Más de 60 músicos dan vida a las grandes bandas sonoras con 'Notas de cine' en el Teatro del Soho CaixaBank de Málaga

Las funciones de serán el 7 y 8 de febrero, bajo la dirección de Arturo Díez Boscovich y con Berna Perles de invitada

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Arturo Díez Boscovich y Berna Perles en el Teatro del Soho CaixaBank. / Javier Albiñana

Las bandas sonoras más famosas del cine saltan de la gran pantalla al escenario en Notas de Cine, el concierto que dirige Arturo Díez Boscovich en el Teatro del Soho CaixaBank. Con más de sesenta músicos de la Orquesta Larios Pop del Soho y la participación de la soprano malagueña Berna Perles, el espectáculo propone un recorrido sinfónico a lo largo de 17 temas míticos que el público tiene guardados en su memoria, solo que en esta ocasión, toda la fuerza recae sobre la música en directo. Las funciones serán el 7 y 8 de febrero a las 19:00, con entradas desde 25 euros.

La música de cine es capaz de reconstruir escenas enteras a través de las melodías, sin necesidad de mostrar imágenes. "Es música, toda la que se ha escogido para este programa, que por sí misma funciona, independientemente de las imágenes para las que sirve", explica Boscovich. No se trata, aclara, de música incidental que solo acompaña una escena concreta, sino de "los temas o leitmotivs de las películas". La propuesta, por tanto, invita a que cada asistente proyecte su propia película interior a través de la nostalgia y los sentimientos.

Sobre el escenario, más de sesenta músicos. Un reto que el director asume con naturalidad: "Se trata de coordinar que los músicos puedan interpretar las piezas lo más cercano posible a lo que el compositor ha querido". En el fondo, resume, su labor consiste en "aunar en una inteligencia la de 60 músicos", guiar a muchas personas en una sola dirección con la misma intención sonora.

El repertorio no sigue un orden cronológico, es más bien emocional. "Intento alternar entre cosas un poco calmadas y otras con más fuerza", detalla. Así conviven el Hollywood clásico de Lo que el viento se llevó con propuestas más recientes como La La Land. Y, por supuesto, la presencia constante de John Williams: "Aparece mucho, pero no porque me guste a mí solamente, sino porque es que realmente ha hecho partituras muy importantes". También hay espacio para autores menos frecuentes en los programas sinfónicos, como el francés Philippe Sarde, cuya música Boscovich ya ha dirigido en otras ocasiones.

Uno de los pasajes que el director espera con más ilusión es La máscara del Zorro: "Hacer La máscara del Zorro aquí, en el propio teatro, es una maravilla, eso es una cosa insólita, fantasía". Además de ser en el también llamado 'teatro de Antonio Banderas', él mismo se encarga de la dirección artística. "Siempre él todo lo lleva para delante, yo con él me entiendo muy bien, de hecho es que nunca hemos tenido ningún conflicto ni nada", dice el director.

Para Berna Perles, la invitación fue un regalo. "Yo estoy encantada de cantar cualquier cosa que salga en el Teatro del Soho CaixaBank, es más, algo que dirige Arturo y además que canto una pieza compuesta por él", cuenta la cantante. La soprano interpreta el Réquiem de Urubú, banda sonora que ya grabó, y se adentra además en la gran conocida Titanic Suite. "La conozco porque la conocemos, pero no la he cantado nunca", admite sobre la partitura de James Horner.

Precisamente esa popularidad añade un punto de presión. "Siempre que una cosa es muy conocida hay un plus de exigencia", reconoce. El público, dice, tiene esas melodías "muy en el oído", y eso obliga a una especial delicadeza. "Tampoco es que esté supernerviosa, pero ese plus existe". Un respeto de la artista ante músicas que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones.

Ambos coinciden en el poder narrativo de las bandas sonoras. Para Boscovich, "la música ayuda a contar la historia", aunque recuerda que no todos los directores la han entendido igual. Berna lo resume desde la emoción: "Le añade una dimensión, amplifica absolutamente lo que se quiere contar". Cuando la música entra en juego, según ella, el amor, el terror, la nostalgia o la aventura se sienten con una "intensidad mayor".

El concierto, que ya tuvo una primera versión en 2021 con restricciones de aforo, crece ahora en duración y ambición. "Es más largo el programa, vamos a hacer descanso, de hecho", señala el director musical, que en esta ocasión reducirá sus explicaciones al público para no alargar en "exceso" la velada de dos horas. La selección incluye momentos de gran exigencia para la orquesta, como largos pasajes sinfónicos que, reconoce, resultan "bastante difíciles", como la pieza de E.T., el extraterrestre.

Al final, más allá de la técnica, Boscovich desea que "se revivan los recuerdos" asociados a cada película. Berna habla de evasión: que durante un rato los asistentes se salgan de la rutina. El concierto en directo, coinciden, siempre es un salto al vacío. "El día del concierto es otro día, no se sabe nunca", dice el director musical. Y en esa incertidumbre, concluyen entre risas, está también la magia: "Que fluya".

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