Teatro | Factoría Echegaray Rostro y alma de Carrero Blanco

  • Comienza en el Teatro Cervantes el 'casting' de 'No temáis, yo vencí al mundo', la obra de Sergio Martínez Vila que recrea los últimos días del que fuera presidente del Gobierno de Franco y que se estrenará en diciembre como producción de Factoría Echegaray 

Sergio Martínez Vila, con una aspirante, en la prueba celebrada este lunes en el Teatro Cervantes.

Sergio Martínez Vila, con una aspirante, en la prueba celebrada este lunes en el Teatro Cervantes. / Javier Albiñana (Málaga)

La posibilidad de entrar en la cabeza del almirante Luis Carrero Blanco en la mañana del 20 de diciembre de 1973, poco antes del atentado que acabó con su vida, entraña un reto dramático de proporciones tan descomunales como atractivas. El dramaturgo, director de teatro y cineasta asturiano Sergio Martínez Vila asumió el reto y materializó el resultado en su obra No temáis, yo vencí al mundo, con la que ganó el Premio Max Aub en 2018 y que publicó la editorial Ñaque con un jugoso prólogo a cargo de Pago Gámez. De entrada, quedaba claro que la propuesta, para resultar veraz, debía traspasar los límites del realismo, incluso de la misma ficción, para abordar lo poético en la más feliz resolución escénica. Y así fue: en su obra, Martínez Vila hace confluir distintos lenguajes escénicos, como el monólogo teatral y la danza, para bordar su particular aproximación al personaje y al contexto histórico que le atañe. Tras su selección pertinente, No temáis, yo vencí al mundo, tendrá su estreno absoluto como nueva producción de Factoría Echegaray el próximo 8 de diciembre, en el mismo Teatro Echegaray, donde podrá verse hasta el 19 del mismo mes. Y este lunes comenzó en el Teatro Cervantes el correspondiente casting con las pruebas de selección para el reparto, que se prolongarán hasta el miércoles. 

Martínez Vila da instrucciones durante las pruebas. Martínez Vila da instrucciones durante las pruebas.

Martínez Vila da instrucciones durante las pruebas. / Javier Albiñana (Málaga)

En virtud de esa querencia poética, Martínez Vila decidió optar por intérpretes femeninas para dar vida a su particular querencia poética. Y, además, optó por un desdoblamiento eficaz: una actriz debía interpretar al Carrero Blanco verbal, expresado en un monólogo; y correspondería a una bailarina evocar al político y militar en su dimensión más espiritual, oculta e íntima. No en vano, la obra asume como punto de partida la misa en la que un Carrero Blanco lleno de dudas y sacudido por el insomnio y los malos sueños se dirige directamente a Dios en la misa en la que participa antes de subir al coche que le llevará a la muerte. Así, el casting que acoge el Cervantes estos días busca a una actriz mayor de cuarenta años y a una bailarina mayor de treinta (sin límite de edad en ambos casos) para este díptico interpretativo que alumbrará al personaje sobre las tablas.

Formado en Madrid y autor de una amplia producción teatral, Martínez Vila ha estrenado algunos de sus textos en el Centro Dramático Nacional, el Teatro Español y diversos festivales nacionales y europeos. Su primer largometraje como director, La espera, se estrenó en 2015.

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