Museo Carmen Thyssen Málaga La fiesta del rostro cubierto

  • El Museo Carmen Thyssen acoge un ciclo de representaciones escénicas en paralelo a su exposición ‘Máscaras. Metamorfosis de la identidad moderna’

‘Pajarico’, de Dita Segura e Iro Vasalou, cerrará las ‘Mascaradas’ el 5 de noviembre. ‘Pajarico’, de Dita Segura e Iro Vasalou, cerrará las ‘Mascaradas’ el 5 de noviembre.

‘Pajarico’, de Dita Segura e Iro Vasalou, cerrará las ‘Mascaradas’ el 5 de noviembre. / Museo Carmen Thyssen Málaga

Venía a definir Aristóteles el arte escénico en su Poética de manera harto sencilla: la imitación a través de la representación. Para jugar a este juego, los antiguos griegos inventaron una herramienta proverbial, la máscara, que permitía al actor de turno ser Creonte, Antígona, Hécuba o cualquier otro personaje. El invento en cuestión resultó efectivo especialmente desde que a Esquilo le dio por reducir los coros y ampliar el número de personajes. Desde entonces, eso sí, la posibilidad de que alguien pudiera ser otro alguien a través de una máscara, estrategia que hunde sus raíces en el folclore más remoto, ha resultado perturbadora como pocas ideas en la historia de la cultura: no en vano, el prósopon griego hace referencia tanto al personaje como a la persona, por lo que aquel otro en que el actor se convierte es una entidad muy superior a una mera abstracción intelectual. La sacudida que experimenta el espectador, por su parte, conduce a lo irracional, a la espontaneidad absoluta y la ausencia de reglas (la etimología del término máscara procede del árabe mashkara: bufón, persona que hace reír). Esta misma perturbación llevó a muchos artistas a adoptar desde el Romanticismo la máscara como signo de la crisis de identidad que acarreaba la modernidad: en un mundo desheredado del logos y gobernado por las apariencias, la imagen debía asumir un carácter mutante, de continua metamorfosis, si realmente quería aspirar a representar la realidad, con lo que al individuo no le quedaba más recurso que la máscara, ajena, a menudo impuesta, para reconocerse. Éste es justamente el quid central de Mascaras. Metamorfosis de la identidad moderna, la exposición temporal del Museo Carmen Thyssen que puede verse hasta el 10 de enero y que reúne 103 obras de artistas como Goya, Ensor, Picasso, Gutiérrez Solana, Fernand Léger, Joaquín Torres-García, Pablo Gargallo, Maruja Mallo, Gris, Julio González, Oteiza, De Chirico, Max Ernst, María Blanchard, Gauguin, Modigiliani y muchos otros. Para completar su discurso, el Museo Carmen Thyssen, con su directora artística, Lourdes Moreno, a la cabeza, comprendió que la propuesta expositiva merecía otra escénica, de carácter paralelo, en torno a las máscaras. Dicho y hecho: a partir del próximo día 24 podrán verse en el patio del museo los cuatro montajes escénicos agrupados en el ciclo Mascarada y seleccionados tras la correspondiente convocatoria pública, con el aforo reducido (y siempre en dos pases, a las 20:30 y las 21:30), con la aplicación de todas las medidas sanitarias competentes y con las entradas ya a la venta al precio de 6 euros que incluyen la visita a la exposición.

Las obras se podrán ver del 24 de septiembre al 5 de noviembre en el patio del museo

‘Máscaras. Metamorfosis de la identidad moderna’, en el Museo Carmen Thyssen. ‘Máscaras. Metamorfosis de la identidad moderna’, en el Museo Carmen Thyssen.

‘Máscaras. Metamorfosis de la identidad moderna’, en el Museo Carmen Thyssen. / Jorge Zapata / Efe

Sin referencias directas (o al menos explícitas) a las mascarillas impuestas por la epidemia del coronavirus, las cuatro propuestas aluden a contenidos y obras de la exposición para abordar la cuestión de la identidad y su complejidad en el mundo contemporáneo, desde muy distintos ángulos aunque con intenciones confluyentes. Algunos espectáculos han disfrutado ya sus estrenos mientras que otros han sido ideados expresamente para la convocatoria, aunque coinciden, en cualquier caso, en estas líneas fundamentales. Así, el 24 de septiembre el ciclo quedará inaugurado con Maskarada, espectáculo creado por Nerea Gorriti y Francisco Lidón (artífices de la compañía Ay Teatro) que hunde sus raíces en el folclore vasco, con vestuarios tradicionales y elementos incorporados de diversas fiestas populares, para proponer un viaje entre la farsa, la Comedia del Arte y el esperpento. El 1 de octubre los espectadores podrán visitar El callejón, un trabajo de la compañía malagueña Mu Teatro creado expresamente para la ocasión bajo la dirección de Eun Kang, que ahonda precisamente en el esperpento a través del mundo de Gutiérrez Solana (uno de los protagonistas esenciales de la exposición del Museo Carmen Thyssen), Valle-Inclán y las mismas máscaras. El 29 de octubre llegará el turno de Los ingenuos, de José Andrés López y Virginia Rota (quienes, por cierto, estrenarán el próximo mes de abril para Factoría Echegaray Las palabras de la carne), un trabajo que parte de una serie de entrevistas realizadas a desconocidos para mover a la reflexión sobre la identidad, el futuro, las expectativas y el cuerpo. Por último, Pajarico, de Dita Segura e Iro Vasalou, servirá en bandeja el 5 de noviembre un mundo híbrido, heredero directo de la Comedia del Arte entre el humor y lo tétrico, que a través de las máscaras convierte en ironía los aspectos más comunes de la vida cotidiana.

Distintos en lo formal pero comunes en cuanto a alcances, los cuatro espectáculos que forman la Mascarada componen un breve pero efectivo paisaje de las artes escénicas en el presente. Al cabo, la identidad y sus fantasmas, la posibilidad de ser uno o de ser otro, siguen inspirando a creadores del más diverso pelaje. Y que no falte.

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