Bloguero de arrabal

Pablo Alcázar

coleraquiles@gmail.com

Laborinto

No me gusta redactar pliegos de descargo. Eso me pasa desde la guerra de Iraq, en la que nos metió el mismo que se inventó lo de las autopistas de peaje, en quiebra ahora; esas que nos van a costar un pastón que habrá que substraer de la Sanidad y de la Educación. Entonces, si estabas en contra de la guerra de Iraq, te obligaban a condenar todas las guerras desde que se inventó el arco para acá. Muchos años después, hasta Trump afirma que el detonante de aquella masacre, de consecuencias imparables e imprevisibles, lo de las armas de destrucción masiva, era mentira. Si lo dice Trump, no seré yo el que le contradiga; sí lo hará Aznar, que todavía no ha retirado los zapatos de la mesa en la que se reunía con los otros destroyer para fastidiarnos el futuro a todos. Ahora sí, creo que debo pedir disculpas, como deberían de hacer otros muchos columnistas, por señalar, incansables, las dificultades presentes, sin ofrecer soluciones. Porque no tengo ningún remedio para el actual laborinto político (labor+laberinto: luminosa etimología popular que nos habla de algo muy trabajoso y enrevesado). Así pues, antes de proseguir, sirvan de pliego de descargo las excusas anteriores. Pero he de seguir escribiendo de lo que pasa y tampoco tengo por qué aportar soluciones, me contento con contribuir, humildemente, para que el lenguaje no se nos muera de torpe y de redicho. Y por eso digo que las evoluciones de los políticos antisistema de la CUP, o las de los jóvenes goliardos de Podemos, me traen a la memoria los ejercicios espirituales de mi infancia y la terrible comparación que el predicador lanzaba sobre nuestras cabezas infantiles para que entendiésemos lo que suponía pasarse una eternidad en el infierno, por malos. "Imaginad", nos decía, "que la Tierra fuera una enorme bola de níquel y que una paloma la rozara con sus alas una vez cada mil millones de años, hasta hacerla desaparecer con esa levísima erosión, pues bien", proseguía el sádico, "conseguirá esa paloma deshacer la Tierra con sus alas, y otras mil tierras iguales, y la eternidad, todavía, no habrá comenzado". Lo mismo se les podría decir a los de la CUP y a los de Podemos: "Rozaréis una y otra vez con vuestras diabluras de rapazuelos mal criados la bola indisoluble del capitalismo, quemaréis fotos del Rey, proclamaréis la república feminista independiente de Catalunya, os cruzaréis por Twitter, Iglesias y Errejón, envenenadas cartas de amor y desamor, diréis picardías, os meteréis con los otros políticos, como si fuerais los dueños de una página web escolar y ellos, vuestros profes de Mates, y no habréis despojado al capitalismo de ninguna de sus rocosas capas de explotación y de muerte". A vuestras chiquillerías de patio escolar, responderán sus capataces de Bruselas con órdenes terminantes, que se ejecutarán al momento, de recortes e impuestos que matan y empobrecen. ¡Jugad, jugad, benditos!

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