Libros | Editorial Azimut

Los frutos del tiempo secreto

  • La editorial malagueña Azimut publica ‘La cuarentena’, un libro de relatos de varios autores escritos durante el confinamiento, además del nuevo poemario de Libertad Córdoba

Una fotografía de José M. Luque incluida en 'Espejos. Redes. Mapas', de Libertad Córdoba. Una fotografía de José M. Luque incluida en 'Espejos. Redes. Mapas', de Libertad Córdoba.

Una fotografía de José M. Luque incluida en 'Espejos. Redes. Mapas', de Libertad Córdoba. / Editorial Azimut

Desde que la epidemia del coronavirus exigió el más estricto confinamiento, propios y extraños comenzaron a especular con las obras literarias y artísticas que tan novedosa situación llegaría a inspirar en los autores. Hubo, eso sí, quien decidió dar un paso adelante y aprovechar la coyuntura en lugar de dejarse llevar. La editorial malagueña Azimut, que viene demostrando en su catálogo una especial inclinación a la figura del libro ilustrado, convocó en plena pandemia un concurso literario para escritores interesados en alumbrar relatos que asumieran el mismo confinamiento como contexto esencial. La llamada dio sus frutos y con la cosecha Azimut acaba de publicar La cuarentena, un volumen de relatos de autoría colectiva que reúne las obras ganadoras del certamen, ilustradas con las obras creadas expresamente por la artista italiana Daniela Miazzo. Además, Azimut lanza al mismo tiempo Espejos. Redes. Mapas, el nuevo poemario de la autora malagueña Libertad Córdoba, incluida igualmente en La cuarentena con un relato.

Ilustración de la artista italiana Daniela Miazzo para 'La cuarentena'. Ilustración de la artista italiana Daniela Miazzo para 'La cuarentena'.

Ilustración de la artista italiana Daniela Miazzo para 'La cuarentena'. / Editorial Azimut

Yohana Anaya, María José Blanco, Libertad Córdoba, Nieves Fariñas, Víctor Frías, Ángela Peris, Jaime Roig de Diego, Matilde Sáez y Corona Zamarro componen la nómina, de mayoría claramente femenina, de firmantes de La cuarentena, un volumen resuelto principalmente a base de espacios domésticos, perspectivas íntimas, encuentros inesperados y reacciones muy distintas ante una coyuntura extraordinaria con la que la que nadie contaba. El responsable de Azimut, Francisco Javier Rodríguez Barranco, cuenta así su decisión de poner en marcha el certamen y la selección que dieron lugar a La cuarentena: “Una vez iniciada la cuarentena, observé que cada uno ofrecía lo que tenía: los museos, visitas virtuales a sus fondos artísticos; los teatros, grabaciones de algunos de los espectáculos que en ellos han tenido lugar; los músicos han organizado conciertos múltiples coordinados desde sus casas; los profesores de yoga, pilates y actividades afines, sesiones; los entrenadores, ejercicios para mantener la actividad física; los trabajos esenciales; el teletrabajo generalizado; el voluntariado en diferentes organizaciones humanitarias; las personas que han publicado mensajes positivos, alentadores, incluso chistes en las redes sociales; etcétera. Y uno quiso unirse a esa corriente de solidaridad universal. Desde ese punto de vista, es obvio que la labor de un editor consiste en publicar libros. Así nació la idea de compilar una serie de textos de autoría colectiva en los que el confinamiento fuera el eje esencial. Lo que, por lo tanto, se ha buscado son textos en los cuales la cuarentena fuera determinante, que existiera una relación directa de causa-efecto entre lo que estábamos viviendo y las ficciones narradas”. Y añade el editor: “No se pretendía que la cuarentena fuera tangencial o circunstancial. No se querían relatos que muy bien pudieran haber sucedido en otro contexto, sino precisamente aquellos que se desmoronaran sin el encierro impuesto por el estado de alarma”.

Por su parte, Espejos. Redes. Mapas, el poemario de la filóloga y escritora Libertad Córdoba, llega a las librerías en una hermosa edición ilustrada con dibujos y fotografías de José M. Luque y Quique Postigo. En lo que constituye una singular apuesta respecto a la edición poética, los versos de la autora dialogan de manera elocuente con las imágenes gracias al trabajo de diseño y maquetación de Estefanía González Hijano, que se ha hecho cargo también de La cuarentena. Testimonios de un tiempo que llegó, quizá, para quedarse.

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