Literatura

El malagueño Antonio Fontana gana el Premio Café Gijón de Novela

  • El autor se impuso en la decisión del jurado con 'Hasta aquí hemos llegado', una revisión del 'Decamerón' ambientada en una residencia de ancianos

El escritor y periodista malagueño Antonio Fontana. El escritor y periodista malagueño Antonio Fontana.

El escritor y periodista malagueño Antonio Fontana. / Efe

El jurado del Premio Café Gijón, compuesto por Mercedes Monmany, Rosa Regàs, Antonio Colinas, Marcos Giralt Torrente y José María Guelbenzu, en calidad de presidente, ha decidido conceder el galardón a la novela Hasta aquí hemos llegado, del escritor y periodista malagueño Antonio Fontana. Así lo dio a conocer este jueves la Editorial Siruela, que publicará entre enero y febrero la obra reconocida con el galardón, dotado con 20.000 euros.  

En su fallo, el jurado ha destacado dos cualidades fundamentales en la obra: "La primera es  que se trata de una visión tan sutil como insólita de la ancianidad; la segunda, el riesgo que ha asumido el autor al crear un conjunto de voces bien caracterizadas, las cuales rompen con los estereotipos que más circulan en nuestra sociedad y dan una perspectiva compleja, dinámica y tragicómica de dicha etapa vital". 

La novela relata la historia de un grupo de ancianas que conviven en la residencia Peña Hincada, ubicada en un lugar indeterminado de la provincia de Málaga. "Son mujeres a las que el tiempo se les va en rumiar sus obsesiones y rememorar las vidas que dejaron atrás. Ellas, feministas sin saberlo, trazan un retrato despiadado de los hombres, con grandes dosis de incorrección y, sobre todo, de humor negro, en este moderno Decamerón en el que una de las residentes desaparece y otra se empeña en hallar su cadáver", según reza la sinopsis aportada por la editorial.

El Premio Café Gijón fue instituido en 1949 por el actor Fernando Fernán-Gómez, en el célebre establecimiento del paseo de Recoletos de Madrid. Entre su nómina de ganadores figuran nombres como César González-Ruano, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite o Luis Mateo Díez, en su primera etapa; y más recientemente, José Antonio Garriga Vela, Martín Casariego, Jesús Ferrero o José Morella, ganador del año pasado con su novela West End.

Antonio Fontana (Málaga, 1964) es autor de cinco novelasSol poniente (Premio Málaga de Novela 2017), Hostal Parisien, Plano detallado del infierno, El perdón de los pecados (finalista Premio Café Gijón 2003) y De hombre a hombre. Licenciado en Periodismo, su trayectoria profesional ha estado ligada al diario ABC durante treinta años, diecinueve de ellos como coordinador de libros en el suplemento ABC Cultural.

"La vejez tiene más vigencia que el coronavirus", sentencia el autor sobre la actualidad de su novela

En declaraciones a este periódico, Fontana confirmó que Hasta aquí hemos llegado sigue el modelo del Decamerón, "aunque no con relatos independientes, sino a través de las historias que cuentan unas mujeres que, en muchos casos, están recluidas contra su voluntad. Lo que hacen ellas es dar un golpe en la mesa y decir: 'hasta aquí hemos llegado. Se acabó. Ya que nos queda poco de vida, vamos a hacernos escuchar. Vamos a contar nuestras historias'. Y lo hacen a calzón quitado, sin que les importe un pepino lo que piensen o digan de ellas". Eso sí, aunque su obra está ambientada en una residencia de mayores, y por más que el Decamerón haya sido un libro ampliamente referido durante el confinamiento por el coronavirus, el escritor malagueño desvincula su novela (que fue escrita y terminada antes de la epidemia) de los últimos acontecimientos sanitarios: "La vejez tiene más vigencia que el coronavirus", sentencia.

Y así es: Hasta aquí hemos llegado presta especial atención a la ancianidad, un fenómeno desahuciado de la literatura contemporánea en un tiempo, el presente, entregado sin fisuras al mito de la juventud también en lo que respecta a la cultura. Señala Fontana que, si bien es habitual que a la hora de sentarse a escuchar a los abuelos y padres mayores "acabes hasta las narices de ellos, a poco que prestes atención terminas encontrando una historia, un detalle, algo que vale mucho la pena. Yo conté la historia de mi familia en una novela y lo hice a base de escuchar a mis mayores. Lo que ocurre es que los ancianos viven ahora apartados: ya no morimos en nuestras casas, sino en unos centros comerciales a los que llaman tanatorios. Y, ojo, no lo critico: cuando uno necesita atención sanitaria, entiendo que las residencias pueden ser necesarias. No en vano son el gran invento económico del siglo XXI. Lo que yo hago, como escritor, es posar mi mirada en este fenómeno. Pero prefiero no valorarlo".

Aunque en Hasta aquí hemos llegado no faltan desapariciones ni cadáveres, Fontana descarta cualquier aproximación al thriller y a la novela negra: "Qué más quisiera yo, por otra parte. Pero no, mi novela trata de cómo vemos a quien vive contigo cuando se muere". Al cabo, literatura. Sin más apellidos.  

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