Premios Max Rocío Molina reconquista el Premio Max con ‘Grito pelao’

  • La malagueña obtuvo enValladolid el galardón al mejor espectáculo de danza y Sílvia Pérez Cruz el de mejor autoría musical por la misma obra

Una escena de ‘Grito pelao’. Una escena de ‘Grito pelao’.

Una escena de ‘Grito pelao’. / Málaga Hoy

Su estreno puso boca abajo el Festival de Aviñón hace un año y desde entonces se ha convertido en uno de los fenómenos propiamente revolucionarios de cuantos ha sido capaz de propiciar la escena española en la última década. Con la cantante y compositora Sílvia Pérez Cruz como aliada, la bailaora malagueña Rocío Molina trascendía las formas propias del flamenco y de las artes escénicas en su conjunto para abordar la experiencia de la maternidad desde los mimbres de su propia biografía en Grito pelao, donde bordaba una poética propia de forma incluso más descarnada y directa que de costumbre. El montaje ha levantado todo tipo de pasiones allá por donde ha pasado (también en el Teatro Cervantes de Málaga, donde pudo verse el verano pasado dentro del Festival Terral, a cuya edición correspondiente puso fin) y este lunes logró cuajar una confirmación definitiva en cuanto a su influencia con el Premio Max al mejor espectáculo de danza que Grito pelao recibió en la entrega de los primeros galardones del teatro español, bajo la organización de la Fundación SGAE, en la gala celebrada en Valladolid (y a la que Rocío Molina no pudo asistir por un compromiso profesional). Si la creadora malagueña luce ya un palmarés más que notable respecto a los Max en su trayectoria, el brindado ahora termina de consolidar su posición referente en las artes escénicas, dentro y fuera del flamenco. Sílvia Pérez Cruz, por cierto, también se llevó el Premio Max a la mejor composición musical por su trabajo en Grito pelao.

Por lo demás, la obra de Alfredo Sanzol La ternura, producida por Teatro La Ciudad y Teatro de la Abadía, obtuvo el Premio Max de las Artes Escénicas al mejor espectáculo de teatro durante la gala. Cuatro montajes empataron a dos galardones: A.K.A (mejor autoría revelación y mejor actor protagonista); Temps salvatge (mejor dirección de escena y mejor autoría teatral); Iphigenia en Vallecas (mejor actriz protagonista y mejor espectáculo revelación); y el citado Grito pelao de Rocío Molina (mejor composición musical para espectáculo escénico y mejor espectáculo de danza).Pero si hubo una protagonista de la noche fue Concha Velasco, que recibió en su ciudad natal, “después de muchos años”, un premio Max, el de Honor, por una vida dedicada al teatro y ha querido recordar en su agradecimiento a Santa Teresa de Jesús, a la que interpretó: “nada te turbe, nada te espante, todo se pasa”, recitó.

Concha Velasco recibió “después de muchos años” el Max de Honor en su ciudad natal

Velasco recibió su premio de manos de la presidenta de la SGAE, Pilar Jurado, y subrayó que no podía decir que era un premio que no se esperara: “lo sabía y no es un premio más, sino un Max”. “Me ha costado muchos años que me dieseis este premio, no sé por qué, seguramente porque no me lo merecía”, bromeó. La vallisoletana, que en noviembre cumplirá 80 años, recordó que el Teatro Calderón le ha dado muchas satisfacciones y que aunque le cueste subir sus escaleras, porque “se cae muchísimo”, la última vez que estuvo, interpretando El funeral, subió “divinamente”. Afirmó Velasco que la de este lunes fue una de las noches “mejor hechas y más bonitas... No sé si es porque estamos en Valladolid”, se rio y agradeció su premio a la SGAE, al público y a su familia.

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