Brillante variación sobre un tema y unos personajes clásicos

RUTA DE ESCAPE | CRÍTICA

Mark Ruffalo y Chris Hemsworth encabezan el reparto. / D. S.

La ficha

**** 'Ruta de escape'. Thriller. Reino Unido. 2026. 140 min. Dirección y guion: Bart Layton. Música: Blanck Mass. Fotografía: Erik Wilson. Intérpretes: Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Halle Berry, Barry Keoghan, Jennifer Jason Leigh

Tras su premiado debut con el documental El impostor (2012), sobre un desconcertante y complejo asunto de desaparición de un menor, y su paso a la ficción con la también premiada American Animals (2018), en la que mezcló la reconstrucción ficcionalizada de los hechos -el robo de los libros de una biblioteca universitaria- con los testimonios sus autores, el productor, guionista y director británico Bart Layton ha demostrado un gran talento para convertir hechos reales que lindan o entran de lleno en lo delictivo en brillantes ejercicios de entretenimiento inteligente que juegan con temas fuertes -el secuestro, la suplantación de personalidad, el robo como castigo o venganza- con la ligereza del gran cine de entretenimiento.

En este caso opta por la ficción con la misma inteligencia con la que antes escogió hechos reales, adaptando el relato breve Código 101 -incluido en el volumen Rotos (edición española en HarperCollins)- de Don Wislow, uno de los más reconocidos autores de novela negra, ya llevado al cine por John Herzfeld (Bobby Z, 2007) y Oliver Stone (Salvajes, 2012). Es una vuelta de tuerca a un género nunca agotado, el del atraco perfecto, y unos personajes que, por mucho que se repitan, tampoco parecen nunca agotados: el ladrón perfeccionista que quiere dar un último y espectacular golpe, el delincuente brutal que utiliza métodos mucho más violentos y peligrosos, la agente de seguros decepcionada que se pasa de bando y, por supuesto, el implacable a la vez que amargado policía obsesionado por atraparlo. La gran literatura de género juega siempre con dar nuevas vueltas de tuerca a lo que parece no admitirlas más. Ofrece así el doble placer de plantear las situaciones y personajes de sobras conocidos que fidelizan a los lectores -tanto el cine como la literatura de género tiene mucho de ritual de retorno a lo conocido- a la vez que ofrece da nuevos tratamientos que alientan la sorpresa, variaciones sobre lo conocido que van descubriendo nuevos perfiles en los caracteres y desarrollando nuevas posibilidades en el relato.

Exactamente esto es lo que hace Bart Layton con una realización y un ritmo atrapa miradas, dando a su película un tono clásico-moderno que parece inspirarse en los thrillers de atracos de los años 50 y sobre todo en las películas de golpe perfecto de los 60 y los 70 resucitadas en los 90 por Michael Mann, conservando el regusto amargo que siempre tienen. Sobre todo construyendo con maestría los cuatro personajes magníficamente interpretados. En cabeza, el duelo entre el ladrón sofisticado y el policía, que es también un duelo interpretativo entre unos excepcionales Chris Hemsworth y Mark Ruffalo. Junto a ellos, y por este orden, una gran Halle Berry y un convincente Barry Keoghan. A los que hay que sumar uno de esos pequeños, pero importantes, papeles que Nick Nolte (mejor cuanto más envejece) hace grandes.

El juego entre lo ya visto, apreciado y por ello apetecido, y las novedades que aportan el tratamiento, el desarrollo del argumento y de los personajes, y por supuesto las interpretaciones, funciona con la perfección de un mecanismo de relojería al que solo se le puede reprochar no haber sintetizado algo más la narración, quizás a causa de la obsesión actual por superar las dos horas de duración.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Cumbres Borrascosas | CRÍTICA

Emily Brontë tuneada

Mapa de Músicas | Centenario de Morton Feldman

Morton Feldman, el umbral de lo sagrado

Lo último