Laura García Lorca: "Federico afortunadamente fue valiente y escribió lo que quiso escribir"

La sobrina del poeta defiende que al granadino "le encantaría saber que sigue tan vivo"

Laura García Lorca, sobrina del poeta, reflexiona sobre el legado de su tío en Torremolinos

Laura García Lorca, sobrina de Federico, posa sonriente.
Laura García Lorca, sobrina de Federico, posa sonriente. / M. H.

Federico García Lorca sigue vivo en la actualidad. Además de encontrarlo en sus páginas, el poeta luce en lunas tatuadas de muchos de sus lectores, muchos de ellos jóvenes. Lorca ya no es solo un poeta que se estudia en clase. "Sigue todavía muy vivo entre los jóvenes", dice Laura García Lorca (Nueva York, 1953), su sobrina. Ella bien lo sabe, como guardiana y difusora del legado de su tío a través de la Fundación Federico García Lorca, de la que es directora. Habló del artista en Torremolinos el pasado viernes 13, en una cita que los malagueños aprovecharon para acercarse a uno de los grandes autores de la Generación del 27.

Laura García Lorca participó en el ciclo 'Torremolinos y Gigantes', patrocinado por el Ayuntamiento de Torremolinos y la Fundación Unicaja, en el Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso. "Para nosotros es muy importante, aparte del archivo de la Fundación, que es el corazón de este lugar, la relación y las relaciones que abre este archivo", afirma. En su discurso, el legado de Federico García Lorca dialoga con el mundo. "No solo con lectores y espectadores, sino con creadores de todas las disciplinas y en todos los sitios del mundo", subraya.

Desde esa convicción nace el trabajo cotidiano de la Fundación Federico García Lorca, impulsando "proyectos transversales, interdisciplinares y transnacionales" conectados con "el pensamiento y la obra de Federico". Laura insiste en que ahí está la clave: en la capacidad de la obra para seguir generando pensamiento, arte y preguntas: "Eso es fundamentalmente de lo que fuimos a hablar".

Cuando se le pregunta por el archivo, no elige una joya concreta. "Son muchísimos y creo que todos tienen interés a distintos niveles", explica. La riqueza del fondo, señala, permite múltiples lecturas y usos "para distintos investigadores o artistas y para distintos lectores". Es un archivo que no se agota, que acompaña "muchas fases de investigación y desarrollo de otros proyectos creativos".

Una de las razones de esa vigencia permanente está, para ella, en la naturaleza de la propia obra, ya que afirma que "una de las cosas extraordinarias que tiene la obra de Lorca es su carácter experimental". Ese impulso y esa búsqueda constante del poeta es lo que sigue conectando con los creadores actuales: "Engancha y tiene una presencia tan potente con creadores en el mundo que es algo que comprobamos desde la Fundación en el día a día".

Lejos de ver conflicto entre preservar y reinterpretar, sostiene que la obra admite múltiples lecturas y no se resiente: "Es tan fuerte, tan resistente, tan rica, que también resiste a cualquier disparate". Lo que importa, insiste, es la fuerza de las miradas nuevas: "Eso es lo que pervive, la propia obra de Lorca y la continua experimentación e interpretación que se hace de ella".

La convivencia prolongada con ese legado no ha provocado desgaste, sino lo contrario. "Sigue siendo una fuente permanente de conocimiento y de descubrimiento", confiesa. En lo personal, destaca el contacto con quienes se acercan a Federico desde hoy. "Para mí es muy importante la relación con los investigadores y artistas", dice, y especialmente "ver los resultados", algo que define como "una fuente de satisfacción, de emoción y de gratitud".

Sobre lo que aún falta por contar de Lorca, no sabría mencionar ningún vacío: "Yo creo que se está explorando en todos los sentidos". Tal vez, apunta, "haría falta una nueva biografía", pero insiste en que su figura "está muy viva". Tan vivo como en el último vídeo que se hizo viral, subido en un coche de los aos 20. Se emociona al hablar de las imágenes de Federico en movimiento: "Es siempre maravilloso verlo". Pero aclara que no se trata de un hallazgo reciente, sino de materiales conocidos del trabajo de La Barraca, un grupo de teatro universitario dirigido por él.

Preguntada por la censura y la libertad, Laura asegura que hoy en día no habrñia más censura que en los años 30. Recuerda que Lorca escribió con valentía en tiempos difíciles. Laura sostiene que "en muchos sentidos hemos avanzado", ya que en su época, hablar de la homosexualidad o de distintos temas era complicado. "Lorca escribió con mucha libertad, algunas partes se publicaron en vida y afortunadamente escribió y vivió con mucha libertad, a pesar de todas las restricciones, si no censura explícita, sí formas opresivas". Y añade: "Afortunadamente fue valiente y escribió lo que quiso escribir".

En el debate sobre memoria y cultura, su respuesta es tajante. "La cultura es siempre un motor principal", asegura. Frente al olvido y la banalización, reivindica "el estudio, la investigación, el arte, la experimentación". Y lo resume en una frase que atraviesa todo su pensamiento: "La cultura es una fuente y un pulso de la libertad".

Ni siquiera el consumo acelerado del presente parece amenazar esa herencia. "Sigue muy vivo, es una manera de acercarse al arte más compleja, más comprometida y más seria", defiende. Aunque reconoce dificultades, cree que ese interés profundo no desaparece. "No creo que haya cambiado el interés por su obra y por su vida", añade al hablar de los jóvenes.

Lorca conecta con preguntas que siguen sin responder y con sensibilidades que no encuentran palabras. Por eso, cuando la Fundación impulsa exposiciones, música o películas en diálogo con su obra, Laura confiesa que le gusta imaginar su reacción: "Siempre me gusta pensar que le encantaría saber que sigue tan vivo". Quizá en esa luna tatuada, grabada para siempre en la piel, es una de esas pruebas.

Se acuerda perfectamente del momento en que comprendió quién era su tío. "Acababa de aprender a leer y fue un descubrimiento extraordinario. Fue maravilloso para mí, de repente poder ir a viajar a otros mundos a través de la lectura", explica. Sus padres la llevaron a un ensayo en la Universidad de Columbia, donde su padre dirigía un grupo de teatro y un amigo de la familia, el poeta cubano Eugenio Florit, recitó un poema que le pareció "muy bonito". Los versos eran de Herido de amor.

Al llegar a casa, le preguntó a su padre: "Yo ya sé leer y quiero leer eso que dijo Eugenio Florit". Entonces su padre le entregó las obras completas de Federico García Lorca y le señaló el poema: "Aquí lo tienes y lo escribió tu tío Federico". Fue la primera vez que comprendió "la importancia" de su tío poeta, pero "también de la importancia emocional de la tristeza, la maravilla": "Todos esos sentimientos juntos con mi padre abriéndome el libro a ese poema".

Y al hablar de su muerte, la emoción deja paso a la claridad. "Lo mataron por sus ideas, claramente", afirma sin rodeos. Y lo respalda enumerando los motivos: "Apoyó un proyecto progresista para una España más libre, más culta, con más atención a los desfavorecidos". Y concluye con firmeza: "Sin duda tuvo mucho peso el que fuera homosexual, que tuviera éxito, eso era algo que la derecha no podía soportar hasta el punto de matarlo". Mientras haya quien lo lea, lo estudie y lo sienta, Federico García Lorca seguirá vivo, y su palabra seguirá guiando, cuestionando y emocionando a quienes buscan la verdad en sus versos.

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