Historia de Málaga

Luz arqueológica para la edad oscura

  • Los últimos hallazgos en Pizarra aportan información clave sobre la transición de la época tardovisigótica a la andalusí en la provincia de Málaga

  • El enclave, que se convertirá en parque arqueológico, espera contribuir a la declaración de Patrimonio de la Humanidad para el Caminito del Rey y su entorno

Arqueólogos trabajan en el yacimiento de Castillejos de Quintana, en Pizarra. Arqueólogos trabajan en el yacimiento de Castillejos de Quintana, en Pizarra.

Arqueólogos trabajan en el yacimiento de Castillejos de Quintana, en Pizarra. / M. G.

Por la discreción de los restos arqueológicos hallados hasta ahora, así como por la carencia de fuentes documentales, la transición de la época tardovisigótica a la andalusí en el sur de la Península Ibérica (o, lo que es lo mismo: el paso de la Edad Antigua a la Edad Media) constituye un verdadero enigma. Tanto, que los hispanistas británicos conocen este periodo con un lema harto significativo en sus intenciones: the dark age, la edad oscura, representada así como una suerte de paréntesis negro entre otros dos episodios considerablemente mejor conocidos. Uno de los escasos testimonios que ha dejado la Historia de esta transición es la ciudad de Bobastro, cerca de Ardales, desde donde Omar Ibn Hafsún, tras su conversión al cristianismo, lideró su heroica revuelta contra el Emirato omeya de Córdoba. Pero Ibn Hafsún vivió entre los siglos IX y X, con lo que su rebelión constituye realmente un episodio tardío, aunque bien representativo, de esa transición, cuyos orígenes historiográficos se remontan más bien al siglo VII. Ahora, los últimos hallazgos arqueológicos en la Sierra de la Gibralmora, en el término municipal de Pizarra, justo en el paraje conocido como Castillejos de Quintana, han empezado a aportar información de primera mano que permitirá completar en gran medida el conocimiento de este momento histórico de primera mano y con gran riqueza de detalles. El impacto que estos restos han causado es más que notable a nivel científico y ha despertado el interés de historiadores internacionales, pero también en lo que se refiere al turismo y la definición cultural de la provincia el paisaje que se abre es altamente prometedor.

Una construcción de la villa medieval en el paraje de Castillejos de Quintana. Una construcción de la villa medieval en el paraje de Castillejos de Quintana.

Una construcción de la villa medieval en el paraje de Castillejos de Quintana. / M. G.

 

El director de las excavaciones que tienen lugar en Pizarra es el doctor en Historia Medieval de la Universidad de Málaga Virgilio Martínez, responsable del hallazgo de la basílica mozárabe de Bobastro en 2001 y, por tanto, un conocedor de primer orden del terreno y de su historia. Su equipo trabaja actualmente en dos yacimientos diferentes situados en la zona sur de la sierra, separados por apenas cinco kilómetros: una necrópolis de la Edad de Bronce, en la que se han localizado una decena de enterramientos; y, en lo que constituye el gran descubrimiento del paraje, una villa que, a tenor de los registros sacados a la luz hasta ahora, estuvo habitada al menos entre los siglos VII y VIII de nuestra era, justo en la transición desde la época visigótica a la andalusí. Aunque la existencia de la necrópolis se conocía desde hace décadas ("También entre los expoliadores. De hecho, los trabajos que desarrollamos allí son principalmente de prevención y conservación", apunta Virgilio Martínez), el hallazgo de Castillejos de Quintana constituye una novedad excepcional: hasta el momento, los arqueólogos han encontrado viviendas, una necrópolis, una cantera "que seguramente sirvió de almacén" y una pequeña iglesia "con su ábside de arco de herradura". Todo apunta a que los arqueólogos se enfrentan a una urbe de grandes dimensiones: "Esta iglesia apunta a la existencia de otra mayor, que ya estamos buscando. Por lo que vemos, aquí vamos a tener trabajo para varios lustros", explica Virgilio Martínez.

Como en Bobastro, los restos se corresponden con una ciudad monacal, donde una comunidad cristiana ejercía su resistencia contra la hegemonía del Emirato

Destaca el arqueólogo el enclave "estratégico" en el que se localiza la villa, "justo a mitad de camino entre Cártama y Álora, que eran entonces los dos centros fundamentales del Valle del Guadalhorce", con una panorámica que abarca toda la sierra y hasta los Montes de Málaga. Con Álora a cinco kilómetros de distancia y Bobastro a apenas diez, todo invita a pensar en que la ciudad estuvo asociada a la revuelta de Omar Ibn Hafsún como núcleo de resistencia ante la hegemonía andalusí en conexión con Bobastro, algo de la que da buena cuenta la iglesia localizada. Precisamente, si bien habrá que esperar a un análisis más detallado para extraer las conclusiones definitivas, el hallazgo de restos "muy bien detallados" permite arrojar parte de esa luz que quedaba pendiente para este periodo, especialmente en lo que tiene que ver con el modo de vida de aquellas comunidades cristianas: "Parece que nos encontramos ante una ciudad monacal, en la que las costumbres religiosas marcaban el día a día", explica Virgilio Martínez, quien añade: "La principal incógnita a la que nos enfrentamos cuando estudiamos este periodo tiene que ver con la respuesta cristiana ante la llegada del Islam, si los cristianos se adaptaban o no lo hacían. Algunas comunidades optaron, a modo de reacción, por un cristianismo radical: en lugar de intentar adaptarse, se fueron al monte y empezaron a vivir en nuevas ciudades en las que se autoabastecían y en las que ejercían su particular resistencia. Así sucedió en Bobastro y, muy probablemente, en Castillejos de Quintana".

Trabajos en el yacimiento del Valle del Guadalhorce. Trabajos en el yacimiento del Valle del Guadalhorce.

Trabajos en el yacimiento del Valle del Guadalhorce. / M. G.

La buena noticia para el enclave, además del trabajo arqueológico, es el visto bueno de las administraciones: la Junta de Andalucía se ha mostrado ya partidaria de proteger el yacimiento, por lo que se espera que la declaración de Bien de Interés Cultural sea una realidad bien pronto. Además, de la mano de la Consejería de Turismo, el Ayuntamiento de Pizarra trabaja ya en una definición de un parque arqueológico que abarcaría tanto la necrópolis prehistórica como la ciudad medieval y que podría recibir a visitantes mientras continúan las excavaciones (el Consistorio, de hecho, ha acuñado ya la marca Castillépolis para denominar el conjunto). Pero las previsiones son aún más elevadas, ya que el enclave se incluirá en la candidatura del Caminito del Rey y su entorno como Patrimonio de la Humanidad como uno de los valores históricos más importantes del área. Así que esta historia secular promete aún páginas decisivas en el futuro inmediato.   

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