No es lo mismo acosar que ser acosado. Bien lo están constatando los señores de Iglesias que han tenido hasta que cancelar sus vacaciones en un remoto pueblo donde los han localizado los extremistas del otro bando para darles caza y continuar con la campaña de derribo al ministro.

La señora de Iglesias ya dijo en televisión recientemente que lo lleva fatal. Pero, con la pasión por matizar que le caracteriza, añadió que sigue defendiendo el escrache puntual, selectivo, quirúrgico, aunque no esta localización y cerco sistemático a su casa en Galapagar. Dice estar pasándolo fatal, pero desde el otro lado de este tiroteo de extremos en que se ha transformado la política le recuerdan que los suyos, los morados, también hicieron llorar a personas como Soraya Sáenz de Santamaría por ejemplo cuando animaban a los suyos a acercarse hasta donde viviera para recordarle desde bien cerquita que la dedicación del político es a jornada completa, noches incluidas.

Donde las dan las toman piensan muchos entre el respetable que observa esta pelea canina no sin cierto alborozo cada vez que hay un buen quejío. Algunos dicen que Vox debe su aparición precisamente a Podemos. De hecho, este partido extremo es hijo del Partido Popular, formación conservadora donde estaban bien tranquilos y de donde salieron sus cuadros dirigentes hartos de la blandura con lo que ellos percibían como el desmembramiento de la patria y la relajación de costumbres bajo el azote del feminismo más reciente.

Nada mejor para pulsar el nivel de violencia verbal (por ahora) de la pelea que enchufarse un rifirrafe cualquiera entre las mujeres de Vox y de Podemos. No tienen desperdicio las balas explosivas que se lanzan de un lado al otro con tono vocinglero y un puntito matón. Escuchas la réplica y te quedas ya con ganas de seguir viéndolas cómo se zurran de lo lindo en el ring estos dos extremismos del hemiciclo que están maleando y subiendo el tono de la batalla política a la que muchos vemos que lo que le hace falta es que se pongan de acuerdo en algunos mínimos por el bien de todos.

Va a ser que no. Y seguiremos escuchando las quejas de los acosados que fueron acosadores a domicilio. Pero ellos eran lo buenos, claro, que para eso matizan y hacen distingos. Que no es lo mismo, o eso dicen.

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