Arte
El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
Agosto de 1997. Aquel verano el fotógrafo norteamericano Sandro Miller emprendía junto a Joselito una gira de 9.000 kilómetros por toda España en la que, asegura, descubrió el "romance" entre toro y torero en el ruedo y fue testigo de algo que considera "llamado a desaparecer". El resultado de aquellas tardes de faena, recogidas por su cámara, se exhibe ahora por primera vez en el Centro Cultural La Malagueta en una exposición titulada El Matador.
La muestra reúne 101 imágenes en blanco y negro que nunca antes habían sido expuestas y que se pueden ver hasta el próximo 16 de octubre en la sala de exposiciones de la plaza de toros de Málaga, con entrada gratuita.
Cuenta Miller que, en aquel verano del 97, había terminado de leer el libro de Ernest Hemingway Muerte en la tarde, que le despertó el interés por conocer de cerca el mundo del toreo. "Me acerqué al toreo como un norteamericano que ve todo el ritual, como un romance, que se desarrolla durante la corrida", explica.
Pero no se limita en sus fotos a mostrar lo que ocurre en el ruedo, sino que también tiene acceso a momentos íntimos en los que el torero quiere estar en soledad o acompañado solo de los más cercanos, como cuando se viste con el traje de luces o cuando reza antes de la lidia.
'El Matador' estará disponible hasta el 16 de octubre de 2022 en el espacio expositivo del Centro Cultural La Malagueta, con acceso por la Puerta 9 de la plaza de toros. Con entrada gratuita, la exposición podrá visitarse de martes a domingo de 11.00 a 14.00 horas, y de 17.00 a 20.00 horas.
El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha sido el encargado de presentar esta nueva muestra en el Centro Cultural La Malagueta, que está comisariada por Anne Morin y producida por LaChrome. Estas fotografías se exponen por primera vez, y lo hacen en un centro cultural instalado en la misma plaza de toros donde Joselito tomó la alternativa en 1986, La Malagueta.
El fotógrafo norteamericano, quien ha recibido muy recientemente la Medalla de Honor de la ciudad de Chicago por su carrera, vuelve a un espacio expositivo de la Diputación de Málaga. Fue hace cinco años La Térmica ya acogió Malkovich, Malkovich, Malkovich: Homenaje a los maestros de la fotografía.
"Estuve treinta días con Joselito, en los que la relación fue creciendo. Al principio, él dudaba si darme acceso a esa privacidad, porque no sabía cómo iba a tratar esos momentos. Le expliqué que yo no venía a juzgar, sino a aprender y llevarme todo ese ritual, de principio a fin. En los últimos días de ese mes fue cuando Joselito accedió a que entrase en esos momentos tan íntimos", recuerda Miller.
Ambos partieron en esa relación "desde lados opuestos" y se produjo un acercamiento gradual cuando Joselito entendió que el fotógrafo no llegaba como "un antagonista", sino solo "para entender y aprender", insiste Miller.
Uno de los puntos culminantes se produjo cuando, en la plaza de El Puerto de Santa María, el diestro le brindó un toro a Miller, aunque este no comprendía en ese momento lo que estaba ocurriendo. "Me lo explicaron por la noche, y me dijeron que era la tercera persona a la que Joselito le brindaba un toro. El primero había sido el rey, el segundo alguien que no recuerdo y el tercero, yo. En ese momento, lloré", apunta emocionado Miller.
Admite que debió mantener "la mente muy abierta" para ese acercamientoal mundo del toro, que solo había conocido en su niñez a través de algunas corridas que retransmitía la televisión americana en los años 60 "los viernes por la tarde".
"Intenté comprender la relación de amor que se produce entre el toro y el torero. Es difícil entender cómo, en toda la plaza, quien más quiere al toro es quien le va a dar muerte"
"Intenté comprender la relación de amor que se produce entre el toro y el torero. Es difícil entender cómo, en toda la plaza, quien más quiere al toro es quien le va a dar muerte", asegura el fotógrafo. Desde entonces, ha fraguado con el torero madrileño una relación de amistad que se mantiene actualmente, resalta Miller, que recuerda cómo en esa gira otros diestros "tenían una fila de mujeres cada noche esperando para verlos, pero Joselito no, porque estaba comprometido".
Miller, que también retrató los trabajos de despiece del toro en la plaza tras la muerte, afirma sobre este acercamiento a la sangre y al sufrimiento del animal que "en 1997 no existía ninguna protesta contra los toros, pero en los últimos quince o veinte años sí ha surgido un movimiento antitaurino". "Es significativo dejar un testimonio gráfico de algo que va a desaparecer", afirma el fotógrafo estadounidense.
En el caso de El Matador, recoge un total de 101 fotografías en blanco y negro impresas en papel de algodón y que son el fiel reflejo del mes de agosto de 1997, cuando Sandro Miller tuvo la oportunidad de acompañar en su gira taurina a Joselito, o “el Michael Jordan del toreo”, como apoda desde la reverencia el fotógrafo en el texto introductorio de la muestra.
Sandro Miller recorrió más de 9.000 kilómetros ese mes siguiendo a Joselito y a su equipo, de pueblo en pueblo, de una corrida de toros a otra, en un viaje donde pudo apreciar las diferentes facetas de José Miguel más allá de la de torero. El Matador no es un monográfico de José Miguel Arroyo Delgado ‘Joselito’ en el albero. Sandro Miller trata a lo largo del centenar de fotografías de su colección todo lo que envuelve al toreo.
De esta forma, captura momentos íntimos del torero poco antes de salir al ruedo, ya sea en la habitación de un hotel o santiguándose en la capilla. También se detiene en reflejar la calma tensa en los toriles y el resultado tras la faena en la sala de despiece. Además de la fotografía fija, el retrato y la composición planteada, Miller plasma la velocidad del lance en numerosas instantáneas que parecen moverse 25 años después de su captura.
En la exposición también aparecen numerosos matadores de renombre que participaron en los encuentros de esa gira taurina como José Tomás, Francisco Rivera Ordóñez, Enrique Ponce, Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’, David Saugar García ‘Pirri’, Juan Cubero Sánchez y José Montes.
La muestra El Matador ha sido comisariada por Anne Morin, directora de DiChroma Photography, y producida por el laboratorio fotográfico LaChrome, empresa de referencia en la producción de exposiciones tanto a nivel nacional como internacional, con sedes en Madrid y Chicago.
Con apenas 16 años y tras ver el trabajo de Irving Penn, Sandro Miller supo que quería ser fotógrafo. Autodidacta, Miller se basó en los libros de grandes autores de la historia de la fotografía. A través de sus imágenes aprendió el arte de la composición, la iluminación o el retrato.
Treinta años más tarde, con clientes como Forbes, GQ, Esquire, American Express, Coca-Cola o BMW, Miller se ha consolidado como uno de los grandes fotógrafos publicitarios a nivel internacional. Su relación con el gigante Nikon le ha permitido introducir la última tecnología en sus trabajos.
Su éxito comercial le ha permitido abordar proyectos más personales, como sus trabajos en Cuba, las fotografías de músicos de blues o de diversas compañías de danza, así como diversos proyectos con su amigo y colaborador John Malkovich.
Cabe destacar su participación en numerosas campañas con el fin de recaudar fondos para causas sociales. En su extensa carrera ha sido galardonado con numerosos premios, destacando el International Photographer of the Year que le fue otorgado dos años consecutivos por la Lucie Foundation, y la Medalla al Honor de la ciudad de Chicago, que recibe en 2022.
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