Libros de arte

Picasso: un genio confidencial

  • Galaxia Gutenberg recupera en una nueva edición ‘Querido Picasso’, el libro en el que el poeta Josep Palau i Fabre narró sus testimonios sobre el pintor

Josep Palau i Fabre y Pablo Picasso, en uno de los encuentros que mantuvieron ambos desde 1947 hasta la muerte del pintor. Josep Palau i Fabre y Pablo Picasso, en uno de los encuentros que mantuvieron ambos desde 1947 hasta la muerte del pintor.

Josep Palau i Fabre y Pablo Picasso, en uno de los encuentros que mantuvieron ambos desde 1947 hasta la muerte del pintor. / ACEC

La historia de la literatura del último siglo reconoce en la figura del barcelonés Josep Palau i Fabre (1917 – 2008) a uno de los escritores de su tiempo más notables en lengua catalana. Especialmente fecunda resultó su poesía, ya desde sus Balades amargues (1942) y un libro tan pionero en muchos sentidos como Càncer (publicado de manera clandestina en 1946); pero también dejó una amplia producción teatral en virtud de su dedicación a la escritura para la escena durante seis décadas, así como magistrales narraciones breves por más que su dedicación al género se produjera de manera tardía, ya en los 80. Fue así Palau i Fabre un autor prolífico y aferrado al ejercicio de la literatura como trasunto de autobiografía, aunque, curiosamente, su mayor quimera tuvo que ver con una biografía ajena. En 1945, nuestro hombre decidió trasladarse a París no tanto en virtud de un exilio político sino con la firme intención de conocer a Pablo Picasso, a quien profesaba una admiración que no tardó en convertirse en vocación determinante de vida y existencia. Para entonces, Palau i Fabre era un joven poeta con dificultades para publicar sus versos en un ambiente de censura y persecución y Picasso era el genio admirado en todo el mundo a quien, se embargo, le quedaba aún mucho por decir. Palau y Fabre quería escribir sobre el malagueño, escrutarlo, escudriñarlo, hacer una arqueología de su talento hasta desvelar todos sus misterios, y para esto no le bastaba su obra: necesitaba también al hombre. Pero conocer personalmente a un Picasso que vivía ya perfectamente recluido y aislado del mundo, más aún en un año tan delicado como 1945, reciente aún la represión nazi que en la ocupación había señalado al autor del Guernica como objetivo, no iba a ser fácil. Y no lo fue. Palau y Fabre decidió establecerse en París para persistir en el empeño, pero el primer encuentro no tuvo lugar hasta 1947. A partir de aquí, comenzaron a darse conversaciones esporádicas que únicamente se hicieron habituales a partir de 1962, cuando Picasso vio en el catalán, más allá de su condición de biógrafo, al cómplice idóneo que le permitiría proyectar una imagen bien concreta de sí. De hecho, aunque la primera intención de Palau i Fabre fue la de recuperar a Picaso como emblema de la cultura catalana, todo el material vertido en libros, monografías, fotografías, entrevistas y hasta obras de teatro como el Homenatge a Picasso de 1972 contribuyó también, en gran medida, a hacer de Picasso el creador universal que el mundo celebra todavía hoy con devoción.

El autor reúne sus impresiones sobre los encuentros que mantuvo con Picasso desde 1947

Portada de la nueva edición de 'Querido Picasso'. Portada de la nueva edición de 'Querido Picasso'.

Portada de la nueva edición de 'Querido Picasso'. / Galaxia Gutenberg

Uno de los libros más importantes de cuantos Palau i Fabre dedicó al malagueño tuvo una aparición casi crepuscular: apareció en 1997 publicado por Destino y, bajo el título Estimat Picasso (Querido Picasso), ofrecía una novedad, cuanto menos, interesante: por primera vez, el poeta desviaba el foco atención del biografiado y narraba su propio testimonio, sus experiencias y memorias, respecto a los muchos encuentros que compartió con Picasso. Ahora, la editorial Galaxia Gutenberg recupera este Querido Picasso, que llegará a las librerías el próximo 4 de septiembre, con una nueva edición a cargo de Juliá Guillamon considerablemente enriquecida gracias a la inclusión de abundante material gráfico, como fotografías que Palau i Fabre pudo hacer Picasso en la intimidad de su familia y de su estudio y también notas manuscritas. En realidad, Querido Picasso tuvo una realización lenta, prolongada durante décadas: ya desde 1947, al tiempo que hacía sus entrevistas, el poeta hacía anotaciones personales en las que daba cuenta de sus impresiones particulares y del contexto de cada encuentro, consciente de que disfrutaba de una oportunidad histórica. De estas anotaciones nació Querido Picasso, concebido como uno de los retratos más privilegiados, interesantes y dilatados de cuantos se han dedicado al genio. La dificultad de encontrar la edición original de semejante tesoro convierte esta propuesta de Galaxia Gutenberg en justa y necesaria, tanto para iniciados en Picasso como para quienes buscan una puerta de entrada accesible a su mundo.

Buena parte del material gráfico que Palau i Fabre generó en torno a Picasso (custodiado actualmente por la Fundación Palau de Caldes d’Estrac), así como sus manuscritos y una selección de obras de arte, nutrió la exposición Palau mira a Picasso, que, comisariada por el escritor y periodista Víctor Fernández, se vistió de largo en la Fundación Picasso Casa Natal en junio de 2017, antes de su presentación en otras ciudades de España. “La mirada de Palau es la del biógrafo, pero también la del fan: sabe que está delante de un mito”, apuntó entonces Fernández. Y el mito, claro, perdura.

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