Cultura

Los niños del Afromarket: 'Jogo bonito' a la malagueña

  • Los hermanos Hide Tyson y Sokez refrescan la escena rap con colaboraciones desde el barrio de Miraflores

  • Este viernes 22 celebran un concierto en la sala Paris 15

Los niños del Afromarket

La valla metálica que mira al barrio de Miraflores está a medio bajar. El cartel que anuncia el lugar no es luminoso y el ventanal es simple y mantiene la publicidad de un refresco que dejaron sus antiguos moradores. Dentro, Sokez y Hide Tyson, dos hermanos de Salobreña, pero que de niños llegaron al barrio; graban la última entrega de Los niños del Afromarket. Esta vez los invitados también son malaguitas y de relumbrón: Foyone y Spok Sponha. El resultado ya puede escucharse en todas las plataformas, justo a tiempo para el concierto que hacen este viernes 22 de abril a las 20 horas en la Sala París 15

Cada mes, dos invitados llegan al Afromarket para soltar unas barras. El beat lo pone Trozos de Groove, también en directo, si los invitados no traen una base sobre la que rapear. Pero el punto distinto nace del directo. En la sala se juntan los cuatro raperos, el o los productores y los colegas del barrio de los niños del Afromarket de toda la vida. Después de un par de ensayos; coros, adlips y efectos de sonido aparecen solos por efecto del público, ya entregado. Cada uno de los capítulos es lo más parecido que puede haber a un concierto en petit comité que calienta las gargantas y hace que cada verso que sueltan los artistas tenga carácter impreso. 

Calientan las gargantas al paso de la cerveza fría, la cabina queda al fondo cerrada y esto no deja de recordar a los corros en los que se comenzaban a probar los jóvenes raperos que ahora forman parte de la escena. Dentro del Afromarket nada es impostado, siguen en el barrio, con sus muebles reciclados de aquí y allá; azulejos desparejados, pósters de principios de los 2000, una camiseta del Betis, tageos, pegatinas una bandera de Andalucía y un busto de Camarón comprado en un Cash Converters. El rap en directo suena distinto, puedes ver los cuellos balancearse sin auriculares y es parte de la receta de este éxito. 

Trozos de Groove pone la base y Pablo Pole empieza a funcionar con su cámara, "primero las fotos mientras ensayáis", dice. "Tira más fotos ahora, que estoy guapo", le replica Spok, que es el primero en soltar sus barras. Todavía están frescos y no sudan, pero después de más de una hora grabando se empiezan a notar las gotas caer. 

Hyde Tyson rapea mientras Sokez le hace los coros. Hyde Tyson rapea mientras Sokez le hace los coros.

Hyde Tyson rapea mientras Sokez le hace los coros. / Javier Albiñanaiñana (Málaga)

Antes de Afromarket, antes de tocar en la sala de conciertos como tal más grande de España, los hermanos probaron por separado, hasta que un día, borrachos en Nochevieja, se dieron cuenta de que debían probar en conjunto. Nació Dolores y Mazmorras, el germen de estas colaboraciones. Antes Hide Tyson había alquilado el local junto a su novia, después de trabajar en mil sitios precarios decidió apostar por la música con todo y, de momento, la piscina tiene agua.

Donde ahora hay una mesa para la televisión, en la que juegan a la xbox, de ladrillos y estanterías; en el local había un mercado afroamericano, de ahí que mantuvieran el nombre. No perder la esencia del barrio, los lugares en los que se habían criado, era muy importante para ellos. "Pensamos en hacer alguna referencia a los VPO en los que nos hemos criado, pero en España no se iba a entender", dicen cuando son preguntados por el nombre final del proyecto. 

Los niños del Afromarket es tan difícil de definir que Sokez tiene que hacer una analogía "esto es como hacer pataítas", jogo bonito a la malagueña que también va de pasar y dar asistencias. Empezaron su andadura con Cano Oasis, otro de los raperos del barrio y ha ido escalando hasta las primeras figuras del rap que se ponen frente a la cámara de Pablo Pole este mes de marzo: Foyone y Spok y Sponha. Antes, estuvieron las Ninyas del Corro, Saske, Elphomega o C. Terrible. Ahí parece poco. 

Ensalzados por la crítica especializada por su proyecto en numerosas ocasiones, Sokez y Hide Tyson no se esconden, se prestan a rapear con quien se quiera pasar "siempre que nos guste su estilo". Los números son lo de menos cuando el camino es a largo plazo, lo importante para ellos es que el resultado les convenza

Foyone, que acumula millones de visitas en las plataformas en sus últimos temas, ensalza este formato, "han encontrado su espacio en el barrio, yo empecé a rapear a la vez que ellos, esto no es una cuestión de grandes ni pequeños, son mi gente dentro del rap en Málaga". Un formato que se parece mucho al Rap sin cortes que le encumbró y que ya lleva 50 entregas, "es el mismo espíritu, que no te haga falta estudio ni recursos para tener un resultado profesional". 

Spok Sponha, en primer plano, durante la grabación de Los niños del Afromarket 12. Spok Sponha, en primer plano, durante la grabación de Los niños del Afromarket 12.

Spok Sponha, en primer plano, durante la grabación de Los niños del Afromarket 12. / Javier Albiñana (Málaga)

También se ha sumado a este cypher –una colaboración entre raperos con ciertas muestras de improvisación– Spok Sponha, otro de los nombres que más está creciendo en la escena malagueña a raíz de sus improvisaciones en las nuevas plataformas. "Llevo trabajando con ellos desde 2009 y ahora creo que son los más fuertes, los que más están creciendo", dice sobre la dupla de hermanos junto a Trozos del Groove. No es en balde esa afirmación de otro de los representantes de los que están recogiendo "el guante que han dejado Hablando en Plata, Triple X...". 

Y para hacer frente a ese legado, Spok apuesta por los proyectos de este tipo, la simbiosis para empujar también el talento que viene desde abajo, la cantera que espera a dar esas pataditas, a mostrar su jogo bonito, "esto es hacer como una ensalada de nuestras referencias, además en el Afromarket hay muchísimas referencias desde los 90s al flamenco o a James Brown". 

El Afromarket, visto así, no deja de ser un sitio al que peregrinar para seguir creciendo de la mano de otros artistas. Un lugar en el que empaparse de las barras duras, del barrio, de Dolores y mazmorras. Un sitio al que llevar cuarto y mitad de estilo propio y llevarse otro tanto del ajeno de vuelta. Y, en el proceso, hacer música para que bailen los cuellos.

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