La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Aprender en la caída

Sorprende que Iglesias no se hubiera estudiado el apartado de los riesgos del personalista acumulador de poder

Ser líder no es fácil. Si no que se lo digan a Iglesias o a Casado en estos momentos de caída lejos de los tiempos en las nubes. Ahora prueban la hiel tras la miel del éxito vivido en la bonanza o la novedad, quién sabe.

En la derrota se prueba si tenían madera para encabezar proyectos. Venderán el desastre como logro, pero más para sí mismos que para el resto, que bien claro tenemos todos que están mordiendo el polvo. Les llega el momento del análisis sesudo y, sobre todo, de los cuchillos, más dolorosos aún que los que les clavaban en su ascenso imparable. Llegan tiempos de reproches sin posibilidad de réplica ni de cortar la cabeza del disidente. Ahora todos entienden que el disidente era el que tenía la razón porque la realidad, esa tozuda, lo confirma. Nada como la evidencia de los hechos para contrastar cualquier plan, ilusión o teoría.

Lo de Pablo Iglesias es de manual. Sorprende que todo un profesor universitario no se hubiera estudiado el apartado de los riesgos del personalista acumulador de poder, del Nepote que impone sus formas y puntos de vista, más aún si vas de izquierdas pero con maneras de la caverna. De resultas, el líder podemita se ha quedado más solo que la una, sin amigos ni palmeros y solo con mujer e hijos, final exiguo de todo líder cuando llega al fondo del barranco en su caída. Y con casoplón, claro, motivo de gran parte de su desprestigio, no porque cualquier trabajador honrado necesite una casa donde vivir (algo que nadie criticaría nunca, evidentemente) sino por la falta de pericia política de cuidar las apariencias cuando te estás postulando como líder de los desposeídos del sistema frente a los que viven en las grandes urbanizaciones de los señoritos de la casta instalada en el extrarradio adonde finalmente te mudas.

Los errores se pagan, vaya que sí. Y Casado no se libra. Aunque su papel era minimizar el desastre largo tiempo anunciado de un partido en regeneración y en desinfección con zotal anticorrupciones en masa. Por ahí puede que se salve, pero muchos pedirán su cabeza. Y él tendría que ofrecerla a las masas.

Ahora que Sánchez saca pecho, es bueno que los chulitos menores mayores y menores miren para adentro y repasen el camino y aprendan, que es a lo que todos venimos a este mundo tan cruel y tan lindo.

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