Cultura

La historia de cero

  • El Auditorio es el mayor proyecto cultural malagueño jamás construido, literalmente. Su biografía, aquí reseñada, abarca largas décadas de idas y venidas.

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El anuncio emitido el pasado jueves por el Gobierno sobre la disolución del Consorcio para la construcción del Auditorio de Málaga, en virtud de la aplicación del informe para la Reforma de las Administraciones Públicas, vino a confirmar que el proyecto se encuentra en vía muerta, algo que la evidencia ya venía señalando desde hacía al menos cuatro años, cuando debieron comenzar las obras en el Muelle de San Andrés. Por más que tanto el alcalde, Francisco de la Torre, como varios portavoces de la Junta de Andalucía hayan insistido desde entonces en que una cosa es el Consorcio y otra el Auditorio, y apuntaran en todo caso a la posibilidad de establecer líneas de financiación público-privadas para salvar la iniciativa, la decisión estatal deja al Auditorio sin el instrumento creado en 2007 para su financiación. Conviene recordar dos aspectos fundamentales: las últimas estimaciones, apuntadas el año pasado, cifraban el gasto total en 120 millones de euros, una inversión que las administraciones implicadas (Ayuntamiento, Junta de Andalucía y Ministerio de Cultura; el Ministerio de Fomento también forma parte del Consorcio, pero su contribución se limita a la cesión gratuita del suelo) no pueden asumir actualmente; y de la entrada de financiación privada se viene hablando desde hace ya dos años, pero tampoco las fórmulas parecen sencillas ni claras. Nunca se puede saber lo que ocurrirá en un futuro lejano, pero, en estas circunstancias, la posibilidad de que Málaga cuente con un Auditorio de aquí a diez años es, cuanto menos, remota.

De esta forma, el también conocido como Palacio de la Música se convierte así en el mayor proyecto cultural malagueño jamás construido, según una fórmula al uso que puede interpretarse literalmente. Su historia se remonta a algunas décadas atrás y en todo este tiempo la aventura ha recibido más inversiones, tiempos, trabajos, atenciones y dolores de cabeza que otras felizmente culminadas, lo que no deja de añadir leña a la paradoja como norma en Málaga. Aquí se recogen algunos de los episodios más sonoros de su biografía, a modo de relato espectral en un sentido casi borgiano: la historia de Cero. 

Los orígenes

La primera vez que se puso sobre la mesa la idea de construir un auditorio para la música y la lírica en Málaga fue en los años 80, cuando apenas había comenzado la rehabilitación del Teatro Cervantes. El impulsor de la idea fue el entonces alcalde, Pedro Aparicio, y la zona señalada la explanada de la plaza Manuel Azaña, frente a la actual Comisaría Provincial. Durante muchos años pudo verse un cartel en la parcela que anunciaba la construcción del inmueble, que nunca llegó a producirse. Tras la intervención del Ministerio de Turismo se adoptó la idea de crear un espacio polivalente que funcionara también como palacio de congresos, y finalmente fue ésta la idea que terminó prosperando y absorbiendo todo el proyecto en detrimento del auditorio. La alcaldesa Celia Villalobos tomó el testigo en los 90 con una novedad importante: por primera vez se señalaba al recinto portuario como idóneo para levantar el auditorio, aunque Villalobos señaló el entorno de La Farola, e incluso encargó un proyecto arquitectónico. En 1999, el Pleno municipal acordó presentar la candidatura de Málaga a la Capitalidad Cultural de Europa en 2006, en coincidencia con el 125 aniversario del nacimiento de Picasso, y pronto se asumió la construcción del auditorio como emblema.

2001

El alcalde, Francisco de la Torre, presenta el proyecto para la construcción del Auditorio en el Muelle de San Andrés, en una parcela de 11.000 metros cuadrados. La Unión Europea establece un turno rotatorio para el sistema de la Capitalidad Cultural de Europa y a España le es asignado el año 2016. A pesar del retraso de diez años, Málaga decide mantener su candidatura de nuevo con el Auditorio como estandarte.

abril de 2004

El alcalde y la Autoridad Portuaria firman el primer protocolo para la futura construcción del Auditorio en San Andrés, en un área que compartirán la nueva sede del Instituto Oceanográfico y un teatro promovido por Antonio Banderas cuya financiación asume la Diputación provincial. En abril de este año se incorpora Aldo Ceccato a la Orquesta Filarmónica de Málaga como director titular y reclama el Auditorio como equipamiento necesario para la actividad de la orquesta. El alcalde solicita por primera vez la participación de la Junta de Andalucía y el Gobierno.

Febrero de 2005

Se produce en Málaga el primer encuentro entre el alcalde y representantes de la Junta de Andalucía (el entonces viceconsejero de Cultura, José María Rodríguez) y el Ministerio de Cultura a través del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem). Se acuerda la creación de un consorcio para gestionar la financiación del Auditorio en el que participarán las tres instituciones. El mismo Inaem asume la tarea de redactar sus estatutos. También se acuerda convocar un concurso público para la selección del proyecto arquitectónico.

Abril de 2005

Junta y Ayuntamiento muestran sus primeras diferencias sobre el modelo y funcionalidad del Auditorio: el Consistorio apuesta por un centro reservado a la lírica y la música clásica, aunque el Gobierno andaluz sugiera la creación de un espacio más versátil. Ante el retraso a cargo del Inaem  en la redacción de los estatutos del Consorcio según los plazos acordados De la Torre amenaza con convocar el concurso por su cuenta. La Junta propone la creación de un consorcio privado para la gestión del Auditorio. 

Octubre de 2005

El Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria se enfrentan a cuenta de la extensión de la parcela. El Consistorio reclama otros 11.000 metros cuadrados para los viales y accesos, lo que según la Autoridad Portuaria vulnera el acuerdo alcanzado el año anterior. Además, la ocupación de 22.000 metros cuadrados obligaría a la salida del Instituto Oceanográfico y del teatro de Antonio Banderas. En enero de 2006 se logra un acuerdo para el uso de los 22.000 metros cuadrados gracias a la salida del Instituto Oceanográfico. Finalmente, el proyecto del teatro de Banderas también quedará truncado, lo que permite disponer de 33.000 metros cuadrados.

Septiembre de 2006

Se celebra una segunda reunión entre el Ayuntamiento, la Junta y el Gobierno en Madrid y se aprueban los estatutos con 14 meses de retraso. Dado que el proyecto no puede disponer de la parcela, se solicita la intervención del Ministerio de Fomento como miembro del Consorcio.

Enero de 2007

El Ministerio de Fomento se incorpora al proyecto y favorece la desafección de la parcela, así como la cesión gratuita los 33.000 metros cuadrados que reclamaba el Ayuntamiento. El día 26 firman la constitución del Consorcio el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves; la ministra de Cultura, Carmen Calvo; y la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. El Gobierno (a través del Ministerio de Cultura) asume la participación al 51%, mientras que a la Junta y al Ayuntamiento les corresponde respectivamente un 23,5%. Se nombra a Francisco José Fernández gerente del Consorcio y se acuerda convocar el concurso de ideas para la elección del proyecto arquitectónico.

Julio de 2007

Se convoca el concurso arquitectónico con un primer presupuesto de 72 millones de euros para la construcción del auditorio.

Enero de 2008

El proyecto presentado por los arquitectos Federico Soriano y Agustín Benedicto gana el concurso de ideas y se impone a las propuestas presentadas por el Premio Pritzker Richard Rogers en alianza con José Seguí, José Morales y Architekten CIE, Nieto y Sobejano y Juan Navarro Baldeweg, entre otros. Se establece un plazo de seis meses para la presentación del proyecto básico y una previsión de 33 meses para la ejecución de las obras tras la licitación. Según los plazos acordados entonces, las obras debían comenzar a principios de 2009 y terminar en 2012.

Enero de 2009

Francisco López sustituye a Francisco José Fernández como gerente del Auditorio. En febrero, Soriano y Benedicto presentan el proyecto básico, con una superficie total de 46.000 metros cuadrados distribuidos en varias salas, con 2.200 butacas en la principal.

Julio de 2009

La financiación del aparcamiento bajo planta, con capacidad para 535 vehículos, así como de otro en superficie de capacidad similar en los accesos desde el Paseo Marítimo Antonio Machado, enfrenta al Gobierno y al Ayuntamiento, que quiere integrar el gasto de los mismos en el Consorcio.

Octubre de 2010

El jurado desestima en Madrid la candidatura de Málaga a la Capitalidad Cultural de Europa en 2016.

Noviembre de 2011

La falta de financiación, en plena crisis, frena en seco el proyecto. El consejero de Cultura, Paulino Plata, apunta a la financiación público-privada como solución.

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