Documental de Danza Invisible Canciones para sus ojos

  • Jornada de rodaje en La Cochera Cabaret de 'A este lado de la carretera', el documental sobre Danza Invisible, con los músicos y varios amigos invitados

Javier Ojeda en un momento del concierto organizado para el doblaje. Javier Ojeda en un momento del concierto organizado para el doblaje.

Javier Ojeda en un momento del concierto organizado para el doblaje. / Javier Albiñana

Sucede a veces que un rodaje de cine se convierte en una fiesta, y eso ocurrió ayer en La Cochera Cabaret. La filmación de A este lado de la carretera, el documental sobre Danza Invisible que dirige Regina Álvarez Lorenzo y produce José Antonio Hergueta, con la participación de Canal Sur y TVE, se trasladó a La Cochera Cabaret para una jornada especial, anunciada como una especie de kermesse, que sin embargo fue mucho más.

La idea era tomar imágenes de un concierto de Danza Invisible en la sala en clave íntima, además de sus preparativos, y, de paso, invitar a algunos amigos y cómplices para registrar su colaboración en el documental a través de varias entrevistas.

Y allí que se plantaron Javier Andreu de la Frontera, Zenet, el fotógrafo Miguel Trillo, las actrices Laura Baena y Virginia DeMorata, el periodista y escritor Guillermo Busutil y otros muchos, llegados lo mismo desde Madrid que desde un par de calles más allá. No faltaron Javier Ojeda, Antonio Luis Gil, Manolo Rubio y Chris Navas, quienes desde comienzos de los 80 han mantenido la clave de Danza Invisible en tiempo presente.

Resultaba extraño que se pudiera combinar el silencio obligado en cualquier rodaje con los abrazos, los reencuentros, los jaleos y la barra abierta en La Cochera Cabaret, pero sí, fue posible. Si Danza Invisible es la historia de una amistad hecha música, un abrazo en el que cabe mucha gente, A este lado de la carretera promete ser un testimonio fiel de esta amistad. Y sí, promete.

Tal y como explicó Hergueta, aunque el proyecto se presentó en la edición del Festival de Málaga de 2018, el rodaje propiamente dicho no empezó hasta el pasado diciembre con el concierto que Javier Ojeda ofreció en el Teatro Cervantes (y en el que los demás miembros de la banda comparecieron para arropar al cantante) y se prolongará hasta marzo, previsiblemente, con idea de estrenar después del verano. Será, más allá del tributo al grupo, “una celebración de lo que significó Torremolinos en los años 80. Al cabo, Danza Invisible no nació de la nada”.

Sin asomo de nostalgia, Javier Andreu lo expresa así ante la cámara: “Los 80 fueron a la música lo que la Generación del 27 a la poesía”. Javier Ojeda, ya preparado para la prueba de sonido, reparte más abrazos. La historia de Danza Invisible sigue. Con su película y todo.

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