Derby Motoreta's Burrito Kachimba | Grupo de rock "Nuestro sonido es obra del Señor"

  • La banda sevillana que ha revolucionado el paisaje musical con su 'kinkidelia' actúa la próxima semana, el jueves 6, dentro de la oferta del Pop CAAC

Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, en una imagen promocional. Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, en una imagen promocional.

Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, en una imagen promocional. / Ángel Bernabeu

La crisis del coronavirus significó un doloroso frenazo en seco para Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, uno de los grupos de rock de mayor proyección actualmente en España, que se vio obligado a cancelar una larga gira de conciertos con fechas cerradas hasta diciembre. El grupo sevillano venía de publicar su primer álbum, titulado también Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, lanzado en 2019 y encumbrado como una de las sensaciones de mayor calado y más prometedoras del rock contemporáneo, con referencias claras a la psicodelia que con más fortuna cundió en los años 70 y al rock andaluz que creció en paralelo y, de alguna forma, con un ojo puesto en el fenómeno alucinatorio. La banda bautizó su sonido como kinkidelia y experimentó así un crecimiento vertiginoso, dado que la formación se creó en 2018 de la mano de músicos curtidos en diversas experiencias previas, truncado por la epidemia. El combo decidió invertir sus esfuerzos en su segundo disco, que verá la luz previsiblemente en enero, aunque vuelve a dar conciertos allí donde las condiciones sanitarias lo permiten con afortunadas paradas en Málaga. Hace unos días tocaron en el Museo de Málaga dentro del ciclo Música y Museos y en la Finca El Portón de Alhaurín de la Torre, dentro del ciclo Alhauthor. Dandy Piranha (conocido en casa como Miguel), cantante y carismático frontman, atendió a Málaga Hoy para esta entrevista. Bacca (guitarra), Gringo (guitarra), Papi Pachuli (batería), Soni (bajo) y Von Máscara (teclado) completan la nómina. 

-¿La decisión de concentrarse en la grabación del segundo disco tiene que ver con aquello de hacer de la necesidad virtud?

-Sí, cuando se nos cayeron todos los bolos y vimos que la posibilidad de recuperarlos empezaba a quedar cada vez más lejos decidimos invertirlo todo en la creatividad. Por otra parte, teníamos claro que queríamos darle a nuestro segundo disco toda la energía que pudiéramos, y nos encontramos con tiempo suficiente para hacerlo todo de la mejor manera posible y para tomar las mejores decisiones. Así que la vuelta al estudio se produjo sin estrés y sin prisas, lo que es todo un privilegio. Tenemos la oportunidad de hacer exactamente el disco que queremos y no la vamos a desaprovechar.

-El primer adelanto, El Valle, ya da buena cuenta de esa apuesta por la energía. Pero, ¿habrá en los temas nuevas referencias a todo lo vivido esto año, ya sean más o menos conscientes?

-Bueno, piensa que nuestra querencia psicodélica nos lleva a mantener una postura bastante introspectiva. En nuestras canciones decimos lo que queremos decir y hablamos de muchas cosas, pero rara vez lo hacemos de forma explícita. Lo pasamos todo por nuestra particular forma de ver la realidad, por la poética desde la que partimos. Sospecho que, inevitablemente, lo que está pasando se terminará colando, aunque sea en nuestro estado de ánimo o en nuestras ganas de que todo vuelva a la normalidad y podamos seguir tocando. Pero será de esa forma, introspectiva y personal.

-¿Qué es más importante en los conciertos para ustedes, la pulcritud técnica o esa misma energía compartida con el público?

-A la hora de salir a tocar, la pulcritud técnica, como dices, es muy importante para nosotros. Somos músicos, queremos ser los mejores músicos que podamos ser y eso pasa por tocar bien en directo. En el estudio, nuestra posición al respecto es la misma;pero en los conciertos, todo esto trasciende. Para nosotros, tocar en directo es mucho más que hacer un concierto. Es el final del ritual que empezó con la grabación del disco. Se trata de una experiencia mística: en el escenario, todo va más allá.

"Para nosotros es lo mismo Triana y Jimi Hendrix, Kiko Veneno y Bod Dylan. Hemos crecido con todo eso"

-¿Se sienten cómodos en su papel de herederos o continuadores del rock andaluz?

-Nos sentimos muy halagados cuando nos comparan con referentes que para nosotros son importantes. Dentro del grupo, cada uno tiene sus referentes. En mi caso, por ejemplo, el primero es Camarón. Pero, a partir de ahí, en nuestra formación musical son tan importantes Jimi Hendrix y Bob Dylan como Triana y Kiko Veneno. Hemos crecido mezclando todo eso y nuestra música es fruto de ese crecimiento. Ahora bien, no nos sentimos herederos ni deudores de nada. De hecho, también admitimos influencias mucho más recientes y contemporáneas.

-Eso me recuerda a cuando, en una entrevista, Gualberto me contó que la primera referencia del rock andaluz que se le venía a la cabeza era Jimi Hendrix.

-Exacto. Nosotros nos hemos educado con la música de una generación anterior en la que seguramente esas confluencias se daban de una manera más natural.

-¿La aparición y el éxito de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba son la patada definitiva a los apóstoles de las fórmulas preconcebidas en el mundo de la música?

-Nunca está todo dicho. En cualquier ámbito puede aparecer algo con lo que no contábamos. En la música también. Siempre se puede ir un paso más allá. Nosotros disfrutamos enormemente cuando vemos en nuestros conciertos lo mismo a gente de sesenta años que de dieciocho. Claro, ¿qué fórmula va a haber ahí? Es música, nada más. Y nos sentimos enormemente agradecidos.

-De acuerdo, pero confiese: ¿el sonido del grupo es una cuestión espontánea, o fruto de una previsión bien calibrada?

-Nuestro sonido es obra del Señor. Una conjunción astral maravillosa, como dice nuestro batería. Ha salido así. Luego, claro, nos gusta hacer las cosas poco a poco, de manera muy colaborativa, sin asentar nada de antemano. Pero nuestro sonido es natural y lo seguirá siendo. Seguro.

-Una curiosidad desde Málaga: ¿les gusta Tabletom?

-Mucho. Muchísimo. No los conocemos personalmente, pero también hemos crecido con ellos. Los tenemos en un lugar bien alto entre nuestros maestros.

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