Música | Teatro Cervantes

Un Terral de viejos conocidos

  • Rufus Wainwright, The Chieftains, Ute Lemper, Paquito D'Rivera y el dúo formado por Michel Camilo y Tomatito destacan en la programación del festival de verano para este año

El músico canadiense Rufus Wainwright. El músico canadiense Rufus Wainwright.

El músico canadiense Rufus Wainwright. / M. H.

Resultaron reveladoras en cuanto a las intenciones las palabras de la concejal de Cultura, Gemma del Corral, en la presentación de la nueva edición del Terral celebrada este lunes en el Teatro Cervantes: "En su momento hicimos una reflexión oportuna y concluimos que con el Terral no podemos competir con otros grandes festivales de música que presentan a importantes artistas internacionales y que se celebran en la misma provincia de Málaga. Es verdad que en el pasado hubo algunas experiencias al aire libre, como en el Peñón del Cuervo, cuando el festival de verano pasó a llamarse Etnimálaga; y también recientemente hemos llevado algunos conciertos a otros recintos abiertos como la Plaza de Toros. Pero lo cierto es que desde el Teatro Cervantes no podemos asumir los costes que implica la producción de un gran festival al aire libre. Así que decidimos optar por un formato distinto, más íntimo, que apostara por la música de raíz tal y como ha hecho el Terral desde sus orígenes, lo que nos permitía ofrecer otras cosas". Y lo cierto es que la programación puesta ahora de largo, con diez conciertos entre el 22 de junio y el 7 de agosto en exclusiva en el Teatro Cervantes, se ajusta exactamente a este criterio con atractivos como Rufus Wainwright, Ute Lemper, The Chieftains, Paquito D'Rivera, Mariza y el dúo conformado por Michel Camilo y Tomatito en el cartel. Todos, o casi, viejos conocidos tanto del Cervantes como del Terral en sí. 

The Chieftains. The Chieftains.

The Chieftains. / M. H.

En similares términos se expresó el director del Teatro Cervantes, Juan Antonio Vigar, quien fue singularmente gráfico cuando empleó el término experiencia: "Ofrecemos una sombra en la que encontrar descanso en medio del calor y del ruido. Frente a otros grandes festivales, nosotros ofrecemos al público la posibilidad de sentir la música de otra forma, de vivir la experiencia a la sombra de un teatro". Del mismo modo. "el Terral vuelve así a sus orígenes, con una música de raíz pero con un discurso moderno, en virtud de una oferta adaptada al presente". No es difícil interpretar que, frente a la proliferación de macrofestivales registrada en la última década sólo en la Costa del Sol, el Terral ha decidido insistir en su fórmula más consabida en busca de un público más maduro (con perdón) que seguramente no se siente tan cómodo en los ambientes festivaleros y prefiere la placidez de un patio de butacas. Cabe reseñar que cuando el Terral, ya sea bajo esta nominación o bajo las señeras Etnimálaga o Julio en el Cervantes, ha ampliado sus actividades a otros escenarios al aire libre, el resultado ha sido, cuanto menos, desigual en cuanto a la respuesta del público y la calidad de la factura. Por contra, la adscripción única al teatro deja sin muchas oportunidades a la escena local, que con otros formatos más abiertos podría encontrar un hueco como sucede, por otra parte, en la mayor parte de los festivales de verano: si hay músicos malagueños en juego, como sucede en la programación presentada este año, es en igualdad de condiciones y fuera de esa misma escena local.

Ute Lemper. Ute Lemper.

Ute Lemper. / M. H.

Eso sí, tan notoria ha sido la reivindicación del Terral de sus propios orígenes que lo de los viejos conocidos va muy en serio: prácticamente todos los artistas convocados han actuado ya en el Teatro Cervantes (algunos también en otros escenarios de Málaga), por lo que las sorpresas son pocas por no decir ninguna. Lo que no resta, en todo caso, eficacia al marchamo de distinción del conjunto, al que sin embargo le falta tal vez algún nombre con más punch para terminar de ganarse el sobresaliente. Abrirá fuego el 22 de junio la reina contemporánea del fado, Mariza, con su impecable y emocionante lectura del género. El 26 llegará el turno del trío polaco Kroke, que regresará a una Málaga ya habituada (además del Cervantes, en los últimos años han tocado en el Teatro Echegaray y la Sala María Cristina, así como en otros festivales de la provincia) a su prodigioso furor instrumental que algún crítico avispado comparó "con lo que hubiera pasado si a The Velvet Underground le hubiera dado por tocar klezmer". Pero si de viejos conocidos se trata, The Chieftains harán parada en el Cervantes el 27, con Paddy Moloney y los suyos en pleno aquelarre gaitero a mayor gloria de la bella Irlanda. El malagueño Zenet hará lo propio el 28 para presentar La guapería, su reciente álbum consagrado al repertorio de la música popular cubana de los años 40 y 50 en su mayor esplendor orquestal. Y aunque ya ha visitado el Cervantes en dos ocasiones, siempre es de esperar que el concierto de Rufus Wainwright del día 29, enmarcado en la gira con la que el canadiense celebra el vigésimo aniversario de la edición de su primer álbum, se salde con el éxito acostumbrado.

También se ha dejado caer por aquí un par de veces la alemana Ute Lemper, que el 30 de junio presentará su último disco, Songs from the broken heart, en el que confluyen autores tan variopintos como Paulo Coelho, Pablo Neruda, Nick Cave, Charles Bukowski, Tom Waits y Philip Glass; así como el bajista y cantante camerunés Richard Bona (la primera vez que actuó en el Cervantes, por cierto, hace ya cerca de tres lustros, lo hizo en el seno de la banda de Pat Metheny), que el 1 de julio brindará Bona de la Frontera, su proyecto flamenco armado junto al guitarrista Antonio Rey. Con todos los honores merecerá ser recibido el 2 de julio saxofonista cubano Paquito D'Rivera, que comparecerá con su septeto (en el que, por cierto, militan dos músicos también cubanos a los que antes se les habrá podido ver con Zenet: el pianista Pepe Rivero y el trompetista Manuel Machado, grandes ambos) dentro de su Cariberian Tour. Con más mestizaje y más fórmula ya disfrutada volverán a reunirse el pianista dominicano Michel Camilo y el guitarrista almeriense Tomatito al abrigo de su tercer disco conjunto, Spain forever, el 7 de julio. Y tras el paréntesis obligado por los musicales La llamada y West Side Story, el Terral se permite un epílogo, digamos exótico: ya el 7 de agosto, un mes después del anterior concierto, y a modo por tanto de verso suelto, el grupo japonés Yamato hará tronar sus tambores taiko en el despliegue de su espectáculo Passion. Tan arrebatada procesión de parches significará, tal vez, un magnífico preludio a la Feria de Málaga.

Las entradas para todos los conciertos del Terral salen a la venta este martes con abonos, descuentos y una política popular de precios. Hay para todos. O casi.         

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