Teatro

Tres apuestas para los Premios Max en Málaga

  • 'Com els grecs', 'Jauría' y 'Shock (El Cóndor y el Puma)' son las obras que aspiran a llevarse el Max al mejor espectáculo de teatro el próximo 7 de septiembre en Málaga

El equipo de 'La ternura', de Alfredo Sanzol, recoge el Max el mejor espectáculo de teatro el año pasado. El equipo de 'La ternura', de Alfredo Sanzol, recoge el Max el mejor espectáculo de teatro el año pasado.

El equipo de 'La ternura', de Alfredo Sanzol, recoge el Max el mejor espectáculo de teatro el año pasado. / EP

La gala de los 23 Premios Max que debía celebrarse en el Teatro Cervantes de Málaga el próximo 29 de junio tendrá lugar finalmente, siempre que la crisis sanitaria lo permita, el 7 de septiembre. Habitualmente, la gala de los Max se vive en el mismo sector de las artes escénicas con un doble significado; en un orden más, si se quiere, político, la cita entraña la gran fiesta anual del teatro español y la reivindicación de la escena como un ámbito esencial de la vida cultural del país; en un sentido más práctico, buena parte de las obras reconocidas con los Max (especialmente las producciones más modestas) ven ampliadas sus agendas y gozan de una mayor atención por parte de teatros y programadores, lo que se traduce, al fin, en más trabajo y más oportunidades para los implicados. Este año, todas estas consideraciones quedarán multiplicadas de manera notable en el encuentro que tendrá lugar en Málaga: la gala llegará en un momento harto delicado, después del cierre de salas y teatros durante meses por la epidemia del coronavirus, el aplazamiento o cancelación de buena parte de los festivales veraniegos (algunos de los más importantes, como Mérida y Almagro, han logrado salvar sus ediciones de este año con propuestas reducidas) y, todavía, una incertidumbre gris respecto a lo que pueda entrañar el comienzo de la siguiente temporada en cuanto al margen de programación, la respuesta del público y, también, la evolución de la misma crisis sanitaria. Será, por tanto, una velada vivida a flor de piel, a la que el teatro español llegará herido pero dispuesto a mostrar sus mejores argumentos. Porque lo cierto es que, entre los finalistas que aspiran a llevarse alguno de los diecinueve Premios Max sometidos a la deliberación del jurado, figuran espectáculos de largo alcance que constituyen una carta de presentación de difícil parangón en la escena internacional. Además, la gala servirá de acto central de la celebración del 150 aniversario del Teatro Cervantes, con lo que el círculo festivo quedará completado también en casa.

De la buena salud del teatro español informan los tres montajes finalistas al Max al mejor espectáculo de teatro: Com els grecs, producción del Teatre Lliure; Jauría, que coproducen Kamikaze, Milonga, Zoa PTC y Hause & Richman; y Shock (El Cóndor y el Puma), del Centro Dramático Nacional, son tres propuestas muy distintas que confluyen, eso sí, en una abierta intención de abordar el presente de manera crítica y desde perspectivas diversas. El espectador se convierte en los tres casos no sólo en un receptor de lo estético, sino en un sujeto político al que se le ofrecen instrumentos para su ejercicio de la ciudadanía. La remesa permite advertir, de entrada, que el teatro documental, que hace apenas un par de años comenzaba a asomar en la escena española como una tentativa a explorar, es ya una realidad aplastante. Del mismo modo, cada una de las tres obras propone una renovación profunda del lenguaje escénico desde una convicción mestiza, que tiende a mezclar registros, tonos, formatos y herramientas en lo que se podría considerar un nuevo siglo de oro del barroco. Hablamos, pues, de un teatro de altura. Cabe lamentar, eso sí, que de momento ninguna de las tres obras haya podido verse en Málaga. Queda el deseo de que la celebración de los Max en el Teatro Cervantes y la normalización de la programación en la próxima temporada permitan saldar la cuenta.

Com els grecs

Pablo Derqui, en 'Com els grecs'. Pablo Derqui, en 'Com els grecs'.

Pablo Derqui, en 'Com els grecs'. / Teatre Lliure

El dramaturgo, director y actor británico Steven Berkoff estrenó en 1980 una de sus obras más celebradas, Greek, como una respuesta dura y contundente a la represión del thatcherismo. Las recomendaciones de uno de los padres de la Iglesia, que desaconsejaba la lectura de Homero dado que el pueblo tendía a interpretar su obra "de manera literal e irreverente", inspiraron a Berkoff a la hora de incorporar esa irreverencia clásica en su tiempo, en todas sus hechuras. Para ello, situó a un joven Edipo, rebautizado como Eddy, en la Inglaterra de los años 80; y fundió el incesto y la violencia de la tragedia clásica con la nueva violencia que conocían las calles de su tiempo, siempre con la misma irreverencia y el carácter indomable del espíritu clásico como principales argumentos. Su obra no tardó en conocerse en España bajo el título Como los griegos y conoció pronto varios montajes. Josep Maria Mestres, director esencial y responsables de espectáculos históricos como Almuerzo en la casa de los Wittgenstein de Bernhard y el Amor & Shakespeare estrenado en el Grec en 2015, firma el montaje de Com els grecs estrenado en el Teatre Lliure en abril del año pasado y protagonizado por Mercè Aránega, Sílvia Bel, Pep Cruz y un colosal Pablo Derqui que también aspira a llevarse el Max al mejor actor protagonista. Con especial fidelidad a la idea original de Berkoff, Com els grecs indaga en las posibilidades contemporáneas de la tragedia y en la confrontación de libertad y destino. La espléndida puesta en escena recrea los ambientes urbanos desde una óptica de ruina y decadencia, tal y como observamos hoy el mundo griego. Todo bajo el sello del mejor Teatre Lliure a la hora de combinar exigencia y vulneración de los límites.

Jauría

'Jauría', de Miguel del Arco. 'Jauría', de Miguel del Arco.

'Jauría', de Miguel del Arco. / Teatro Pavón Kamikaze

En enero de 2019, la escena española vivía su particular conmoción con el estreno en Avilés de Jauría, obra dirigida por Miguel del Arco que tuvo en enero de este 2020, un año después, un reestreno en el madrileño Teatro Pavón Kamikaze que terminó siendo amargo por la cancelación obligada dos meses más tarde, con funciones programadas hasta junio, a cuenta del coronavirus. Con un apego a la actualidad inédito, la obra recreaba el juicio a La Manada. Y lo hacía con una fidelidad pasmosa: el texto del dramaturgo Jordi Casanovas ponía en boca de los actores las transcripciones literales del juicio e incluso los mensajes de whatssap que intercambiaron los integrantes del grupo. El montaje contaba con un elenco formado por el malagueño Ignacio Mateos, Fran Cantos, Álex García, María Hervás, Raúl Prieto y Martiño Rivas para ofrecer al público un plato de digestión difícil pero que devolvía a la escena, con la mayor de las convicciones, su protagonismo social y político. Especialmente visionario se mostró Miguel del Arco cuando, con motivo del estreno, afirmó que había llegado la hora de "contar lo que pasa en la calle". Jauría es, de nuevo en sus palabras, "una denuncia de la cultura de la violación en España". Una denuncia que tuvo de esta manera en el teatro un aliado indispensable. Pocas veces ha tenido el espectador una oportunidad tan clara de interrogarse, respecto a su mundo y respecto a sí mismo, como en esta obra.

Shock (El Cóndor y El Puma)

'Shock (El Cóndor y el Puma)', de Andrés Lima. 'Shock (El Cóndor y el Puma)', de Andrés Lima.

'Shock (El Cóndor y el Puma)', de Andrés Lima. / Centro Dramático Nacional

Después de dirigir Moby Dick con José María Pou metido en la piel del Capitán Ahab, Andrés Lima decidió satisfacer un anhelo que venía persiguiendo desde hacía ya algunos años: abordar desde la escena el golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile. El resultado fue Shock (El Cóndor y El Puma), estrenado en el Teatro Valle-Inclán de Madrid en abril de 2019 y cuya dramaturgia nació de un proceso de investigación en el que se involucraron Albert Boronat, Juan Cavestany, Juan Mayorga y el propio Andrés Lima. El director encontró la clave para culminar su empeño en La doctrina del shock, el ensayo de Naomi Klein que describe cómo las políticas capitalistas se implementan, especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, no como respuesta a determinadas necesidades sino a consecuencia del desarrollo de estrategias concretas de desestabilización. Ernesto Alterio, Ramón Barea, Natalia Hernández, María Morales, Paco Ochoa Juan Vinuesa conforman el reparto de un espectáculo asombroso, con una puesta en escena circular y repleta de recursos audiovisuales y documentales que introduce al espectador en el mismo meollo del montaje. Con otras tres nominaciones, Shock (El Cóndor y El Puma) parte como gran favorita para la gala de los Premios Max que se celebrará en Málaga. De momento, Andrés Lima ha anunciado una segunda parte que tendrá como punto de partida la crisis del coronavirus. Pero el gran triunfador volverá a ser, de nuevo, el público.   

   

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