El malagueño Juan Naranjo defiende la importancia cultural de los clubes de lectura como un "acto de unión"

"Hay un interés enorme por parte de la ciudadanía por vincularse a través de la lectura", sostiene

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Juan Naranjo posa en una biblioteca de sus clubes de lectura.
Juan Naranjo posa en una biblioteca de sus clubes de lectura. / M. H.

Leer está en pleno apogeo y este auge ha acarreado otras formas de relacionarse con las letras. Los clubes de lectura se han multiplicado y han dejado de ser espacios minoritarios para convertirse en puntos de encuentro estables, vivos y cada vez más diversos. El malagueño Juan Naranjo (Torremolinos, 1983) es una de las personas que capitanean estos proyectos culturales. Hoy coordina tres clubes en lugares distintos de la provincia. "Hay un interés enorme por parte de la ciudadanía por vincularse a través de la lectura y por convertir la lectura en un acto de unión, en un acto de compartir, en un acto social", subraya.

Todo empezó en 2009, desde que empezó a asistir a un club de lectura organizado por el Centro Andaluz de las Letras y coordinado por Fernando Jiménez. "He aprendido muchísimo como lector, he aprendido de mí mismo, he aprendido de mis compañeras", admite Naranjo. Después de aprender todo lo que pudo de Fernando, confiesa entre risas, pensó en montar el suyo propio. Antes de dar el paso, muchas horas de formación.

Después, una vez consolidada la idea, le tocó presentar los proyectos a distintas instituciones. El primero llegó hace cuatro años a la librería Proteo: "Presenté un proyecto de club de lectura de editoriales independientes". Hoy es su club más antiguo y uno de los más consolidados. "Es un absoluto éxito, hay muy poca movilidad porque la misma gente lleva prácticamente desde el principio y sigue adelante".

Naranjo, que es traductor de libros de profesión, describe este espacio como un "rincón de libertad, de alegría, de compartir libros, de discutir, de reflexionar sobre nosotros mismos y sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea". Cuando lo creó, se llenaron las plazas en pocas horas, hasta el punto de que se fue acumulando gente y hay una lista de espera. "A finales de 2024 decidimos abrir un segundo grupo de este mismo club de lectura", añade con orgullo.

Los lunes y los martes se reúnen personas de distintas edades para hablar sobre el libro del mes. "Son siempre libros muy distintos entre sí, pero siempre son elegidos entre editoriales independientes", aclara. Libros, defiende, "que no pertenecen a los grandes grupos editoriales y que por lo tanto son libros que tienen un recorrido comercial más complicado". El objetivo es profundizar y conocer libros que "a lo mejor de otra manera se nos hubieran escapado del radar".

Además del club de lectura de Proteo, Juan Naranjo coordina actualmente otros dos más alejados del Centro, uno en La Térmica y otro en Alhaurín el Grande. En ambos casos, el origen es similar. "Son instituciones a las que yo les he presentado un proyecto personal, les ha parecido interesante y me lo han aceptado", explica.

El club de La Térmica es sobre lectura de cómic de autora. "Nos reunimos una vez al mes, una tarde, durante un par de horas, y analizamos en profundidad un cómic, una novela gráfica de alguna autora nacional o internacional", dice. Cada encuentro es el resultado de una lectura previa individual que luego se pone en común, es decir, en esa tarde se juntan "para diseccionarlo de alguna manera". "Hasta donde yo tengo noticias es el único club de lectura en toda España centrado específicamente en cómics de autoras", afirma.

El tercer club es muy diferente a los otros dos. "Se desarrolla en un entorno menos urbano, como es el caso de Alhaurín el Grande". Allí, tras presentar su propuesta a la Concejalía de Cultura, puso en marcha un club de lectura especializado en clásicos universales."Cada año nos especializamos en una región o en un idioma", concluye. Este año es el turno de los clásicos del mundo anglosajón.

Juan Naranjo reivindica que Málaga solo puede presumir de ciudad cultural si esa cultura se cuida desde la base: "Eso es lo que están haciendo los clubes de lectura en muchas instituciones”. También justifica que detrás de cada grupo hay "muchas horas" de trabajo. "A veces me da la sensación de que siempre se le presta atención a los grandes proyectos culturales, a los grandes nombres, a los grandes números, pero si no se cultiva la cultura desde la base, ¿quién va a ir a esos museos?, ¿quién va a ir a esas presentaciones?", reflexiona.

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