Arte
El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
El sueño del actor Antonio Banderas de contar en su ciudad natal con un teatro propio está en proceso de cumplirse. Tras alcanzar un acuerdo con los propietarios del histórico Teatro Alameda y obtener la licencia para la reforma del inmueble el pasado 19 de marzo, la maquinaria encargada de vaciar y dar forma al nuevo equipamiento cultural está a pleno rendimiento. Los plazos manejados para la ejecución de la intervención sitúan en el 17 de mayo del año que viene la finalización de las actuaciones, aunque probablemente a esta fecha habrá que sumar algunas semanas más para su adecuación funcional.
Conforme a los datos oficiales que forman parte de la documentación que sirvió de base a la Gerencia de Urbanismo para otorgar el permiso de obra menor, asunto que fue objeto de controversia por parte del Colegio de Arquitectos, el presupuesto de ejecución material se eleva a casi 2,4 millones de euros. Es decir, que incluyendo otros conceptos técnicos, impuestos y las instalaciones propias del uso planteado la suma se dispara por encima de esta suma.
Pero al tiempo que los obreros de la empresa Ielco, contratada para esta intervención, se afanan en la actuación física sobre el Alameda, la empresa promotora de la actuación, Teatro del Soho, cuyo administrador único es el hermano del actor, Francisco Javier Domínguez Bandera, ya ha solicitado la Declaración Ambiental necesaria para la futura apertura del establecimiento. La misma se encuentra desde la pasada semana en periodo de información pública, durante un periodo de 20 días.
De acuerdo con los datos habilitados en este expediente, en el que se determinan las medidas contempladas en materia de medidas contraincendios o reducción de ruido, se informa de la apuesta de Banderas por disponer en el nuevo equipamiento de dos escenarios teatrales. Uno, el principal, en la planta primera, con capacidad para 600 butacas y una superficie de escenario de 182,83 metros cuadrados; el otro, en la planta segunda, para 195 asientos. Al tiempo, en la línea de lo que públicamente ya expresó meses atrás el actor, el proyecto incorpora una sala de ensayos en la tercera planta de 183,87 metros, con una ocupación permitida de 92 personas. La iniciativa también dispone de una tienda/bar de 20,83 metros y una tienda para la venta de merchandising vinculada al teatro.
En la parte urbanística, la licencia marcaba la decisión de la empresa de incorporar las oficinas de la planta primera a la propuesta como parte administrativa del teatro. Asimismo, "se instala un nuevo ascensor en una de las cajas de la escalera para mejorar la accesibilidad del edificio". Una de las particularidades de la reforma planteada es que implicará la renovación de las fachadas del edificio mediante la instalación de "un nuevo revestimiento en planta primera, segunda y tercera hacia la calle Córdoba, y en planta primera hacia calle Casas de Campos, que recupera el hueco central que ilumina el foyer conforme a su estado original; este revestimiento sirve para destacar el uso del teatro respecto al resto del edificio, en consonancia con su carácter de equipamiento público, manteniendo la composición general del edificio al que pertenece".
El propio Banderas ya expresaba el pasado mes de marzo la necesidad de que la intervención sobre el Alameda fuese "profunda". "Los camerinos, sin ir más lejos, están en muy malas condiciones. No es un sitio donde puedas meter a Concha Velasco", dijo de manera ilustrativa, a la par que avanzaba que, como indica el documento técnico, el Alameda será dividido en dos teatros. Uno, el de la parte de abajo, concebido como un escenario "más para el gran público aunque no necesariamente comercial; para ver lo mismo a Lope de Vega que Buero Vallejo o Tennesse'e Williams"; el otro, en la parte de arriba, "donde vamos a tratar de hacer un teatro más alternativo y escuchar voces nuevas".
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