Diana Navarro | Cantante “Si para que los ‘millennials’ conozcan a Marifé hay que hacer trap, yo lo hago”

  • La malagueña regresa este domingo al Teatro Cervantes para presentar su último disco, ‘Inesperado’, reivindicación esencial de su manera de entender tradición y contemporaneidad

Diana Navarro, en una reciente imagen promocional.

Diana Navarro, en una reciente imagen promocional. / M. H.

Resistente como pocos artistas de su generación a las etiquetas, Diana Navarro (Málaga, 1978) le pone humor a la cosa y afirma haber encontrado la suya propia: “Lo que yo hago es neocopla flamenca sinfoelectrónica”. Y se queda tan ancha. Quien quiera colgarle prejuicios y estancos a la cantante lo tiene claro, desde luego; para demostrarlo, basta una aproximación a su último disco, Inesperado, publicado hace un mes con un título que hace verdadero honor a su contenido, ya que el oyente no puede hacerse una idea en cada corte de lo que le espera en el siguiente. Con sus once temas, el álbum es tal vez la declaración de intenciones más contundente que ha firmado Diana Navarro sobre su manera de entender la tradición y la contemporaneidad, un caleidoscopio donde se dan cita el pop más orgánico, la música electrónica más depurada, el timbre acústico más a flor de piel a mayor gloria de la asombrosa tesitura de su voz y, por supuesto, sentidos y a la vez sorprendentes homenajes al flamenco y la copla: “Quería grabar una seguiriya del Marrurro. Lo que no me esperaba era que iba a poder grabarla con Rafael Riqueni a la guitarra. Ha sido un verdadero regalo”, afirma en relación al tema que cierra el disco, El último amparo. Este domingo a las 19:00 Diana Navarro presentará su Inesperado en su templo habitual de Málaga, el Teatro Cervantes, acompañada de una escueta pero bien sólida formación: Ignacio García (piano), Javier Fernández (guitarra) y Juan García (batería) además del quinto en discordia, el ordenador que aporta las bases y todos los condimentos electrónicos y al que Navarro se refiere como a un músico más. “Hemos preparado para esta gira una puesta en escena muy especial, con una iluminación que completa los diferentes ambientes de cada canción y que está gustando mucho”, explica la artista al respecto.

Así, en esta amalgama de cierta superación postmoderna que es Inesperado, destaca nada menos que una versión de todo un monumento de la copla como Encrucijada en clave de trap. Y el camino que anduvo Diana Navarro hasta la decisión de servir al público semejante adaptación resulta tan revelador como el tema en sí: “Una ya escucha el trap de manera natural. Mis sobrinos lo tienen puesto todo el día, en casa se escucha como algo normal. Y a cualquier sitio al que vas te ponen trap por sistema, es algo muy asimilado. Desde hacía ya tiempo tenía la intención de hacer algo con esto, pero a mi manera, claro. Primero pensé en hacer un trap con una letra distinta, más poética. Probé algunas cosas, pero no llegaba a convencerme nada. Después opté por hacer una letra igualitaria, pero poco más tarde me tocó hacer de Marifé de Triana en Tu cara me suena y entonces, por fin, lo vi claro: tenía que hacer un trap con Encrucijada. Era muy consciente de que parecía una locura, pero se lo planteé a los productores y me respondieron muy positivamente. Les encantó. Así que decidimos hacerlo”. Preguntada por la recepción por parte del público, Navarro no oculta su satisfacción al confirmar cómo sus seguidores ya han hecho suya su versión: “De antemano sabía que a los defensores de la copla tradicional no les iba a gustar, y eso me llevaba a asumir un riesgo grande porque muchos de ellos me siguen y disfrutan con mis discos y mis conciertos. Pero, al mismo tiempo, creo que con esta propuesta mi música puede llegar a públicos distintos que hasta ahora no se habían interesado mucho por lo que hago, y de hecho ya estamos viendo que es así. Pero hay otra cuestión para mí más importante todavía: si preguntas a cualquier millennial quién es Marifé de Triana, lo más habitual es que no sepa responderte. Pues bien, si para que la gente más joven descubra y ame a Marifé hay que hacer trap, yo estoy dispuesta a hacerlo”. Navarro interpreta Encrucijada en la gira de Inesperado tal y como parece en el disco, con su base de trap, “aunque en alguna firma de discos la hemos hecho con una guitarra y un cajón y a la gente le ha encantado igualmente. Por eso creo que es posible que alguien que escuche nuestra versión de Encrucijada se interese después por la original de Marifé y la busque”.

"He proyectado muchos años la imagen de estar ‘sola con mi pena’ y quería cambiar eso de forma radical"

Pero en Inesperado hay mucho más: baladas luminosas de inspiración high-tech como Una flor como la mía, donde Diana Navarro sí despliega su particular estandarte a favor de la igualdad; píldoras inspiradas de pop pegadizo como el corte que da título al disco, una celebración de la tonalidad mayor que entre guitarras y cajas de ritmos “me recuerda mucho a Mecano”; y todo un hit como Moreno mío, verdadero trance rumbero concebido como tributo al sonido propio de la producción musical de los años 70: cuando se le pregunta a Navarro por la inspiración de Las Grecas y de María Jiménez, añade enseguida “aquel sonido de los ballets televisivos de Valerio Lazarov, con aquellos toques de surrealismo y el inconfundible zoom”. Pero si hay una canción importante para Diana Navarro en Inesperado, ésa es la que abre el disco, Cuando venga el amor, en la que brinda un sobresaliente alarde de su poderío vocal y, también, de su bienestar personal: “Creo que es muy fácil que esta canción se te quede pegada, llevártela puesta. Contiene un garganteo muy parecido al que hacía en Sola, que mis seguidores reconocen enseguida, y está hecho así con toda la intención. Sola ha sido una canción muy importante para mí, desde luego, pero también me ha marcado en un sentido que no siempre ha sido bueno. Durante muchos años he proyectado la imagen de estar sola con mi pena, y llegada a este punto quería cambiar eso de forma radical. Cuando venga el amor es mi manera de demostrar que sigo siendo la misma artista, pero con un estado de ánimo muy distinto, mucho más pleno, que el de hace veinte años”.

“Si te fijas, todo lo que hago son en el fondo tangos, rumbas, coplas y alguna bulería. Es decir, lo de siempre, aunque con un formato distinto”, matiza la cantante, quien garantiza que en sus conciertos habrá siempre un hueco para el flamenco y la copla en su acepción más pura: “Hay un público mayor que me ha traído hasta aquí y del que no puedo ni quiero desentenderme. Sé incluso de seguidores que han fallecido y son ahora sus hijos y nietos los que vienen a verme. Es muy emocionante”. Ahora, el 2020 se presenta “con mucho trabajo, con la gira y con proyectos de cine y televisión que ojalá salgan adelante. Es cierto que la situación sigue siendo difícil en este mundo, pero me siento bendecida por el público”. Lo que, a buen seguro, es mutuo.

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