Luces y sombras

Cuestión de labia

Faltan camareros. Marbella es la estrella turística de la Costa del Sol, pero aparece como el área con peor renta de España

A L final una de las principales virtudes que se le piden a un buen camarero es hablar en público o hablarle al público. Y si ya lo hace en su idioma, perfecto. Así lo reflejaba esta semana Paula Tejada después de recorrer y conversar con dueños y empleados de un puñado de locales. Con el lenguaje verbal (y el no verbal) se transmite y gana la confianza. El don de labia, en definitiva. La verbosidad persuasiva y gracia en el hablar, que así define esta expresión coloquial la RAE.

Claro que le exigimos a los barman o las barwoman un área de conocimiento que se practica muy poco en España y de la que adolece, por ejemplo, un buen puñado de ejecutivos y de dirigentes políticos, y ni siquiera debemos alejarnos de la provincia. Está claro que no es fácil ser camarero. Hay valor añadido más allá de la técnica con la bandeja.

Con la Costa del Sol en vías de recuperar los datos de la ocupación hotelera previos a la pandemia y con las esperanzas en el verano, el sector turístico se las ve y desea para encontrar personal para atender la demanda. Unos 2.000 empleados calcula la asociación Aechos que se necesita. El debate se ha trasladado a toda España. En el caso de Málaga, los empresarios aseguran que el sueldo neto de un camarero alcanza los 1.400 euros al mes con dos días de descanso consecutivo. Esa es la versión oficial. La real la conocerán mejor los propios empleados. Los precios de los alquileres y las dificultades de movilidad en algunas ciudades clave del litoral, tampoco ayudan a la oferta: el tren se queda en Fuengirola.

Esta semana, el Instituto Nacional de Estadística ha publicado los datos de algunos indicadores de las ciudades españolas de más de veinte mil habitantes. Un informe que encarga la Unión Europea. El área urbana de Marbella, que comprende la ciudad y aquellas sobre las que ejerce influencia desde el punto de vista laboral, aparece como la que tiene menor proporción de trabajadores dedicados a la industria en toda España. En ese registro negativo aparece en el décimo puesto Málaga capital y su entorno. Lógico, cabría deducir, Marbella es una de las estrellas del turismo nacional y parece obvio que su fuerza se concentre en el sector servicios. Pero ese modelo productivo de éxito no se traduce en el bienestar de sus residentes. Marbella es la tercera área de España con menor renta media anual por habitante: 9.658 euros frente a los 16.952 de media de San Sebastián, que ocupa el primer puesto en el escalafón. Son estadísticas de 2019 pero entonces quedaba por llegar lo peor.

Pero si nos conformamos con la labia, Málaga seguirá en el furgón de cola.

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