Cine

Rafatal hace justicia y memoria de la Costa del Sol

  • El cineasta malagueño presenta su documental 'Una isla en el desierto', un "homenaje" al revulsivo cultural y artístico que entrañó el territorio en los años 60

  • La película tendrá su puesta de largo en la próxima edición del Festival de Málaga 

Rafatal, en pleno rodaje del documental, junto a la cantante y bailaora Manuela Cano.

Rafatal, en pleno rodaje del documental, junto a la cantante y bailaora Manuela Cano. / Rafatal PC

La del estilo del Relax, la que enamoró a medio Hollywood, la de trifulca inolvidable de Frank Sinatra, la de la escapada sexual de John Lennon y Brian Epstein, la que veía nacer a la jet set, la que encandiló a Brigittte Bardot en cierto rodaje inolvidable, la del Hotel Pez Espada y sus mil historias, la que alentó alas nuevas para el arte, la música, la arquitectura, el diseño y otras tantas disciplinas artísticas y culturales, la que firmó, tal vez, la mayor esencia cosmopolita de la Europa de su tiempo. La Costa del Sol fue entonces una y a la vez muchas, pero, de cualquier forma, entrañó durante los años 60 un espacio de libertad único en pleno franquismo, como una excepción sensacional a la dictadura en la que, mientras todo ahí fuera parecía estar sometido a la estricta observancia nacionalcatólica, cada uno podía hacer, pensar y decir poco más o menos que lo que le diera la gana y alternar, incluso, con estrellas insospechadas, admiradas ante semejante Arcadia ibérica. De cuanto significó este territorio en aquel tiempo se ha escrito, debatido, revisado y polemizado en cantidad hasta hacer de aquel fenómeno, volatilizado con el paso del tiempo, o tal vez disuelto en fórmulas menos evidentes aunque merecedoras del reconocimiento de su resistencia, una mitología clavada en el mismo corazón del siglo XX. Lo cierto es que aquellas alas nuevas dejaron una influencia notable que llegó a ser ampliamente reconocida en la arquitectura y el diseño, en la medida en que esta efervescencia proponía nuevos sistemas de relación para la habitabilidad de los espacios. Y si el cine ha dado un mitólogo a la altura, ése es el director malagueño Rafael Robles Rafatal, quien ya había dado cuenta de su interés por el asunto en anteriores proyectos y ahora termina de consolidar el idilio en su documental Una isla en el desierto, homenaje a aquella Costa del Sol, a quienes la hicieron y a quienes la contaron, que tuvo su presentación este viernes en el Palacio de Congresos de Torremolinos.

Carrete, en una escena del documental, a las puertas de la taberna flamenca de Pepe López. Carrete, en una escena del documental, a las puertas de la taberna flamenca de Pepe López.

Carrete, en una escena del documental, a las puertas de la taberna flamenca de Pepe López. / Rafatal

El propio Rafatal presidió la presentación, a la que acudieron los alcaldes de Torremolinos, José Ortiz, y el de Benalmádena, Víctor Navas, además de otras autoridades como la vicepresidenta segunda de la Diputación, Margarita del Cid. Tras las formalidades propias, el acto acogió a modo de preestreno la proyección de Una isla en el desierto, que tendrá su puesta de largo definitiva en la próxima edición del Festival de Málaga dentro de la sección Documentales Especiales. Rafatal presentó su obra como "un homenaje a Málaga y a la Costa del Sol", a la vez que advirtió de que, más allá del patrimonio cultural y artístico heredado de aquellos años, y de la protección de la que algunos edificios característicos del estilo del Relax han sido objeto gracias a la Ley de Patrimonio Cultural e Histórico, "todavía hay mucho que reivindicar. Hay que evitar que aquella Costa del Sol se pierda en el olvido, que su recuerdo se pierda en las noches del neón en peligro de extinción". 

Rafatal, con el cartel de la película. Rafatal, con el cartel de la película.

Rafatal, con el cartel de la película. / M. H.

Una isla en el desierto, producida por el propio Rafatal con la participación de Canal Sur, la colaboración de Schooltraining y el apoyo de la Diputación de Málaga y los Ayuntamientos de Torremolinos y Benalmádena, lleva a algunos de los rincones emblemáticos de la Costa del Sol, sus hoteles, sus tablaos y sus salas de fiesta, a algunos de los protagonistas de aquella historia y a quienes han decidido contarla después, para que den sus testimonios al respecto y compartan recuerdos y anécdotas. Músicos, escritores, periodistas, arquitectos, artistas y otros muchos artífices desfilan así ante la cámara de Rafatal, en una nómina que incluye a Alfredo Taján, Lutz Petry, José Luis Cabrera, Tecla Lumbreras, Diego Santos, Conde Rudi, Chencho Ortiz, Salvador Moreno Peralta, Lorenzo Saval, Óscar Romero, Pedro Marín Cots, Guillermo Busutil, Manolo Bellido, Lucas Bon Vivant, Francis Paneque, Bola Barrionuevo, Rafa Pérez Pallarés, Francisco Griñán, Carlos Canal, Carrete, Manuela Cano, Julio Diamante, Carmen Hierbabuena, Sofía Ramírez, Jorge Pérez, Conchi San Román, Ramón Cadena, Sandra, Paolo Ghirelli, Pepe Marpy y Manolo López, además de la participación del actor Álex O'Dogerthy, quien ejercer de narrador con la voz en off. En sus palabras, aquel oasis perdura. Aunque el desierto haya sabido camuflarse.    

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