Cine

La Universidad de Málaga custodiará el legado del cineasta Julio Diamante

  • El archivo personal del fundador de la Semana Internacional de Cine de Autor de Benalmádena, memoria viva del ambiente cultural y político español del último siglo, se instalará en el Campus de El Ejido

El cineasta Julio Diamante (Cádiz, 1930), en una imagen reciente. El cineasta Julio Diamante (Cádiz, 1930), en una imagen reciente.

El cineasta Julio Diamante (Cádiz, 1930), en una imagen reciente. / Jesús Marín

Hablar de Julio Diamante entraña hablar de muchos hombres: el fundador de la Semana Internacional de Cine de Autor de Benalmádena (Sicab), que a partir de 1972 abrió una ventana inédita al séptimo arte internacional que logró burlar la férrea censura franquista y que se mantuvo como escaparate  de referencia hasta 1989, cuando ya había alumbrado el germen de lo que sería el Festival de Cine de Málaga; el cineasta único, singular, que reinventó a su manera la mejor escuela del realismo español de su tiempo, que en los años cincuenta dirigió cortometrajes experimentales (como su adaptación de El proceso de Kafka de 1955) con un joven Carlos Saura en las funciones de dirección de fotografía, que firmó luego películas de largo alcance como Tiempo de amor (1964, con Julia Gutiérrez Caba y Agustín González) y El arte de vivir (1965, con Luigi Giuliani, Juan Luis Galiardo y Paco Valladares); el activista político, miembro del PCE desde su juventud y agente esencial en la clandestinidad, que entre otras tareas tenía encomendada la misión de custodiar a Jorge Semprún cada vez que regresaba a Madrid desde su exilio francés para asistir a los congresos del partido); y el amante infatigable del jazz que, entre otros méritos, trabajó como locutor en el primer programa que RNE dedicó al género, en un tardío 1959. Sucede que Julio Diamante, nacido en Cádiz en 1930 y objeto de un homenaje en la pasada edición del Festival de Málaga por el 50 aniversario de la Sicab, ha tenido la costumbre de conservar no sólo hasta el último de sus libros, sino todos los documentos, programas, recortes de prensa, carteles y hasta los más esenciales testimonios de todas y cada una de las actividades que emprendió, incluidas sus visitas a los principales festivales de cine del planeta durante los años 70 y 80 en busca de valores para su presentación en Benalmádena. Así, el ingente archivo personal de Diamante constituye un patrimonio memorialístico por derecho de la vida cultural y política de la España del último siglo. Durante no pocos años ha buscado Diamante el mejor emplazamiento para que este legado pueda ser consultado y puesto al servicio de los ciudadanos, y este lugar ha resultado ser Málaga. En concreto, su Universidad.

Tal y como confirmaron fuentes de la propia Universidad de Málaga a este periódico, el próximo 8 de julio se firmará un convenio en el Rectorado por el que quedará aprobada la cesión del archivo de Julio Diamante a Málaga, con la presencia del cineasta. Además, la institución académica tiene ya escogida la sede en la que se conservará y se podrá conocer este legado, con la bendición de su propietario: las dependencias de la antigua Escuela de Magisterio, en el Campus de El Ejido, justo frente a la Facultad de Bellas Artes. Desde hace un par de años, el mismo edificio acoge el legado del poeta malagueño Alfonso Canales, con sus más de 22.000 libros, con lo que se establecerá un diálogo más que interesante entre dos herencias fundamentales. A pesar de sus diferencias ideológicas, Canales y Diamante compartieron entendimiento y amistad, un vínculo que ahora quedará prolongado y al alcance de todos los malagueños y visitantes.

El cineasta, entre el alcalde, Francisco de la Torre, y el director del Festival de Málaga, Juan Antonio Vigar, durante el homenaje celebrado en la pasada edición del certamen. El cineasta, entre el alcalde, Francisco de la Torre, y el director del Festival de Málaga, Juan Antonio Vigar,  durante el homenaje celebrado en la pasada edición del certamen.

El cineasta, entre el alcalde, Francisco de la Torre, y el director del Festival de Málaga, Juan Antonio Vigar, durante el homenaje celebrado en la pasada edición del certamen. / Málaga Hoy

El archivo de Julio Diamante llega a Málaga dos años después de que se anunciara la donación del archivo por parte del cineasta al Ayuntamiento de Cádiz. Aquella operación, sin embargo, quedó truncada y Málaga ha resultado ser la gran beneficiada, gracias en parte al empeño personal de Juan Antonio García Galindo, vicerrector de Política Institucional de la UMA y director de la Fundación María Zambrano; así como a la mediación de la Academia de Bellas Artes de San Telmo, que ha representado un papel activo en todo el proceso. La llegada del legado de Julio Diamante a Málaga ha costado más de un año de negociaciones y esfuerzos aportados desde distintos flancos que ahora se ven, al fin, recompensados.

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