De Málaga al Vaticano: el universo pictórico de Raúl Berzosa

La obra que más ha marcado su trayectoria fue el Oratorio de Santa María Reina, en la Plazuela Virgen de las Penas de Málaga

El cartel de la Semana Santa de 2026 propone un triple juego visual en torno a la Virgen de la Soledad

Raúl Berzosa retrata al papa Francisco. / M. H.

Un malagueño ha conseguido que su pintura, siglos después, comparta espacio con el arte de Miguel Ángel. Raúl Berzosa (1979) ha retratado al papa Francisco por encargo de la Santa Sede y ha visto cómo su imagen de San Peter To Rot se colgaba por primera vez en la fachada de la Basílica de San Pedro. "Era una gran responsabilidad cada vez que recibía un encargo para pintar al Papa Francisco", confiesa.

"Pude conocerlo en 2016, el encuentro fue muy emocionante, le gustó mucho la pintura que hice por su 80 cumpleaños y que me encargó la Santa Sede, estuvo muy cercano y escuchó con atención mis explicaciones sobre la obra", recuerda en una entrevista con este periódico. El último retrato que realizó por encargo del Vaticano fue "hace algo más de un año para la Pontificia Academia Eclesiástica junto al Panteón de Roma". Y añade: "Espero algún día poder retratar al Santo Padre, con anterioridad lo hice con Francisco y Benedicto XVI".

Aquello ya fue de ensueño, pero ver su obra en la fachada de San Pedro rozó lo nunca imaginable: "Ver mi retrato de San Peter To Rot colgado por primera vez en la fachada de Basílica de San Pedro fue una mezcla de gratitud y responsabilidad". Sus obras se habían usado en los libretos de las ceremonias del Sumo Pontífice, en sellos, incluso se había rezado en el Vía Crucis del Coliseo de Roma, pero aquello era distinto: "Nunca una obra había sido utilizada para la canonización de un santo".

Su firma también estuvo en el cartel del Jubileo de Cofradías, en el que "San Pedro tenía que ser el eje central". La escultura de bronce de la basílica vaticana, con su trono de mármol, es el centro de la obra: "Tiene gran fuerza debido a los tonos oscuros del bronce, esto hace contraste con el resto de la pintura donde predominan tonos claros". El artista explica que al pasar la puerta santa "entramos en la Basílica de San Pedro y llegamos hasta su tumba, por eso me parecía fundamental reflejar a San Pedro". Algunas de las imágenes que participaron en el Jubileo fueron añadidas una vez la obra estaba completa.

También fue intenso llevar a cabo el estandarte del 25 aniversario de la coronación canónica de María Santísima de la Trinidad: "No se trataba solo de realizar un retrato, sino de crear una imagen destinada a un estandarte conmemorativo". Quería encontrar el "equilibrio compositivo, buscar la belleza en una obra de pequeño formato sin perder la esencia". Y el resultado del estandarte de coronación "convierte la obra en enser que todos años acompañará a la Virgen en su procesión".

El Oratorio de Santa María Reina, su mayor proyecto

La obra que más ha marcado su trayectoria fue, sin dudarlo, el Oratorio de Santa María Reina, en la Plazuela Virgen de las Penas de Málaga. El encargo llegó de la mano de Francisco M. Calderón, entonces Hermano Mayor de la Hermandad de las Penas. "En un principio no era consciente de la dimensión del proyecto, y mucho menos del punto de inflexión que supuso en mi carrera pictórica", admite. Allí se encuentra el lugar donde más pinturas suyas conviven, incluido el techo donde representa la Coronación de la Virgen María, "seguramente una de mis obras más conocidas".

Este proyecto, comenta, es el que más le ha costado "por su dificultad en todos los sentidos, artístico, físico, iconográfico": "Ha sido mi obra de mayor tamaño". Más de 140 metros cuadrados de pintura acrílica directamente sobre el muro, una obra con "una infinidad de figuras". El momento culminante, la coronación de la Virgen, lo situó en lo más alto, literalmente: el techo, un encargo "bastante complejo". "La satisfacción de ver la obra terminada y la admiración del público al ver la pintura fue un momento de una satisfacción enorme", sostiene.

Aunque Roma esté muy presente en su via crucis artístico, Berzosa siempre vuelve a Málaga: "Málaga es mi tierra y eso siempre añade un plus emocional". De todos sus encargos en la ciudad, elige el Oratorio de Santa María Reina, un encargo "muy especial porque no es una obra aislada, sino un diálogo directo con un espacio concreto, con su arquitectura y con la vida de la hermandad". Además, asegura que trabajar "para un lugar que conoces, que sientes como propio y al que vuelves con frecuencia, hace que el proceso sea más intenso y exigente".

Berzosa es un pintor de óleo sobre lienzo, y en el Oratorio la técnica sobre el muro es acrílico, por lo que notó mucho más el cambio de técnica. Estuvo nueve meses trabajando en la pintura del techo: "Muchas pinceladas, calor, frío, cansancio…". Sin cerrar el estudio, compaginando encargos, con jornadas que empezaban a las 10:00 y se alargaban dependiendo del día. Aun así, defiende que su punto fuerte es el óleo sobre lienzo en su taller: "Tengo la sensación de que consigo más fuerza con el óleo, aunque cada técnica tiene sus virtudes y sus defectos".

Raúl Berzosa empezó a dibujar cómics con 12 años, copiando en papel lo que veía en televisión, hasta que su padre lo llevó a un taller dirigido por el pintor Rando Soto, donde tuvo su primer contacto con el óleo. Su primera obra pública fue el cartel Un clavel para el Rocío en el año 2000: "Estas primeras obras cofrades derivaron posteriormente al arte sacro… Fue una necesidad creativa y también espiritual". Desde entonces, se inspiro, ante todo, en la persona real que hay detrás del rostro: "No consiste solo en captar el parecido físico, sino en transmitir el carácter del retratado".

Licenciado en Historia del Arte, señala que para realizar obras sacras "hay que tener formación" y que "debe cumplir una función evangelizadora". Después llegan bocetos, fotos de apoyo y la presentación al cliente, cuya "confianza es absoluta", antes de pasar al óleo, donde suele empezar por el centro —si es un retrato, directamente el rostro— y culminar con el barniz. Ante la difusión internacional de su obra, lo entiende "como una responsabilidad profesional". Aunque Berzosa pinte para el mundo, Málaga es su refugio: "Esto puede afectar en la forma de entender la luz, el color… No es una influencia buscada ni forzada, simplemente está presente".

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