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El color y el miedo al vacío de los papeles de Enrique Queipo inundan la Galería Gravura

'Sin título VI', rotulador sobre papel. Enrique Queipo.

'Sin título VI', rotulador sobre papel. Enrique Queipo.

La Galería Taller Gravura despidió la primavera y le ha dado la bienvenida al verano con la exposición Barroco Mínimo del artista malagueño Enrique Queipo, que se inauguró el pasado 27 de mayo y se podrá visitar hasta el 15 de julio. La muestra está compuesta por 27 papeles repletos de color y sin lugar para el vacío pintados con acuarelas, acrílicos y rotuladores. 

El veterano creador, que ya hizo su primera muestra individual en 1983, realiza diseños geométricos que parecen tener movimiento propio, que podrían esconder otra imagen como aquellos libros en 3D en los que había que acercar y alejar luego la vista para encontrar la sorpresa.

Como colchas tejidas con decenas de retales distintos, como series de rabiosos azules, morados, naranjas, rojos, ocres y verdes que se podrían extender hasta el infinito si el papel no impusiese su límite físico, las piezas de Enrique Queipo configuran mosaicos que atrapan la mirada del espectador. 

"Impersonalista, geométrico, hijo de la psicodelia y el pop y, más atrás, de constructivistas y futuristas, además de influenciado, cómo no, el ascetismo casi cartográfico de un Kandinsky, un Xul Solar o un Klee, lo que Queipo pinta y dibuja son paisajes mentales", explica Pedro Molina Temboury en el católogo. 

Son también, dice, "deslumbramientos, visiones, aproximaciones místicas cuya principal originalidad y valor radica en el modo en que nos las transmite, dontándolas de una apariencia de orden que convierte sus cuadros en emblema o representación simbólica". 

Alfredo Taján apunta que "los veintisiete papeles (Canson, 130 gramos) pintados con rotuladores de distintos colores que Enrique Queipo exhibe en Gravura me hacen recordar el dilatado recorrido de este creador incombustible envuelto, desde hace décadas, en una obra plástica titánica, que parece cumplir el mandato de la obsesiva reiteración formal".

Después de varios años sin mostrar su obra -la anterior muestra fue en el Centro Cultural María Victoria Atencia en 2016 bajo el título La espiritualidad del arte- Enrique Queipo, considerado uno de los exponentes de la generación plástica malagueña de los 80, ha vuelto a reencontrarse con el público. 

"Este creador emite variables geométricas interminables que no son sino juegos vitales, advertencias anímicas, propuestas formales encadenadas, que nos hace pensar en la importancia de estar vivos, de continuar la batalla, de dejar el rastro sin que proyecten sombras en fuga sino voluntad de resistencia", considera Molina Temboury. 

El horario de visitas de la Galería Taller Gravura es de lunes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 17:30 a 20:30. 

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