito en el Carnegie Hall de Nueva York. Tomatito quería corresponderle con una fiesta flamenca en Marbella y me contactaron. Se hizo una grabación con una iluminación muy mala.

Para un cumpleaños vino a casa el grupo malagueño Tabletom y toda clase de hippies, ricos y de la jet. Una vecina se abalanzó sobre Rockberto, éste creyó que era una fan. La señora era muy religiosa, y lo hizo para protestar; para ella era música del diablo.

Con La Mari de Chambao. / Marianne Nilsen Nygaard

A Tita Cervera la acompañé muchas veces a ver un vidente, Barry Lee, luego me invitaba a cenar. A ella la conocí con una amiga pintora, hace más de quince años, después de morir el barón Thyssen. Mi amiga, Marta Bernad, con quien íbamos a la India, estaba interesada en conocer al Dalai Lama, que daba una conferencia en Barcelona sobre el arte de la felicidad. Tita nos invitó y estuvimos luego en la trastienda de la sala. Mi amiga le comentó al Dalai Lama que buscaba un gurú. “Si viene, bien; si no, tú lo tienes dentro”, le dijo.

Estuve en Dinamarca cuando se creó Christiania, un Estado libre en Copenhague. Ojalá se pudieran hacer aquí y en todos lados. Hace más de cincuenta años estuve allí, cuando se hizo la ocupación [en 1971] y la transformación de unas barracas militares en una cosa preciosa, muy bonita. En Copenhague hacía bolsos de cuero y bisutería. Viví también en París y en Centroamérica.

A raíz de mi amor por el flamenco, descubrí, como extranjera, esa música, no sé si folclórica, pero sí muy viva. En Noruega hay música tradicional pero no está viva como el flamenco o el blues. Para mi fue increíble. Me propuse que la gente de fuera también lo descubriera, en los tiempos en que el sida era una sentencia de muerte. Para ello decidí hacer un documental con el director de cine Álvaro Forqué.

En la cárcel de Carabanchel había muchísima gente con sida. Estuvimos todo un invierno grabando historias, los presos colaboraban con nosotros: el departamento de arte hizo los logos, las camisetas, la decoración del escenario y la televisión Canal Límite con Radio Activa, que ellos tenían, ayudaron en la producción, nosotros solo éramos cuatro. La idea era colaborar con la cárcel para hacer algo bonito y ayudar a los afectados del sida. Un privado, Manuel Serrato, fundó Basida, que sin ayuda de ninguna clase acogía a los afectados del sida en una finca, donde construía casas porque llegaba mas gente y estaban felices; ahí también grabamos. Organizamos un partido de fútbol entre Basida y Atlético Camarón, donde estaban Antonio Carmona, El Negri, Manolo Tena; Paco de Lucía no jugó porque no estaba en España. El director de la cárcel estuvo de portero. Se trataba de que no se tuviera miedo a jugar con gente con sida.

Se hizo el documental y un concierto para emitirlo en dos domingos en Televisión Española. Participaron 17 grupos de los mejores del flamenco y el rock de España, como Antonio Vega, Ketama, Peret, la Blues Band, cada uno tocaba dos canciones, y también participaba un grupo de la cárcel, que se llamaba Libertad.

Raimundo Amador, en un final apoteósico, cantó Bolleré, que es un himno al porro, al papel de fumar [Bolloré]. Todo el mundo salía a cantar y los guardias empujaba al público (los reclusos) para adentro, porque se acababa. El publico se iba y los artistas diciendo adiós desde el escenario.

Para trabajo discográfico de Ketama. / Marianne Nilsen Nygaard

El documental no se ha estrenado. Álvaro como yo, somos un cuajo, fuimos a Cannes a ofrecerlo, pero se puso mal un número del teléfono de contacto. El documental está ahí. Fue mucho trabajo, yo tenía la cámara y hacia la producción ejecutiva, contamos con colaboradores de televisión y uno de Los Ángeles (EEUU). Yo pagaba la comida y los gastos, para ayudar a los afectados del sida y el flamenco. Durante la grabación pasaron por allí Antonio Gala, Elio Berhanyer y Verónica Forqué.

Hice fotos a mucha gente del flamenco, entre los que tengo muy buenos amigos, gracias a Antonio. He retratado a Habichuela; Raimundo Amador; Antonio Carmona; Alejandro Sanz; Rosario; Lolita; Rafael Amargo; Farruqito; Remedios Amaya; Pitingo. No llegué a conocer a Camarón, pero he fotografiado a su familia; a Estrella Morente, estuve en Granada con su padre; a La Mari de Chambao y Lin Cortés. Hice portadas de discos para Manolo Sanlúcar y Carmen Linares; para el disco En un ratito de Ketama y la promoción de su libro; para El Moraíto, que produjo Javier Limón; la portada de un disco de Pepe de Lucía, hermano de Paco, o para el single Las Rosas, de Mecano. También fotografié a Marta Sánchez; Rossy de Palma; Bibi Andersen, y otras miles de fotos, para los cástines.

Para No me pises que llevo chanclas, hicimos el primer vídeo y las fotos de su programa de televisión, donde les llevé a Rosario y Antonio. Desde entonces soy muy amiga de ellos. Su cantante, Pepe Begines, me puso Mariféde Noruega, en un programa que hice para Marifé de Triana.

En Noruega, de pequeña, pintaba cuadros, hacía cosas en tela, así seguí en momentos robados a la vida, porque me he dedicado a otras cosas. Me seleccionaron una obra para la Bienal de Arte de Marbella de 1974. Hice exposiciones en Marbella, Málaga y Madrid. Lo que me tira ahora es pintar, he publicado dos fotos en Instagram, y en un día tuve más de 400 likes. Quiero estar tranquila, pintando. A finales de mes voy a hacer una exposición sobre Antonio Flores Inédito, en Ojo con el Duende, el espacio que tiene su hermana Rosario en Madrid.

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