Mirar es habitar: la modernidad al otro lado del cristal

Premio Málaga de Ensayo

En la obra ganadora del Premio Málaga de Ensayo en su última edición, Iñaki Gómez Álvarez convierte al escaparate en objeto fundamental para la sociología del arte y la evolución de las ciudades

Alta intrahistoria

Presentación del libro, este martes, en el Ayuntamiento de Málaga.
Presentación del libro, este martes, en el Ayuntamiento de Málaga. / M. G.

El ímpetu reformador de las grandes ciudades cristalizó en el siglo XIX en exposiciones universales y el desarrollo del turismo como fenómeno de poderosa atracción capitalista, pero también en elementos más discretos, aunque no menos influyentes, que se incorporaron de inmediato a la cotidianidad urbana. Entre tales invenciones, la definitiva, la más importante, fue sin duda el escaparate: si la Ilustración había consagrado el museo como principal templo de las sociedades desarrolladas, ahora se trataba de convertir las ciudades en museos, desubicar el templo y esparcirlo por los lugares más comunes y rutinarios del tránsito con tal de que hubiera algo que mirar en cualquier parte. La mirada al escaparate no es nunca inocente, ni pasiva: quien se planta frente a su cristal va a saber de inmediato qué se lleva, qué se cuece, cuál es la tendencia, qué vale la pena y, por tanto, cómo va a transformarse de manera inmediata la ciudad que habita. Como fenómeno sociológico, el escaparate merecía un ensayo que reivindicara con altura de miras su contribución fundamental a la conformación tanto de las ciudades como de las ciudadanías desde el mismo siglo XIX hasta el presente. Y eso es justamente lo que ha hecho el escritor y profesor Iñaki Gómez Álvarez (Madrid, 1968) con su libro Escaparate. Pedagogía de la modernidad, con el que ha ganado el Premio Málaga de Ensayo en su última edición (la decimoséptima, lo que confirma al galardón como uno de los más veteranos de su género en España). El autor presentó el volumen este martes en el Ayuntamiento de Málaga en compañía del alcalde, Francisco de la Torre; la concejal de Cultura, Mariana Pineda; y el responsable de la editorial Páginas de Espuma (sello que, como ya es tradición, publica las obras ganadoras del Premio Málaga de Ensayo), Juan Casamayor. El jurado, como en anteriores convocatorias, ha estado formado por Estrella de Diego, Juan Gomá, Espido Freire, Alfredo Taján, el citado Juan Casamayor y, como presidenta, la directora del Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Susana Martín

“Para la sociología del arte, somos público transeúnte”, sostiene Gómez Álvarez en su ensayo.

En gran medida, Escaparate es un ensayo alumbrado desde la mirada infantil, la más inocente y por tanto capaz de dejarse conquistar por los atractivos del escaparate y su contenido. Así lo recordaba en la presentación Casamayor, quien, desde tal premisa, subrayó que el escaparate ejerce desde las primeras edades “una pedagogía directa sobre la identidad de las ciudades y su evolución, pero también sobre la transformación de la sociedad misma”. Ya en la apertura del ensayo, Gómez Álvarez señala: “Para la sociología del arte, somos público transeúnte”. Y, desde esta afirmación, el público que desfila por los pasillos del museo es desde las décadas de regeneración urbana del siglo XIX el mismo que se deja embaucar por los escaparates a pie de calle. El autor no duda en igualar los dos procedimientos al venir impulsados ambos por una misma pedagogía, si bien, por lo general, el escaparate se incorpora al acervo individual a edades más tempranas: “Los niños son sujetos de la experiencia de los cambios en las calles de la ciudad con un alto grado de interés. Interés tanto para el analista de la experiencia infantil como por el que ponen los infantes en la contemplación absorbida que practican. La historia de la mirada infantil sobre los escaparates […] es también la historia de la socialización de las masas a través de la estética”. Del mismo modo, que el escaparate haya servido de motivo de inspiración a tantos artistas de la contemporaneidad legitima la posibilidad de considerar arte lo que vemos al otro lado del cristal.

Detalle de la cubierta del volumen, publicado por Páginas de Espuma.
Detalle de la cubierta del volumen, publicado por Páginas de Espuma. / M. H.

Así, Iñaki Gómez Álvarez vierte en Escaparate una abundante memoria personal desde su infancia particular, sostenida en un riguroso discurso histórico y sociológico. En sí, el libro funciona también como muestrario de diversas transformaciones sociales y urbanas que tuvieron en el escaparate su primer y más eficaz agente. Es el caso de Chicago, cuyos ciudadanos, tras el incendio que asoló una tercera parte de su casco urbano en 1871, y ante la amenaza de la industria de trasladar sus fábricas a otras ciudades del Medio Oeste, promovieron una profunda reordenación urbanística que consagró el escaparate como mecanismo de participación ciudadana. Poco después, Walter Benjamin encontró en los escaparates “la clave para la interpretación de la ciudad moderna”, tal y como recogió en El libro de los pasajes. Y el tiempo, claro, le dio la razón. Tal y como apunta Gómez Álvarez en su libro: “El oculocentrismo ha triunfado en el ínterin. Se ha convertido en el socio preferente del capitalismo en la sociedad moderna. Quien más quien menos tiene un gusto artístico […] que aplica en su vida cotidiana y en sus compras, una creatividad original, aunque no siempre sepa identificar ni explicar por qué se sirve de ella ni de dónde le viene. En eso demuestra su éxito social la enseñanza de la historia a través del arte. Hay una mirada estética por doquier, masiva”. 

Respecto a la memoria personal, y preguntado por la nostalgia, Iñaki Gómez Álvarez admite que la relación que los menores de edad mantienen hoy con los escaparates de sus ciudades es distinta de la que pudieron disfrutar los niños de su generación, “y si entendemos la nostalgia como el dolor lo que se pierde sin que se pueda participar de ello entonces, sí, seguramente hay alguna dosis de nostalgia en este libro. Un cierto tono de blues”. Bajo el apogeo de las compras digitales, los escaparates son otros, tal vez, franquiciados, iguales, quizá menos sorprendentes. Pero seguimos mirando. Por la cuenta que nos trae. 

stats