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Periodistas, más que nunca

Ahora más que nunca, son necesarios periodistas que saquen a flote su vena profesional y su carga de ética

Vaya por delante que quien esto escribe no es periodista, sino médico aficionado a escribir. No me mueve, por tanto, ningún afán corporativo Antes que nada soy lector en papel, por más señas. Los que tenemos la afición de leer y somos capaces de pasar horas frente a las páginas de un libro, tenemos una gran suerte en estos días de confinamiento en casa. Quevedo supo expresarlo en un soneto que comenzaba así: Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos…

El bombardeo informativo de estos días es sofocante. Si ya lo era anteriormente, ya me dirán ahora que los medios audiovisuales adoptan su máxima finalidad de dirigir opiniones y comportarse como auténticas armas de destrucción masiva del pensamiento libre. A ello hay que sumar el papel incontrolado de las redes sociales. El envío de correos y vídeos caseros y no tan caseros, es atosigante. Si las noticias falsas siempre han estado presentes en los medios de comunicación, aún más ahora que cualquiera puede ponerlas en la red.

Ante tanto bombardeo audiovisual yo invoco el periodismo, al auténtico periodista que, aunque se deba a una empresa que le paga, es por encima de todo un profesional que informa y opina de forma libre y coherente. Son ahora más necesarios que nunca. Ante tanto paniaguado que pulula por los informativos y las tertulias de manipulación de opinión, hay que defender a los profesionales de la información que filtran y comprueban las noticias, actuando profesionalmente de forma ética y competente.

La prensa ocupa un espacio de primera necesidad. Aunque la prensa libre es una rara avis, al menos no nos agobia y nos deja pensar. No es lo mismo el lector de periódicos que el consumidor pasivo de tertulias manipuladas. Todos, además, tenemos nuestras preferencias por determinados columnistas e informadores, pero los que no nos atraen o no están en nuestra sintonía, no nos molestan. Pasamos la página y en paz.

Por eso, ahora más que nunca, son necesarios periodistas que saquen a flote su vena profesional y su carga de ética y dignidad para informar sin manipular, para servir a la sociedad y no a unos intereses particulares. Sé que los hay y no son pocos; les leo, no porque escriban lo que yo quiero leer, sino porque son capaces de abrirme los ojos frente a la manipulación y la falsedad. Por no citar a los actuales, pongo de ejemplo a Chaves Nogales.

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